* Auspiciado por el Departamento de Cultura de AMIA
* Declarado de interés por el Centro Contemporáneo de Estudios Judaicos y Sionistas Organización Sionista Argentina
* Declarado de interés por el Centro de Investigación y Difusión de la Cultura Sefardí - CIDICSef
* Auspiciado por el Departamento de Hagshamá, de la Organización Sionista Mundial www.hagshama.org.es

Año VII - Nº 191
31 de Julio de 2014 / 4 de Av de 5774
Ciudad Autónoma. de Buenos Aires - Argentina
Email  Cultural@arnet.com.ar
Editores:  Alicia V. de Benmergui - Salvador Benmergui
Edición quincenal

* Indice *

Se cumplen Cien años del Atentado de Sarajevo.
Inicio de la Gran Guerra.

Los Sefardíes ó judeo-españoles por Bernardo Rebassa Asenjo.

DÍAS DE ANGUSTIA

En estos días que corren la angustia y la preocupación para los judíos que amamos Israel, es muy grande. Nos duelen  tantas muertes, nos asustan tantos túneles construidos para destruir a nuestro pueblo.  No comprendemos la política de Hamas de no cesar los ataques con misiles para poder lograr una verdadera tregua.  

La guerra convierte a la gente en rehenes cautivos de quienes buscan la destrucción. Son muy penosas las imágenes  y noticias que trasmiten la televisión, nos conmueven y nos preguntamos  cuando se detendrá esta espiral de muerte. Y cuando la tregua se transformará en una paz, tal vez fría, pero paz verdadera.  

Israel  tiene el derecho y el deber de  proteger a sus ciudadanos, derecho que tenemos  todos los que vivimos en cada país. Los ciudadanos deciden como consideran que deben ser resguardadas sus vidas y protegidos sus bienes, eso debería ser el derecho de todos, seguramente también de quienes viven en Gaza.

* CIEN AÑOS DE LA PRIMER GUERRA MUNDIAL

 

* Primera Guerra Mundial y los Judíos

 

Centenario del Comienzo de la Primera Guerra Mundial y los Judíos 

Por Alicia Benmergui

 

 


WWI. Londres aclamación declaración de guerra

 


Berlin, Aclamación declaración de guerra entre Alemania y Gran Bretaña

 


100 años Guerra Mundial. Soldados Judíos Rusos

 


100 años. Soldados judios alemanes. Ver menorah en el centro


100 años de la Primer Guerra Mundial Niños judíos sumidos en la pobreza

 


Vilna - Judíos refugiados de Kovno

 


Shana Toibe o Cartis Brajá

 

Fuentes: James Joll. Historia de Europa desde 1870. Alianza,Madrid,1983. Eric Hobbawn. Historia del Siglo XX.Critica.1996Orlando Figes.La Revolución Rusaedhasa.Madrid.2008Instituto YIVO de Investigación Judía

 

AMIA   Dto. de Cultura

*CURSO DE HISTORIA*  
Lunes 4-11- y 25   de agosto 19.00 Hs. 
Hs. Microcine de AMIA Pasteur 633

Prof. Alicia Benmergui

“A 100 AÑOS DE LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL, EL MUNDO JUDÍO DE EUROPA ORIENTAL Y OCCIDENTAL. IDEARIOS Y MOVIMIENTOS SOCIALES Y POLÍTICOS”

 Alrededor de este curso, giran previa y posteriormente algunos de los momentos más importantes de la historia del judaísmo moderno y del mundo.

Estas charlas serán ilustradas con films y videos


Soldados judíos austríacos WW1

El 28 de Julio se cumplieron 100 años del comienzo de la Primera Guerra Mundial, la Gran Guerra como la llamaron los europeos. Se creía que iba a ser el fin de todas las guerras y gran parte de los soldados fueron a esta cantado cantando. También hubo quienes se rehusaron a combatir. Esta fue una guerra terible y feroz, solo superada por la Segunda Guerra, durante cuatro años los ejércitos se dedicaron a matarse unos a otros sin ningun justificativo ético o moral. El desarrollo tecnológico colaboró con la despersonalización de la matanza. Marcó un gran cambio para los años posteriores por la forma en que se institucionalizó la crueldad en los métodos bélicos.

 Las razones por las que se produjo esa guerra son múltiples y complejas, algunas de ellas estaban relacionadas con el imperialismo, con las aspiraciones del Imperio Ruso de apoderarse de regiones que consideraba eslavas y por lo tanto propias. Los diferentes enfrentamientos en los Balcanes por la decadencia del antiguo imperio otomano, las aspiraciones nacionalistas de muchas de las naciones que constituían el Imperio Austro húngaro. Las ambiciones territoriales de Gran Bretaña y Alemania. El deseo de Francia de recuperar los antiguos territorios de la Alsacia y Lorena que había perdido en la guerra franco-prusiana en 1870. Numerosos conflictos fueron tejiendo la trama del proceso que culminó con el estallido de la guerra, el 28 de Julio de 1914.

La guerra supuso una destrucción material extrema. Francia y Bélgica fueron los países más afectados pues los combates más violentos se desarrollaron en su territorio. Igualmente fueron duramente castigadas Rusia y la región fronteriza entre Italia y Austria. Los campos de cultivo, las redes de ferrocarriles, puentes, carreteras, puertos y otras infraestructuras fueron devastados. Se perdieron barcos, fábricas, maquinaria. Numerosas ciudades y pueblos fueron total o parcialmente arrasados.

Murieron 9.272.000 soldados, quedaron 6.5000.000 inválidos. Europa perdió la mayor parte de su población masculina. Pese a que los escenarios donde se desarrolló con especial intensidad la contienda fueron relativamente reducidos si se comparan con los de la II Guerra Mundial. La mayor parte de las pérdidas se produjeron entre jóvenes varones, dando lugar a una relativa superpoblación femenina. El sistema productivo se vio condicionado por el descenso de la natalidad y el envejecimiento de la población. La mortalidad sufrió un notable incremento debido a la subalimentación y a la insuficiencia sanitaria en general. Los gobiernos se vieron sobrepasados por millones de huérfanos. En los años previos a la guerra, un creciente antisemitismo había irrumpido en la sociedad europea a partir de 1880, fue una de las consecuencias del imperialismo y el nacionalismo. La Emancipación había dado visibilidad a un cierto número de judíos que había ascendido muy rápidamente en la carrera del talento. Habían logrado nuevas y en algunos casos, brillantes oportunidades de integración en sociedades que los habían mantenido rigurosamente excluídos a lo largo de los siglos- Ciertamente tambien existian los judios cortesanos extremadamente ricos y poderosos, respetados y considerados por reyes y presidentes, de los cuales los más conspicuos fueron los Rotschild. El Caso Dreyfus en Francia y los sanguinarios pogroms en el Imperio Zarista fueron otras peligrosas manifestaciones antisemitas.  La Guerra Anglo Boer (1899-1902) librada por Gran Bretaña en Sudáfrica determinó una  campaña antijudía en la prensa culpando a los judíos por esa guerra, el Congreso Sionista en Basilea 1897 también generó un fuerte rechazo antisemita. Ciertamente los judíos eran muy funcionales a la hora de desviar la atención de problemas y responsabilidades de diverso carácter frente a la opinión pública.

En esa guerra, en el Frente Oriental donde se enfrentaron alemanes, austro húngaros y rusos, las acciones bélicas tuvieron lugar en la Zona de Residencia del Imperio Zarista, zona obligada de residencia para los 5.000.000 de judíos que habitaban en la región hacía casi 150 años . En consecuencia, la invasión rusa de 1914 generó una fuga masiva de los judíos de los lugares que podían caer en manos de las tropas zaristas. Las repercusiones para los judíos fueron devastadoras, se encontraron entre los bandos en lucha, tratando de huir de las acciones bélicas como pudieran donde pudieran, en algunos casos al interior del territorio ruso. Tropas de cosacos, robaban, violaban y mataban en las poblaciones judías que caían bajo su poder. Los oficiales rusos les cobraban grandes impuestos a la población judía para el mantenimiento de las tropas y para uso personal. 

Entre 200.000 y 450.000 judíos, la mitad de la población de los judíos de Galizia,  fueron desplazados por Rusia. Más de 70.000 se fueron a Viena en tanto que más o menos el mismo número se fue tierras de Bohemia y Moravia.  En Kovno fueron deportados 50.000 judíos que quedaron absolutamente despojados de todo, asociaciones  judías de ayuda norteamericana, alemana y de Moscú trataron de paliar la situación enviando alimentos y ropas. Cuando esta guerra terminó 650.000 judíos habían luchado en el ejército ruso (de los cuales aproximadamente murieron 100.000), 320.000 de Austria-Hungría (40.000 muertos), y más de 50.000 de Bulgaria y Rumanía (2.000 muertos). Además, unos 6.000 judíos estuvieron alistados en las legiones polacas. Con el paso de los meses estas regiones ocupadas por los alemanes comenzaron a sufrir por parte de éstos la expoliación a través de los impuestos y una gran indigencia, casi como con los rusos. Unos 70.000 obreros judíos fueron reclutados (no siempre voluntariamente) para trabajar en las fábricas alemanas y también llevados a Alemania. Documentales de la época muestran cómo se fumigaban sus ropas y muchos de ellos fueron subidos desnudos a los trenes de transporte para evitar el traslado de infecciones. 

Durante la guerra los inviernos habían sido extremadamente fríos, una gran hambruna se produjo en toda Europa, entre el hambre y la epidemia de gripe española murió una gran parte de la población civil europea,  la mortalidad entre los judíos de Europa Oriental se triplicó entre 1914 y 1917. El otro drama del judaísmo de la región fue la guerra civil que estalló en Rusia posteriormente a la Revolución Rusa. La retirada de alemanes y austríacos determinó la casi ausencia de autoridades civiles, la anarquía era casi total así como la carencia de alimentos. Los diferentes cuerpos militares competían entre sí por el dominio de la región y los judíos estaban en medio de este fuego cruzado.  En noviembre, en Polonia,  durante dos días los judíos de Lemberg se vieron atacados por una turba que incluía soldados, fueron asesinados 73, y heridos 443, en la novela Los Hermanos Ashkenazi, de Israel Yeshoshúa Singer. Los judíos que habitaban en los shtetls de Ucrania fueron barridos de la faz de la tierra a fines del 1919 por terribles pogroms llevados a cabo por rusos blancos. También los enfrentamientos en la Polonia soviética en 1919 se caracterizaron por la violencia notable que tuvo lugar contra los judíos de  en Vilna, Lida, y Pinsk .

Cuando terminó la guerra se habían desintegrado grandes imperios, Austria-Hungría, Alemania, Rusia, y el Imperio Otomano. Surgieron nuevos países, Austria, Checoslovaquia, Estonia, Hungría, Letonia, Lituania, Polonia, Rumania y Yugoslavia), así como Albania, Bulgaria, Grecia, Irak y Turquía. Parte del Medio Oriente, antiguas posesiones del Imperio Otomano, quedaron bajo los Mandatos de Francia y Gran Bretaña.  Millones de personas se vieron desplazados, cambiaron de lenguas y nacionalidades. Para la Argentina se produjo un cambio en las relaciones de poder en el orden mundial, con la caída de Gran Bretaña como gran potencia, y el ascenso de Estados Unidos como la potencia acreedora de los países europeos. Y una muy importante fueron los cambios en la estructura económica argentina. 

El acuerdo de Paz firmado en Versalles provocará innumerables conflictos que con posterioridad llegarán a provocar la Segunda Guerra Mundial y conflictos aun irresueltos. Unos 200.000 judíos del ex Imperio ruso permanecieron como desplazados en los países vecinos cuyos gobiernos no les concedieron derechos de residencia. En 1923 Estados Unidos y Gran Bretaña cerraron sus puertas a la inmigración. Para los judíos se avecinaban tiempos muy duros, una ola de antisemitismo mucho más intenso que la anterior a la guerra se extendería por el mundo. Un nuevo capítulo en la historia de los judía iba a comenzar. 

 

* OTRA VERSIÓN SOBRE LA IDENTIDAD SEFARDÍ

 

*LA EXPULSIÓN DE LOS JUDÍOS Y EL RETORNO DE LOS SEFARDÍES COMO NACIONALES ESPAÑOLES.

   Extractado de la Tésis
de Celia Prados Garcia
Universidad de Granada. España

 

 


Donna Gracia Mendez

 

 


 

 


Isabel l de Castilla y Fernando ll de Aragón

 

 


Edicto de Expulsión de los judíos 1492

 

Por Celia Prados García. Universidad de Granada       

En un contexto social donde la identidad española quedaba vinculada a la identidad religiosa -la cristiana- los judíos que no renunciaron a su fe fueron expulsados de España.  En 1924, un decreto real determinó que  el retorno de los sefardíes a España será articulado a través de las normas de la nacionalidad.

JUDÍOS ESPAÑOLES Y SEFARDÍES Los sefardíes son los descendientes de los judíos que salieron de España a fines de la Edad Media. Por lo tanto, la denominación de sefardí no puede darse a los “judíos que vivieron en los reinos hispanos medievales, musulmanes y cristianos; a estos hay que denominarlos hispanojudíos”.  La prueba más antigua que confirma la presencia judía  en la Península es una lápida funeraria de Iustinus, hallada en Emérita Augusta (Mérida) del siglo II. Los primeros judíos llegarían a la Península como resultado de la dispersión llevada a cabo por el Imperio romano y formaban parte de la diáspora de Palestina. Los judíos vivieron en esas tierras hasta el Siglo XV cuando se  decidió la expulsión definitiva en 1492, bajo el reinado de Isabel y Fernando, Reyes de Castilla y Aragón. La intención era crear una unidad religiosa,  la cristiana..

Se creó la Inquisición para la asimilación de la población conversa y la erradicación total del judaísmo. El Edicto de Expulsión de 1492 ordena, bajo pena de muerte y confiscación de bienes,  Un cronista de los Reyes Católicos, Bernáldez, contó que: salieron de las tierras de sus nacimientos chicos y grandes, viejos y niños, a pie y caballeros en asnos y otras bestias (…) unos cayendo, otros levantando, otros muriendo, otros naciendo, otros enfermando, que no había cristiano que no hubiese dolor de ellos y siempre por do iban los convidaban al bautismo (…). Dejaban atrás una tierra a la que habían llegado mil quinientos años antes, a la que despedían como patria, Sefarad, a pesar de salir de ella como proscritos. Este sentimiento de amor y odio a España constituirá la base de la diáspora sefardí y vinculará a los sefardíes a ese período de la historia durante el que los judíos vivieron en España y que vendría a constituir el verdadero significado de Sefarad.

LOS DESTINOS DE LA DIÁSPORA SEFARDÍ: UNA DIÁSPORA HISPÁNICA. Hubo dos movimientos migratorios que determinaron dos diásporas  sefardíes diferentes:    La primera se extendió hacia el actual territorio del Magreb, Francia, Portugal, Italia y el Imperio Otomano, y tuvo comienzo en 1492, como consecuencia directa del Edicto de expulsión. Para algunos historiadores el número oscila entre doscientos mil y cien mil y para Bernáldez, el testigo de la época, fueron ciento setenta mil.  La segunda diáspora será más tardía, teniendo lugar a lo largo de los siglos XVI, XVII y parte del XVIII, y tendrá como destinos Italia, Francia, el Imperio Otomano y el Norte de Europa.

En la primera diáspora sefardí se desarrollaron importantes comunidades en Constantinopla, Salónica, Jerusalén, Safed, Adrianópolis, Amasia, Damasco, el Cairo, Tetuán, Fez, Nápoles, Venecia, etc.  El reino de Portugal, de donde serán expulsados en 1497, constituirá años más tarde un núcleo emisor de judíos en la segunda diáspora sefardí, que tendrá como destino Amberes, Ámsterdam, Hamburgo o Turquía.

EXPULSIÓN DE LOS JUDÍOS Y EL RETORNO DE LOS SEFARDÍES COMO NACIONALES ESPAÑOLES. Estas comunidades que salieron primero conservaron los rasgos de cultura hispánica que llevaron consigo y que algunos autores llamaron “españolismo sefardí”. Quienes habían optado por quedarse en España convirtiéndose al cristianismo pasaron a ser considerados criptojudíos y quedaron en todo momento bajo la jurisdicción de la Inquisición. A principios del siglo XVI, la presión ejercida sobre esta comunidad, acusada constantemente de prácticas judaizantes, originó la segunda diáspora sefardí. Atraídos por la situación de bonanza económica y posición social que vivían los sefardíes de Turquía, se sucedieron varios flujos migratorios a lo largo del siglo XVI procedentes en su mayoría de Portugal. El Imperio Otomano se convirtió en el epicentro de la intelectualidad judía, donde las antiguas escuelas de Córdoba o Toledo, renacieron en Salónica, Safed y Jerusalém.

De todas ellas Salónica fue la más importante, considerada madre de Israel, donde los judíos de origen hispánico vivieron una edad de oro cultural a lo largo del siglo XVI.

 Los Países Bajos se convirtieron en un importante núcleo receptor de sefardíes. La libertad de conciencia había ganado terreno con la Unión de Utrecht en 1579 y comenzaba a florecer la comunidad judía de Ámsterdam. Esta comunidad, llamada la Jerusalém holandesa, se denominó hispano-portuguesa en lugar de sefardí y hablaba castellano puro o portugués en lugar de judeoespañol.  Huellas de estas comunidades nos han llegado a través de artistas universales de la talla de Rembrandt. Su conocida pintura “La novia judía” nos traslada al Ámsterdam judío del siglo XVII. El artista vivió en la calle Breedestraat donde absorbió parte de la cultura sefardí. Un dato relevante acerca de los sefardíes de los Países Bajos es que fundaron las primeras comunidades sefardíes en el Nuevo Mundo. El primer asentamiento en América tuvo lugar con la conquista holandesa de Pernambuco en 1630 y será el precedente de las comunidades sefardíes de Nueva York, Miami o Rhode Island.

En las distintas diásporas se fue configurando una identidad compleja donde destacó la gran fidelidad que mostraron siempre al Judaísmo, la huella que la cultura hispana había dejado en ellos y el establecimiento de una amplia red de comunicaciones entre las distintas comunidades diaspóricas. Se dice que asomarse al mundo sefardí es escudriñar amorosamente el pasado hispánico, un pasado de folclore e historia y una lengua medieval en el exilio, donde la palabra Sefarad equivale a patria.

PRIMEROS INTENTOS POR HACER POSIBLE UN RETORNO A ESPAÑA. Solo en el siglo XIX la sociedad española tomará conocimiento de la existencia de sefardíes en el extranjero, los que descendían de los judíos expulsados de España en 1492. Fue por los  testimonios de las tropas españolas que tomaron Tetuán en la Guerra de África, en 1860 y que se sorprendieron al ver a judíos que hablaban castellano con un acento particular y vivían en casas amuebladas “a la española”. Este acontecimiento no sólo despertó curiosidad entre la población española, que seguía la guerra a través de la prensa, sino que a consecuencia de ello se produjeron los primeros asentamientos de sefardíes en tierras españolas. En el mismo año se constituía la comunidad judía de Sevilla, que sería la primera de España, cuyos miembros procedían en su mayoría de Marruecos

Es el escritor Pedro Antonio de Alarcón, cronista de esta guerra, quien nos hace llegar sus impresiones al ver por primera vez judíos:” la raza judía era del todo como yo la sospechaba; como la tenía en la imaginación; como la había leído en Shakespeare y otros poetas” Con carácter previo a 1860 destacan los intentos de Manuel de Lira y Pedro Varela  por derogar el Edicto de Expulsión de 1492.

El segundo contacto entre sefardíes y españoles tiene lugar en los territorios del Imperio Otomano, como consecuencia de los pogromos de Rusia y los Balcanes. En 1881 el embajador español en Constantinopla, solicitó ayuda al gobierno español para los judíos víctimas de violencia antisemita que llegaban a Turquía huyendo de Rusia. Aludía a las penosas condiciones en que se encontraban los judíos de la Rusia meridional. Pese a que estos no eran judíos sefardíes, tuvieron una respuesta positiva por parte del gobierno  y del l rey Alfonso XII que manifestó que él acogía con el máximo entusiasmo y gustosamente esta oportunidad de reparar un acto de injusticia de sus antecesores. . .Finalmente fueron cincuenta y uno los judíos que entraron en el país..

El 30 de diciembre de 1886 se constituye el Centro Nacional de Inmigración Israelita. Su fundador, Isidro López Lapuya, inicia una campaña filo sefardí a través de la prensa.  “El doctor y senador Ángel Pulido inicia una campaña filo sefardí en el país. En 1883 viajando entre Viena y Budapest, le presentaron como “españoles de Oriente” a un grupo de sefardíes Allí se pone con contacto con la cultura de los llamados “españoles sin patria” que llevará a quien fue llamado el “apóstol de la causa sefardí” a presentar ante el Senado español una propuesta de acercamiento entre ambas culturas. . . la tarea llevada a  cabo por Ángel Pulido  tuvo importantes  consecuencias. Entre ellas destacan las primeras autorizaciones de apertura de sinagogas en España y la fundación de la Alianza Hispano-Hebrea en 1910 en Madrid, o la Casa Universal de los sefardíes en 1920, que afianzaron los vínculos entre la diáspora y España.

La desintegración del Imperio Otomano y las sucesivas guerras balcánicas marcarán una etapa en la que la cuestión sefardí será abordada de una manera diferente, a través de las normas de la nacionalidad. Como consecuencia de la situación que vivían los sefardíes en Grecia, en la que los sefardíes de Salónica sufrieron graves daños a manos helenas, llega a España una delegación encabezada por Isaac Alchen Saporta.

De su discurso en el Ateneo de Madrid, merece destacar su famosa frase: “Españoles fuimos, Españoles somos y Españoles seremos” refiriéndose a los sefardíes. Miles de sefardíes solicitaban protección española. Posteriormente la protección a los sefardíes de Grecia se extendió a los que vivían en el resto de países de Centroeuropa y de Oriente Próximo.

Sí es cierto que esta norma adquirirá gran importancia con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, convirtiéndose en el instrumento legal para salvar del Holocausto nazi a los sefardíes que pudieron adquirir la nacionalidad española. 

CONCLUSIONES / DISCUSIÓN. Es evidente que la configuración de la identidad sefardí en las sucesivas diásporas sirvió de base par

 

 

 

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* ERNST HESS - EL JUDIO AL QUE HITLER PROTEGIÓ
Ernst Hess,
el judío al que Hitler protegió

BBC Mundo

Lunes, 9 de julio de 2012 

 


 

 

 

* Ernst Hess fue compañero de Hitler en la Primera Guerra Mundial


Ernst Hess fue compañero de Hitler en la Primera Guerra Mundial.

Fueron compañeros de trinchera en la Primera Guerra Mundial. Entonces Hitler era un joven introvertido, casi invisible para su unidad, excepto para él: Ernst Hess. 

Cuando ese joven se convirtió en el Führer de la Alemania nazi, autorizó un salvoconducto para proteger a aquel camarada judío. La historia la descubrió el periódico Jewish Voice from Germany en los archivos de la Gestapo en Düsseldorf. Allí descansaba una carta de 1940 firmada por la mano derecha de Hitler, Heinrich Himmler, en la que otorgaba protección a Hess, entonces juez de la localidad de Amtsgerichtsrat, "según los deseos del Führer". 

En aquellos años la situación de los judíos en Alemania se estaba volviendo cada vez más dramática. "Lo llamativo de esta historia es que Hitler podía en ocasiones otorgar su protección personal. Hasta el momento se conocía el caso de Eduard Bloch, conocido como el judío noble de Linz. Era el médico de la madre del Führer y gozaba de su protección. ¿Pero hubo otros casos?", se pregunta Susanne Maus, editora del diario alemán.

Condecorado con la Cruz de Hierro y la Orden del Mérito Militar de Baviera, Ernst Moritz Hess comenzó como oficial en el mismo batallón de infantería de Hitler. En el otoño de 1914 ambos fueron desplegados al frente de Flandes donde Hess fue herido de gravedad. Maus, quien entrevistó a la hija de Hess, Ursula, una octogenaria que todavía vive en Alemania, le dijo que su padre le contaba cómo "los antiguos camaradas de Hitler se referían a él con sorpresa al enterarse de que había estado entre sus filas. ¿Quién era?, preguntaban. Ni siquiera se fijaron en él. Hitler no tenía amigos en el regimiento, nunca dijo una palabra y siempre fue un misterio".

Hitler autorizó una protección especial para su antiguo camarada de la Primera Guerra Mundial. Después de la guerra Hess, trabajo en la justicia, convirtiéndose en juez en Düsseldorf. Allí vivía con su esposa cuando un grupo de la SS nazi le propinó una paliza frente a su casa.

Era 1936 y el juez decidió abandonar su cargo y mudarse con su familia a Italia. Desde allí le escribió al líder del nazismo, al joven silencioso que conoció en las trincheras. Hess, que tocaba el violín y la viola, le hizo llegar una carta en la que le pedía protección para él y su familia. En ella evocaba su educación cristiana, su visión política y su servicio en la Primera Guerra Mundial. "Para nosotros era una especie de muerte espiritual que te marcaran como judío y que te expusieran ante el desprecio general", le contó Hess a su hija Ursula. Hitler rechazó la solicitud pero autorizó una pensión para la familia de Hess. En 1940 el líder nazi autorizaría una protección especial firmada por Himmler. No obstante, sólo sería por un tiempo.

"Los antiguos camaradas de Hitler se referían a él con sorpresa al enterarse de que había estado entre sus filas. ¿Quién era?, preguntaban. Ni siquiera se fijaron en él. Hitler no tenía amigos en el regimiento, nunca dijo una palabra y siempre fue un misterio"

Confiado en su salvoconducto Hess se instaló nuevamente en Alemania, en una remota aldea bávara. Un año después el ex juez judío fue citado a la Oficina de arianización de Munich. Cuando presentó su carta a la SS le dijeron que la orden había sido revocada y que ahora era "un judío como cualquier otro". La protección de Hitler se había terminado. Hess fue deportado a Milbertshofen, un campo de concentración cerca de Munich. Lo único que le salvó de morir fue el estar casado con una mujer protestante.

Su hermana Bertha no corrió la misma suerte. Murió en Auschwitz después de intentar explicar que el Führer protegía a su familia. "Bertha pensaba que gozaba de la protección nazi. Sin embargo en la Oficina de Seguridad del Reich en Berlín firmaron la orden de deportación para ella y su madre, Elisabeth, que lograría escapar en un tren", detalla Maus. Hess, por su parte, no volvió a ejercer como juez.

Comenzó una nueva carrera en los ferrocarriles de su país, allí fue presidente de la Autoridad Federal Alemana de Frankfurt, ciudad en la que moriría en 1983. Entonces tenía 93 años y una historia de supervivencia que pocos le creían.

 

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