* Auspiciado por el Departamento de Cultura de AMIA
* Declarado de interés por el Centro Contemporáneo de Estudios Judaicos y Sionistas Organización Sionista Argentina
* Declarado de interés por el Centro de Investigación y Difusión de la Cultura Sefardí - CIDICSef
* Auspiciado por el Departamento de Hagshamá, de la Organización Sionista Mundial www.hagshama.org.es

Año VI - Nº 144
15 de julio de 2012 /25 de Tamuz de 5772
Ciudad Autónoma. de Buenos Aires - Argentina
Email  Cultural@arnet.com.ar
Editores:  Alicia V. de Benmergui - Salvador Benmergui
Edición quincenal

* Indice *

LA CONTRIBUCIÓN DE LOS JUDÍOS SOVIÉTICOS A LA VICTORIA
Se han inaugurado los Juegos Olimpicos 2012

Relatos del Viaje a Europa 2012
SEGUNDO VIAJE a las Colonias Judías de Entre Ríos con Alicia Benmergui
LA HISTORIA DE JUAN GINO BARTALI

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Radio Sefarad de Madrid: MILIM Corresponsal en el Tiempo

Reportaje a la Prof. Alicia Benmergui
NAVEGUE MIENTRAS ESCUCHA

* Los escritos (5ª y última parte):
Conclusiones y despedida (11/07/2012)

CABA

LA CONTRIBUCIÓN DE LOS JUDÍOS SOVIÉTICOS A LA VICTORIA
  *SEGUNDA GUERRA MUNDIAL*

 

Por
Anatoli Korolev

*Antes de la Segunda Guerra Mundial había en la Unión Soviética alrededor de 3 millones de judíos. Cerca de 1,3 millones de judíos perecieron, pero los judíos que pudieron escapar o que vivían en territorio libre, alrededor de 1,7 millones de personas, opusieron al fascismo una resistencia tenaz junto a los rusos, los ucranianos, los tártaros y los demás pueblos de la URSS*.


*Soldados y partisanos judíos soviéticos que lucharon contra el nazismo durante la Segunda Guerra Mundial.

 


* Una pareja de judíos fichados por los nazis para su deportación a los campos de la muerte. Foto Khaldei. Agencia TASS, Rusia.

 

 

Anatoli Korolev:Comentarista político. voltairesource #RIA Novosti (Rusia) 6 /05/2005 | Desde Moscú (Rusia)

 


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Stalin fue el primero que declaró públicamente que la Segunda Guerra Mundial fue fatídica para el pueblo judío.

El 6 de noviembre de 1941, en una intervención durante una reunión del Mossoviet (el Consejo Municipal de Moscú), Stalin señaló: «Los hitlerianos realizan pogroms medievales contra los judíos tan fácilmente como el régimen zarista. El partido hitleriano es un partido de la reacción medieval y de pogroms antisemitas».

Antes de la guerra, había en la Unión Soviética alrededor de 3 millones de judíos. El avance fulgurante del ejército alemán partió en dos el mundo judío. Cerca de 1,3 millones de judíos estaban en los territorios ocupados y su suerte fue horrible.

Físicamente no habían tenido tiempo de prepararse para resistir. Pero los judíos que pudieron escapar o que vivían en territorio libre, alrededor de 1,7 millones de personas, opusieron al fascismo una resistencia tenaz junto a los rusos, los ucranianos, los tártaros y los demás pueblos de la URSS.

No sólo había soldados y oficiales entre los judíos sino toda una serie de estrategas, como el mariscal de caballería blindada Mijail Katukov y el comandante de la fuerza aérea Yakov Smuchkevitch y 270 generales y mariscales.

Entre los colaboradores cercanos de Stalin había cuatro ministros judíos -Lazar Kaganovitch, Boris Vannikov, Semion Guinzburg e Isaac Zaltsmann- que controlaban el transporte ferroviario, las municiones, la organización del ejército y la producción de tanques de guerra. Los judíos tienen el mérito de haber forjado la ideología de la guerra. Primeramente, el pueblo soviético estaba desconcertado ante el avance de los alemanes ya que Alemania era considerada una aliada hermana en el enfrentamiento con Gran Bretaña y Estados Unidos.

En segundo lugar, inspirados en el internacionalismo, los soviéticos esperaban al principio -¡paradójicamente!- que los soldados del ejército alemán, los obreros y los campesinos se negaran tarde o temprano a luchar contra un Estado socialista y que volvieran sus bayonetas contra sus propios opresores capitalistas. Urgía acabar con aquella ceguera mitológica.

El intelectual judío Ilya Ehrenburg desempeñó en ello un papel ejemplar. Gracias a sus numerosos viajes por el mundo, era el único judío soviético que conocía el objetivo racial de aquella guerra. Lo había vivido cuando era corresponsal de guerra en España, durante la guerra civil, donde 6 brigadas internacionales, en las que había más de 6,000 judíos, combatieron al lado de los republicanos.

Para Ehrenburg, España no había sido más que una especie de trampolín. Vio la invasión alemana como ideólogo convencido del antifascismo. Tenía a su disposición las columnas de todos los grandes diarios soviéticos -Pravda, Izavestia y Krasnaia Zvezda- así como las ondas de la radio. Rechazando resueltamente los dogmas del internacionalismo, Ehrenburg lanzó el lema «¡Matar al alemán!» A la guerra racial, él oponía el mismo principio racial.

Sus panfletos militares y sus artículos conformarían más tarde todo un volumen de sus obras completas. Ehrenburg gozaba de una inmensa popularidad en el país en guerra. La claridad de sus consignas acabó con la confusión internacionalista que reinaba en las mentes. Su influencia llevó a Stalin a tomar la decisión de renunciar a La Internacional [que había sido hasta entonces el himno soviético] y a proclamar, en 1942, el concurso para la composición de un nuevo himno.

Dos visiones contradictorias del papel de los judíos en la Segunda Guerra Mundial aparecieron en la historiografía soviética de posguerra. Algunos trataban de minimizar a toda costa los méritos de los judíos. Otros hacían lo contrario con el mismo fervor. Abundaban las ofensas y las acusaciones.

El premio Nóbel de literatura Alexander Solzhenitsin trató de mantenerse al margen de esa pugna en su libro sobre los judíos en Rusia, intitulado 200 años juntos. Aunque la acogida de la obra fue ampliamente negativa en los círculos liberales, las páginas dedicadas a la guerra parecieron satisfacer a todo el mundo. «Vi judíos en la guerra. Conocí judíos valientes. Nunca olvidaré a aquellos dos valientes soldados de una unidad antitanques: mi amigo el teniente Emmanuel Mazin y el joven Boria Gammerov, que todavía ayer era un estudiante. Los dos fueron heridos».

En esa obra de Solzhenitsin supimos, por ejemplo, qué había sido de sus colegas escritores, que se enrolaron voluntariamente en el ejército, como el poeta Boris Slutski y el crítico Lazar Lazarev, quien pasó dos años en las líneas avanzadas antes de ser herido en ambos brazos. Solzhenitsin agrega a esos hechos decenas de páginas que dedica a la participación de los judíos en la guerra general contra el fascismo.

Los cadáveres calcinados de Hitler y Eva Braun fueron descubiertos el 4 de mayo de 1945 en Berlín, en un cráter de obús ante la Reichskanslei, por los soldados del Ejército Rojo Churakov, Oleinik y Serooukh. Ellos envolvieron los cuerpos en una manta, con los dos perros muertos de Hitler, un pastor y un cachorro. Más tarde, el cuerpo del fuhrer fue llevado a una clínica de ladrillos rojos del barrio de Buch, en el noreste de Berlín, para un análisis médico legal.

Practicaron la autopsia el teniente coronel Kraievski, patólogo del Ejército Rojo, y los médicos Anna Marants, Boguslavski y Gulkevitch, bajo la dirección del médico legal en jefe del Primer Frente de Bielorrusia, Faust Chkaravski.

¿Tengo que decir el origen de aquellos médicos? Habría sido la pesadilla de Hitler.


Se han inaugurado los Juegos Olimpicos 2012 en Londres, nosotros desde MILIM Revista Digital hacemos propias las palabras de Radio Sefarad de España, con respecto a la negativa a incluir en el acto inaugural un minuto de silencio en homenaje a los atletas israelíes asesinados por terroristas en los Juegos Olímpicos de Munich, a pesar de reiterados llamamientos y quejas de diversos grupos e instituciones internacionales.

Nosotros también, desde nuestro medio de comunicación pedimos un instante de reflexión al margen de lo que nos rodea, para recordar a quienes creyeron en el mensaje inspirador de los Juegos: competir en lugar de luchar.

Eterno recuerdo a nuestros once atletas inmolados por la barbarie

y la incomprensión en las Olimpíadas de Munich "72"

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*RELATOS DE VIAJE * - *PASEANDO POR Cambrigde*.      Continuará

Por
Alicia Benmergui

*INGLATERRA ESCOCIA IRLANDA GALES FRANCIA*

*Relatos del viaje realizado en el mes de Mayo de 2012* (13 al 31)

 

Londres. Durham- Alnwick- Edimburgo-Lago Ness- Fort Augustus-Fort William- Glasgow-Belfast-
Dublín-Caernarfon-Liverpool-Stratford-Oxford-Portsmouth-
Caen–Mont St. Michel–St. Malo–Dinan-Angers- Saumur–Tours–Villandry-Amboise-Chenonceaux–Chambord-París


Viajando por

INGLATERRA*ESCOCIA *IRLANDA Y FRANCIA*

Vea nuestros 2 Álbumes de fotos de este último 7º viaje realizado en mayo

Súper Europa 2012 CLIC AQUÍ

 

 

 

ALICIA BENMERGUI

Columnista en

"Música y Vida de Israel"

Por AM 670
Todos los domingos
de 13 a 15 hs.

 

Llegamos a Cambridge una ciudad básicamente universitaria, rodeada de una rica región agrícola, esta región ha estado habitada desde un período muy anterior a los romanos y ha sido un puerto importante sobre el río Cam, antes de que fuera fundada la universidad en 1209. Hoy en día, Cambridge se encuentra en el corazón del centro de alta tecnología conocida como Silicon Fen – un juego de palaberas que relaciona Silicon Valley y los pantanos (Fens) que rodean la ciudad. Pero Cambridge es fundamentalmente una ciudad universitaria cuya universidad es una de las más exigentes y de mayor prestigio académico, se dice que ocupa el quinto lugar en el mundo y ha disputado con Oxford, a lo largo de la historia, la formación de la élite intelectual y política del Reino Unido. Docentes y graduados de Cambridge han ganado unos 80 premios Nobel, más que cualquier otra universidad en el mundo.

Los transportes de turistas que visitan la ciudad están obligados a estacionar fuera de ella para no perjudicar su ámbito urbano, por lo tanto llegamos a un parque, que hay que atravesar para entrar en la ciudad. Pasamos junto a un cerco con montones de carteles anunciando las diversas actividades artísticas, intelectuales, exposiciones y todo lo que uno pueda imaginar se puede hacer en una universidad tan grande con una población estudiantil tan numerosa. También había muchísimas bicicletas estacionadas demostrando que es un medio de locomoción muy utilizado por los estudiantes.

Hemos recorrido gran parte del centro de la ciudad, hemos podido ver el famoso Mathematical Bridge, el romántico puente que atraviesa el río y que se observa en todas las postales y fotos, construido sin tuercas ni tornillos. Vimos los imponentes edificios que componen la Universidad de Cambridge, el Kings College, con la estatua de Enrique VIII que terminó con la creación de la religión anglicana, con el catolicismo existente hasta ese momento dentro de los claustros de la universidad. Es una ciudad preciosa, con una muy atractiva mezcla de estilos arquitectónicos, donde la grandeza medieval y las mezclas propias de ese larguísimo período histórico de los edificios universitarios, combina con el encantador estilo victoriano de numerosos negocios, casas particulares y pubs. El verde de los grandes parques contrasta con la monumentalidad de los edificiós añadiendo otro atractivo más al al lugar. Hacemos votos para que si existe otra vida podamos en algún momento estudiar aqui, o hacer algún curso o seminario al menos. Paseamos por la ciudad y nos sentamos en uno de los restaurantes que hay detrás del viejo mercado central, que vende de todo, nos sentamos para comer algo y respirar algo de esa atmósfera serena y a la vez dinámica y vital proporcionada por su población estudiantil y por los turistas...

Cambridge fue una de las ciudades más tempranamente habitadas por los judíos en la Edad Media, documentación disponible estableció que el primer asentamiento judío tuvo lugar en el año 1073. Los judíos estaban concentrados en el lado opuesto del St. John's hospital, el lugar donde vivían en la vecindad de las Iglesias de All Saints' y del St. Judería de Cambridge Sepulchre's, estaba la, también llamada Vicus Judeorum. Hemos pasado por ahí pero ningún cartel lo dice al revés que en otros sitios de Europa.

Pero Cambridge tiene una historia mucho más reciente con el tema judaico. Posee una extraordinaria colección de documentos que son los fragmentos hallados en la Genizá del Cairo por el profesor Solomon Schchter, son 190.000 trozos de todo tipo de material escrito y epistolar que abarca la historia de los judíos entre los siglos XI y XVII y que fueron comprados por la Universidad de Cambridge, también su biblioteca posee una muy importante colección de manuscritos.

Nos fuimos de esta ciudad porque nos estaba esperando la muy importante y también preciosa ciudad de York. Este artículo continuará en el próximo número...

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Alicia Benmergui y Susy Cordon .... SALIMOS EL VIERNES 31 DE AGOSTO

 

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¡Próximo Segundo Viaje! SALIMOS !Viernes 31 de Agosto! Inscribite ya !

Acompañados por Alicia Benmergui

INFORMES e INSCRIPCIÓN

Susy Cordon
Tel: 4804-7276
Email: susycordon@fibertel.com.ar

 

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VIERNES 31 DE AGOSTO

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Alicia Benmergui

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* Viaje a las Colonias Judías de Entre Ríos*
con Alicia Benmergui

Nuestro 2do. Viaje !
Debido a la demanda y a los que quedaron en lista de espera !
Nuestro Próximo SEGUNDO VIAJE a LAS COLONIAS de Entre Ríos será el día viernes 31 de Agosto!!
!! INSCRIBITE y reservá tu lugar ya mismo!!


Circuito de las Colonias Judías de Entre Ríos Programa: 3 Días y 2 noches


*Un viaje por la evocación, la nostalgia

y el hoy de los gauchos judíos*

*31 DE AGOSTO
Salimos de Buenos Aires por la mañana- Almuerzo en el camino. Visitaremos el Palacio San José M.H.N. (sin entrada). Luego nos trasladaremos hasta el Gran Hotel Villaguay donde nos alojaremos por 02 noches con desayuno. Cena en comunidad

*01 DE SEPTIEMBRE
Desayuno en el Hotel. Los paseos de este día serán: Villa Clara: donde realizaremos un City Tour, visitaremos la sinagoga y el Museo Municipal donde almorzaremos. Domínguez: Aquí visitaremos el Museo y Archivo Histórico Regional de las Colonias. Galpón de inmigrantes. Sinagoga. Hospital ”Noe Yarcho”. Estación de Trenes. Elevador de granos.Hotel Villaguay (CenaLibre)

*02 DE SEPTIEMBRE
Desayuno en el Hotel. Al finalizar el mismo, dejaremos ya el hotel. Para dirigirnos hacia: Basavilbaso: “Fue el Centro de la provincia” donde veremos la Estación de Tren, tendremos un almuerzo ofrecido por la colectividad, visitaremos Colonia Novibuco 1 Escuela-Cementerio-Sinagoga (la única sinagoga Rancho del mundo M.H.N). Sinagoga T. L. Moises (actualmente en funcionamiento)- Biblioteca Lucienville –Monumento al centenario de la Colonia-Cooperativa Sociedad Agrícola Lucienville (la primera cooperativa de producción y consumo de agricultores judíos de Sudamérica). Al finalizar estas visitas, emprenderemos el regreso a Buenos Aires.

Incluye transporte en bus, coordinador permanente, alojamiento por 02 noches en el Gran Hotel de Villaguay con desayuno, guías locales y tres comidas en comunidad.

 

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LA HISTORIA DE JUAN GINO BARTALI *Un secreto de 60 años*

*Por Alicia Benmergui


*Gino Bartali *

Nació el 18 de julio de 1914 en ponte a Ema -Florencia- Italia. Falleció el 5 de mayo de 2000, apodado il Ginettaccio fue un ciclista profesional entre los años 1935 y 1954 durante los cuales consiguió 91 victorias.

 

 

Vea un video de

Gino Bartali

ROAD TO VALOR

by Aili and Andres McConnon

 

En la Italia de los años cuarenta coronaba monasterios y las escarpadas paredes de la región toscana escondiendo un poderoso secreto en los tubos de su legendaria bicicleta.

Gino Bartali el monje piadoso y ciclista del Partido Nacional Fascista, que utilizó su intachable imagen y su salvoconducto de símbolo nacional para enfundarse el maillot de agente secreto y burlarse de las tropas alemanas

 

 

Associazione Amici del Museo del Ciclismo
"GINO BARTALI"

Via Chiantigiana, 175
50126 FIRENZE

C.F. 94062940484 - P.I. 0498508048

 

 

 

Fuente:Carlos Alvaréz.Laopinioncoruña.es

24/5/2010.

The Jewish Chronicle. Simón Round , 05/07/12

 

Homenaje a un héroe del deporte italiano


Ha pasado el tiempo desde el fin de la Shoá, sin embargo los ecos del drama dantesco que representó para los judíos no se han acallado ni mucho menos. Es la historia de una tragedia que permanecerá indeleble en nuestra memoria, y en un estricto sentido no es solo por todo lo que les pasado a seis millones de judíos sino por quienes han sido capaces de perpetrarlo. Por la maldad y la crueldad extrema que ahi se puso de manifiesto. Por la herencia que han dejado y por todos los recaudos y mecanismos que deben existir para que los perversos y malvados no puedan ejercer sus siniestros designios ni con los judíos ni con ninguna otra minoría indefensa nunca más. La Memoria es uno de los recursos fundamentales para estar alertas, pero también es un acto de estricta justicia recordar y homenajear a todos aquellos que protegieron a los judíos en el momento más negro de la Historia. Y justamente, por el peligro que representó para gran parte de ellos, para sus familias, porque muchos perdieron sus vidas en el intento, por las privaciones y por las consecuencias que padecieron es doblemente valorable y estimable ese gesto enorme de solidaridad que redime de alguna manera al género humano. La existencia de gente como esta y que además que lo hizo en el silencio y la modestia, sin reclamar para si el reconocimiento y agradecimientos merecidos como fue el caso de este hombre, Gino Bartali merecen también el ejercicio del recuerdo y la memoria, porque son ejemplos de vida necesarios en un mundo donde no abundan.

Es por eso que en este artículo queremos rendir nuestro pequeño homenaje a un héroe del deporte italiano que murió sin haber contado lo que hizo durante la guerra por 800 judíos florentinos. Esta es la historia que nos dejó Juan Gino Bartali, quien falleció en el año 2000 sin que nadie supiese su verdadera historia, la del corredor grandioso que dedicó dos años de su existencia a salvar la vida de ochocientos judíos. Para ello se valió de su bicicleta donde escondía la documentación necesaria para sacarlos de Italia. Y así, bajo la apariencia de simples entrenamientos, llevaba los papeles de un lado a otro. Nadie sospechaba en aquel momento de uno de los grandes mitos del deporte italiano, del hombre que había conseguido darle a Mussolini el Tour de Francia en 1938.

" Gino Bartali escondió un secreto durante casi sesenta años. En el año 2000 se fue a la tumba con él y sólo un descubrimiento casual permitió conocer la dimensión humana que uno de los grandes ciclistas del siglo XX alcanzó durante la II Guerra Mundial. Nacido en la Toscana, en el seno de una familia humilde que se dedicaba a trabajar el campo, Bartali comenzó a correr gracias a que su padre le encontró trabajo en un taller de reparación de bicicletas. Su dueño, contento por el trabajo de Gino, le regaló una y le animó a que se entrenase. A partir de ahí las escarpadas carreteras de la región fueron su espacio natural, el lugar en el que maduraron las piernas que rivalizarían con las de Coppi en el duelo que dividió Italia años después. Pero antes de que el Campionissimo y él protagonizaran algunos de los duelos más grandes de la historia del ciclismo Bartali estaba considerado como el ciclista del régimen de Mussolini.

El Duce, en su delirio, soñaba con ver a un italiano derrotando a los franceses en el Tour y todas las miradas se volvieron hacia Bartali, que en 1936 ya se había adjudicado el Giro y era una celebridad en todo el país. En 1937 una caída frustró su misión. Había comenzado a brillar en la montaña, pero en el descenso del Col de Laffrey se fue por un puente. Sus compañeros, asustados por el accidente, se asomaron por el precipicio y le encontraron en el fondo, en el riachuelo. Se movía. Allí se ganó el sobrenombre del monje -debido a sus profundas convicciones religiosas- volador.

En 1938 cumplió con el sueño de Mussolini aventajando al segundo clasificado en más de veinte minutos. Bartali hizo una declaración elocuente por lo que no dijo. Después de su victoria en el Tour de Francia 1938, que se habría esperado a dedicar su victoria a Mussolini. En su lugar, agradeció a sus fans y al día siguiente fue fotografiado llevando su ramo de la victoria a una iglesia de París.

Cuando la carretera se empinaba, cuando el calor y el polvo secaban las gargantas Bartali no encontraba rival. Pero la 2da. Guerra Mundial le dejó sin los años en los que se podría haber labrado un palmarés espectacular, cuando Coppi aún era un joven meritorio que corría a su lado. Lo que nadie imaginaba es que en aquellos años oscuros Bartali, uno de los símbolos del Partido Nacional Fascista, era en realidad uno de los personajes claves de una organización dedicada a salvar la vida de los judíos italianos a los que los alemanes querían enviar a sus hornos crematorios.

Gino Bartali seguía entrenándose y realizaba largas sesiones de entrenamiento por las carreteras de la Toscana o Umbría. Nadie podía suponer que en el cuadro de su bicicleta o debajo de su sillín transportaba documentos y pasaportes destinados a los judíos que se escondían en algunos de los monasterios italianos. Bartali no despertaba demasiadas sospechas pese a que la guerra impedía cualquier competición y resultaba extraño ver a alguien entrenándose en aquel ambiente. Corría con ropa en la que se podía leer su nombre lo que le permitía recorrer kilómetros recibiendo los saludos efusivos de los soldados italianos, para los que era un auténtico ídolo. Y cuando una patrulla alemana le detenía la respuesta era sencilla: "Sigo trabajando para las carreras que vengan después". Y le dejaban marchar.

Los ejércitos se habían acostumbrado a ver pasar a Bartali de un lado a otro en su bicicleta, subiendo y bajando montañas, cambiando continuamente de ruta. Era el correo perfecto. En los conventos y monasterios la red organizada por Giorgio Nissim -con el apoyo de varios arzobispos- se dedicaba a elaborar los pasaportes destinados a salvar la vida de cientos de judíos y que Bartali transportaba jugándose la vida en aquellos viajes por las carreteras que conocía como nadie pero que le podían deparar una sorpresa desagradable en cualquier momento. Durante 1943 y 1944 el corredor toscano, el beato Bartali, se dedicó a esa misión sin que nadie le delatase. Acabó la guerra y aquellos entrenamientos kilómetros aún le valieron en su carrera deportiva porque con 32 años pudo ganar en 1946 el Giro de Italia y en 1948, con 34 años, se apuntó el Tour de Francia en una demostración colosal en la montaña ya que se impuso en siete etapas de aquella edición

Bartali se retiró a su tierra, a Florencia, y durante cincuenta años no dijo nada de su trabajo para ayudar a los judíos que habitaban Italia. Durante décadas quedó sobre él la etiqueta de haber sido el corredor de los fascistas. No le importó. Se murió en el año 2000. El mundo sólo descubrió su magnitud en 2003 cuando los hijos de Giorgio Nissim encontraron un viejo diario de su padre en el que detallaba la forma en que funcionó la red clandestina dedicada a conseguir documentos que salvasen la vida de los judíos. Allí, en aquellos papelajos, se explicaban minuciosamente los viajes que hacía Bartali, los kilómetros que recorría, los papeles que escondía su bicicleta y, sobre todo, lo abnegado de su dedicación a la causa. Los Nissin contaron lo que su padre escribió y entonces empezó a cobrar sentido tanto entrenamiento en una época en la que costaba ver a un ciclista recorrer una carretera italiana. Italia descubrió a uno de sus grandes héroes. Los Nissin también contaron el dato más importante que escondía el diario de su padre: 800 judíos evitaron el viaje a algún campo de concentración de los alemanes gracias a las piernas de Gino Bartali.

La historia de su vida, con detalles desconocidos hasta ahora sobre sus actividades durante la guerra, acaba de ser publicado por los hermanos canadienses Aili y Andrés McConnon que consideran que esta historia merece ser contada y conocida por todos.

La relación de Bartali con la Iglesia Católica fue un factor clave en su decisión de ayudar a los Judios de Florencia después de la ocupación alemana en el otoño de 1943. Durante su tiempo como aprendiz como mecánico de bicicletas de Florencia, Bartali había hecho amistad con un judío local, Giacomo Goldenberg. Una vez que las medidas antijudías fueron introducidos por los fascistas, Bartali se reencuentra con la familia Goldenberg y en última instancia, los escondió en su departamento y, posteriormente, cuando la situación se volvió muy peligrosa, en un sótano cercano. Como si esto no hubiera sido bastante arriesgado, Bartali también llevó a cabo una tarea encargada por el cardenal de Florencia, Elia Dalla Costa, de quién era muy amigo. El cardenal había mostrado sus credenciales anti-fascistas cuando estuvo visiblemente ausente durante la visita de Hitler a la ciudad antes de que se desencadenara la guerra.

Cuando los judíos se hallaron en peligro por la amenaza nazi, el cardenal Dalla Costa les ofreció protección. El cardenal le preguntó a Bartali si no creía que estaba bien calificado para colaborar con la tarea de transportar documentos falsos de identidad entre Florencia y Asís, donde fueron impresos en secreto. Escondiendo en la clandestinidad una familia judía y transportando documentos vitales, Bartali corría el riesgo de encarcelamiento e incluso la muerte. Estaba comprometido con su trabajo, pero no había duda de que fue consumido por el miedo. Alli McConnonllí dice: "Lo que hace más sorprendente esta labor humanitaria que hizo en este período es que sabemos que él tenía miedo. Vivía con un peligro muy real en su vida cotidiana y sabía que el trabajo que estaba haciendo no sólo lo ponía potencialmente en peligro a él mismo, sino también a su esposa ya su pequeño hijo. "

Los Goldenberg han sobrevivido y su hijo, Giorgio, que ahora vive en Israel, fue entrevistado por los McConnons para el libro, arroja nueva luz sobre el heroísmo de Bartali. Una vez que terminó la guerra, Bartali estaba dispuesto a volver a correr con su bicicleta. Sin embargo, el estrés del trabajo – una vez estuvo a punto de ser interrogado por la policía fascista - tuvo un costo para él así como la escasez de alimentos y las privaciones durante la guerra tuvieron un efecto negativo sobre su físico. Cuando empezó a competir nuevamente se hizo conocido como Il Vecchio (el viejo), en parte porque ya era bastante más grande que la nueva generación de ciclistas y en parte porque parecía diez mayor de la edad que realmente tenía.

Cuando llegó a competir en el Tour de Francia en 1948, el entrenador y sus compañeros de equipo se mostraron escépticos sobre sus posibilidades. Siempre impulsivo ( Bartali estuvo a punto de bajarse en la carrera para golpear a un espectador que estaba burlándose de él) comenzó a correr contra aquellos que se burlaban de él. Tenía un carácter muy complejo, era conocido por ser muy religioso pero también tenía su costado temperamental. No tenía miedo de decir lo que pensaba o de golpear a la gente cuando lo consideraba necesario. El viejo talento todavía estaba allí, a medida que los corredores ascendían a los Pirineos a través de una tormenta de nieve fuera de temporada, Bartali hizo un esfuerzo tan grande que destruyó a sus rivales franceses. Para gran sorpresa de la mayoría de los expertos y el deleite de los aficionados italianos, aumentó su ventaja para salir victorioso contra ciclistas mucho más jóvenes, una década después de su único otro triunfo - un récord que mantiene hasta hoy.

Ahora, 64 años después de su famosa victoria, Bartali sigue siendo reconocido como un gran ciclista por los aficionados de este deporte. Sin embargo, los McConnons se sienten felices de poder difundir su contribución durante la guerra y dar a conocer la historia de su campaña heroica para salvar a los Judios de Florencia. Aili dice: "La mayoría de la gente, incluso en Italia, no sabe mucho acerca de cómo la comunidad judía de Florencia vivió la guerra. Estábamos muy contentos de poder utilizar la vida Bartali como una lente para enfocar en esta historia. "

Y nosotros creemos que la grandeza de Bartoli, su bondad y generosidad solidaria se ven aumentadas por su modestia y su silencio luego de tamaña hazaña que lo convierten en un verdadero héroe, digno de ser recordado, mucho mas allá de su enorme logro deportivo.

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