* Auspiciado por el Departamento de Cultura de AMIA
* Declarado de interés por el Centro Contemporáneo de Estudios Judaicos y Sionistas Organización Sionista Argentina
* Declarado de interés por el Centro de Investigación y Difusión de la Cultura Sefardí - CIDICSef
* Auspiciado por el Departamento de Hagshamá, de la Organización Sionista Mundial www.hagshama.org.es

Año V - Nº 130
15 de noviembre de 2011 / 18 de Jeshvan de 5772
Ciudad Autónoma. de Buenos Aires - Argentina
Email  Cultural@arnet.com.ar
Editores:  Alicia V. de Benmergui - Salvador Benmergui
Edición quincenal

* Indice *

Judíos que murieron luchando en el Ejército Rojo
Historia de los judíos de Ruan
Preparando nuestro 7º viaje
Recordando: Acusación de crimen ritual

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JUDÍOS QUE MURIERON LUCHANDO EN EL EJERCITO ROJO
  * Historias no contadas de soldados judíos soviéticos

Por Pablo Berger

Publicado en noviembre11, 2011, edición del 18 de noviembre 2011


*Soldados judios en el Ejercito Rojo Varsovia. Foto Yad Vashem

 

*Soldados judios polacos en el Ejercito Rojo.polandsite


 

*Gershon GutelzonPartisano de Bielorusia junto a soldado judio del Ejercito Rojo-Toto Combatientes del Gueto


 

 

 

Fuente: http://www.forward.com/articles/

El 9 de mayo de 1995 — 50 años después de la finalización de la Segunda Guerra Mundial — se pudo ver, entre la multitud reunida para esta celebración en Rusia, en una ciudad del interior, a un veterano de guerra que tomaba una cucharada de agua recogida en un charco

Quién contó esta historia se había olvidado de él hasta que lo vio en una exposición sobre los veteranos de guerra judíos de la ex Unión Soviética: "La vida de la Gran Guerra Patriótica : Las historias no contadas de soldados judíos soviéticos en el Ejército Rojo durante la Segunda Guerra Mundial" en Nueva York. El nombre que recibió en la Unión Soviética esta sangrienta guerra librada contra Alemania fue “La Gran Guerra Patriótica” que comenzó con la invasión nazi en 1941. Setenta años después, el número impresionante de muertos y heridos aún están siendo revisadas. De acuerdo con esta exposición, 30 millones de ciudadanos soviéticos fueron soldados voluntarios o fueron reclutados por el Ejército Rojo. Al terminar la contienda, unos 26 millones de personas murieron y decenas de millones más fueron heridos. Las ciudades y los hogares fueron destruidos y familias enteras fueron aniquiladas. Se estima que de los 500.000 Judios que sirvieron en el Ejército Rojo, solo regresaron unos 300.000.

"Lo que pasa con estos soldados es que mientras estaban luchando en el frente, muchos de ellos perdieron la mayor parte de sus familias en el Holocausto", dijo Julie Chervinsky, directora de la Fundación Archivo de Blavatnik, que organizó la exposición.

Chervinksy dijo que siempre ha sido un estereotipo en Rusia que los judíos no tuvieron ningún papel en la guerra. Se dice de ellos, muy despectivamente que "lucharon en la guerra en Tashkent" - cerca de un millón de judios pasó la guerra en la relativa seguridad de Asia Central - o que fueron asesinados tres millones de judíos en territorio soviético durante el Holocausto, . "Nos dimos cuenta de que hay una historia muy importante sobre los veteranos judíos, es un tema que no ha sido abordado por los estudios del Holocausto", dijo Chervinsky. El Archivo Blavatnik comenzó a recopilar historias orales de veteranos judíos en 2006. Se han reunido más de mil entrevistas en video de diez países y recopilado y archivado digitalmente fotografías y cartas. A primera vista, la exposición, que presenta una parte de estas historias, es abrumadora. Alineados en una sola habitación de la Galería de Arte Weill hay una docena de grandes marcos que contienen las fotografías de los veteranos junto a textos densamente poblados.

Las historias de los veteranos están bien y se requiere una gran concentración para recorrer la exposición. Lo que las hace más accesibles es un video de 15 minutos con fragmentos de las entrevistas proyectadas en una pantalla de televisión. En la película, Vladimir Ilich Nemets recuerda haber visto volar el algodón de los sacos de los soldados que corrían delante de él, cuando caían muertos a tiros. Dora Motelevna Nemirovskaya recuerda el “tchok-tchok-tchok” de las explosiones por el fuego de los francotiradores a su alrededor mientras luchaba por vendar una terrible hérida de estómago. Aunque el antisemitismo era raro en las trincheras, Chervinsky dijo que muchos de los soldados judíos sintieron que tenían que luchar y actuar más valientemente "para que nadie dijera 'Es un cobarde judío '" Ella contó que los veteranos judíos también decían que ellos tenían " una deuda más grande que saldar con Hitler " después de que descubrieron lo sucedido en el Holocausto. Pero en su mayor parte, el judaísmo jugó un papel secundario en las identidades de los veteranos judíos soviéticos. A menudo, en la exposición, los elementos más llamativos de sus historias no son los judíos, y si los universales - como por ejemplo el sinsentido y el azar de la guerra.

En un panel de pared, Ilan Yakovlevich Palat recuerda cómo, después de ser herido en el tobillo fuera de Jarkov, fue arrastrado fuera del campo de batalla. Su compañero lo puso en una casa y colgó una de sus botas en una de las ventanas para alertar a quien pasara por allí que había alguien adentro. En las primeras horas de la mañana Palat escuchó acercarse a alguien."Tenía mi pistola preparada, dos cartuchos: Una bala para él, la segunda para mí", recordó Palat. El desconocido resultó ser una mujer local que puso Palat en la parte de atrás de un carro y lo llevó a un hospital cercano.

Palat, que vino de la región judía de la Union Soviética, Birobidzhan, dijo: “De 44 de nosotros, sólo tres regresaron. Uno regresó sin su pierna izquierda, otro sin su brazo derecho y yo me volví con muletas. Y así, la exposición continúa, con una sucesión atrapante, de relatos de primera mano - de la traición y las atrocidades, de pequeños actos de bondad y estremecedores ejemplos de valentía, de camaradería y terror

Cada uno de ellos merece una mención. Pero la historia de Semeon Grigorevich Shpiegel es la que le recordó al autor de esta nota al veterano y el charco. Se ofreció como voluntario para el Ejército Rojo en mayo de 1942 y, como todos los cuentos de la exposición, los pequeños detalles de la experiencia Shpiegel ilustran las dificultades generalizadas de la vida cotidiana. A los 19 años Shpiegel fue enviado a Stalingrado, donde luchó como parte de una unidad de morteros en una de las batallas más crueles y sangrientas de la historia. "Cruzamos el río el 27 de septiembre", relató Shpiegel. "Tuvimos que conseguir el agua del Volga y lo llevaban en latas .... Bebíamos agua de los charcos. Bebimos agua de los baldes que estaban junto a las casas, el agua de lluvia. El agua estaba cubierta con moho. Pero éstabamos sedientos y por eso la bebíamos"

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JUDÍOS de RUAN                                                       Primera Parte
  El barrio judío de Ruan

Por Alicia Benmergui

 

*Yeshiva de Ruan, Scola Rothomagi

 

*Tribunal de Justicia, bajo el cual esta la antigua Yeshiva Medieval, Ruan.

 

*Ruan.Normandia. Francia

 

 

 


En Europa entre los años 1880 y 1900 se desarrolló un profundo antisemitismo, algunos de sus fundamentos eran económicos, pero no eran los únicos. En Francia existió a partir e la década de 1880, un vigoroso movimiento antisemita de carácter popular, con prensa propia y una literatura muy difundida.

El Caso Dreyfus fue una de sus evidencias más concretas, durante el transcurso del caso fue creada la Accion Francaise. Sus principales ideólogos fueron Charles Maurras, que sostenía que los judíos junto a otros grupos no podían actuar en la vida pública francesa que debería quedar restringida a quienes contaran por lo menos con tres generaciones de antepasados franceses. Maurice Barrés fue el otro promotor de esta ideología profundamente reaccionaria y antisemita, para él los judíos estaban automáticamente excluidos de la vida francesa ya que la nacionalidad era una cuestión de la “tierra y los muertos “, un asunto de generaciones que habían vivido y habían sido enterradas en el suelo de Francia. Evidentemente desconocían deliberadamente la muy antigua presencia de los judíos en el territorio francés. Entre otros testimonios de esa presencia nos ocuparemos de la historia de los judíos de la Normandía.

El Barrio judío de Ruan.

En la época romana, el barrio judío - terra judaeorum –se extendía a lo largo de tres hectáreas, antiguo sitio ocupado por los galos, situado en el sector noroeste de la ciudad romana. Limitada al sur por la actual Rue du Gros-Hologe – y al este por el cardo (centro de las ciudades romanas) actualmente la llamada Rue des Carmes. La Rue Aus Juifsvicus judaeroum - forma parte de la calle principal y en la Edad Media estaba rodeada, como todas las calles adyacentes, de casas de tres o cuatro pisos. En el siglo XII el barrio judío contaba entre 5.000 a 6.000 habitantes, lo que era entre el 15 y 20% de la población total de Ruán. Al norte de la calle se encuentra una plaza llamada de los Judíos, una escuela rabínica descubierta en 1976, y al sur la sinagoga principal, en la actual Rue Aux Juifs. En la Edad Media, la presencia judía no fue un hecho aislado, el historiador norteamericano Norman Golb ha hallado en territorio normando, otros 85 sitios que testimonian su existencia, ha identificado las calles de los judíos situados también en el centro de la ciudad, como en en Pont-Audemer y en Fécamp, que en pleno campo, pero también en aldeas, llevan nombres tales como Les Juifs (Los Judíos ) o La Juiverie (La Judería) lo que demuestra que en tiempos muy ntiguos los judíos fueron agricultores y pastores.

Un edificio judío fue descubierto en 1976 por una de esas cosas del azar, bajo el patio del Palacio de Justicia en Ruan, Francia. Era una construcción monumental, un ejemplo notable de arquitectura romana donde su calidad y elegancia, según el historiador Norman Golb, “daban un evidencia palpable de las características de la comunidad judía de Ruan en la Edad Media”. Construido durante el primer decenio del Siglo XII, este era un edificio de grandes proporciones, sólo su planta baja ha sido completamente preservada, los pisos superiores fueron destruidos cuando comenzó la construcción de los tribunales en 1499.

La Escuela (Schule o Shill) de Ruan o Scola Rothomagi – expresión que apareció por primera vez en un texto en latín en 1203 para designar a la Yeshivá de Ruan, estaba capacitada para recibir un gran número de estudiantes, entre 50 a 60, procedentes de la Normandía. Academias de este tipo han existido en otras grandes ciudades como París, Reims, Narbona o Marsella. Pero en Francia, como en otros lugares, la evidencia concreta de estas instituciones ha desaparecido con el paso del tiempo, excepto en Ruán

Iluminada por cuatro ventanas en la pared orientada hacia el norte, la sala de abajo era utilizada como biblioteca y contenía de unos doscientos a trescientos manuscritos. Guardados en armarios colocados contra las paredes, estaban allí para ser utilizados por los estudiantes y leídos en los pisos superiores de una torre, accesibles por una escalera en espiral. En el primer piso se han encontrada vestigios de banquetas fijas en las paredes, formando probablemente parte de la sala principal de estudios. Mientras que en el segundo piso estaban las habitaciones reservadas para los maestros que trabajaban solos o con pequeños grupos de estudiantes.

Una quincena de graffiti, en hebreo, hallados sobre las paredes evocan los nombres de personas - Josué, Amram, Isaac... - , expresan la esperanza de que « la Torah de Dios existe [para siempre] » o recordar una cita del libro de los Reyes en el forma de súplica : « Que esta casa sea sublime ». Sin duda es posible leer allí la expresión espontánea de estudiantes que buscan manifestar su amor por los estudios y el orgullo por frecuentar esta elegante escuela o, más simplemente, queriendo dejar para la posteridad un recuerdo de su paso en esta prestigiosa institución. Continuará

*Es como si estuvieramos caminando por Jerusalem*
!LOS COLORES DE JERUSALEM!
Enviado por Lázaro Issi
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*Entrega de una Torah a la comunidad de Uganda*
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Enviado por Lázaro Issi

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Radio Sefarad de Madrid: MILIM Corresponsal en el Tiempo

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Alicia Benmergui y Susana Cordon ....
ALICIA BENMERGUI
 
Columnista
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"Música y Vida de Israel"
 
 Por AM 670
Domingos de
 13 a 15 hs.

 

* PREPARANDONOS*

 

 

¡¡ Y.... YA EMPEZAMOS LA PREPARACIÓN DE NUESTRO 7º VIAJE!! Acompañados por la Prof. Alicia Benmergui *Comenzá también a prepararte para unirte a nosotros !*

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A cien años de la última acusación jurídica de: "Crimen ritual"

 

 

Por Moshe Korin

 

A cien años de la
última acusación jurídica de:
"Crimen ritual"

 


Mendl Beilis

 

Aquella inefable agrupación antisemita “Alianza del Pueblo Ruso” no se dio por vencida en su afán de violentar a los judíos, e intentó hacer erigir en el lugar donde había sido hallado el cadáver del niño, una capilla con una inscripción que rezara: “En recuerdo de ese mártir inmolado por los judíos”, bajo el beneplácito del zar Nicolás II. Fue gracias al notable y controvertido monje Grigori Rasputin quien ejercía gran influencia, que el proyecto no fue llevado adelante.

Para concluir sólo me resta decir que al cumplirse cien años del lamentable hecho, es mi mayor deseo que estas líneas aporten alguna reflexión o al menos una mínima concientización a los lectores.

 

 

 

 

Acusación de Crimen Ritual


Cierto es que el odio es irracional, pero no menos cierto es también que a lo largo de la historia corrientes que pregonan la violencia han querido ofrecer argumentos para justificar el odio.

Entre ellas haremos hoy referencia a una: la acusación de crimen ritual.

El propósito de estas líneas es por un lado, dar a conocer un hecho acometido en la historia no tan lejana -tan sólo 100 años han pasado-; por otro, poner de manifiesto, develar lo ocurrido para que se torne más obsoleto el uso del mito de los crímenes rituales a la hora de justificar la violencia hacia nosotros.

El argumento del “crimen ritual”

En el Evangelio, según Marcos (XIV. 22-24), se dice que Jesús al partir el pan durante la última cena (el pan ázimo o “matzá”) dijo: “Tomad y comed; éste es mi cuerpo”. Y luego, levantando una copa de vino dijo a sus apóstoles:“Ésta es mi sangre, la sangre del nuevo pacto, que por muchos será vertida”.

Este pasaje dio lugar a que los paganos creyeran que los cristianos usaban sangre de quienes no profesaran su fe para celebrar la Pascua. Durante los primeros dos siglos de la era común, los cristianos fueron perseguidos y asesinados sin piedad; entre los muchos argumentos esgrimidos en su contra se hallaba el del “crimen ritual”.

Cuando el cristianismo logró el reconocimiento y se convirtió en la religión hegemónica, aunque suene inverosímil, fueron los cristianos quienes acusaron a los judíos de asesinar a niños cristianos y usar su sangre para preparar pan ázimo (“matzá”), para celebrar Pesaj”.

Recién el Papa Juan XXIII prohibió la incitación antijudaica a sus fieles y entre otras de las medidas que adoptó fue la de ordenar sacar de las galerías subterráneas de los templos cristianos los supuestos ataúdes de las presuntas víctimas de los crímenes rituales ejercidos por los judíos. Pero recordemos que Juan XXIII fue Papa a partir del año 1958.

El caso Beilis

Para tristemente aseverar la verdad de lo que acabo de decir, sólo basta mencionar que la última acusación de crimen ritual que fue llevada a proceso judicial, data de 1911.

Ocurrió en la Rusia zarista, más precisamente en Kiev, la capital de Ucrania, y fue impulsada contra el empleado judío Mendl Beilis.

El 29 de marzo era hallado en un suburbio de Kiev, el cadáver de un niño de doce años, su nombre era Andrei Iuschtschinki. Su cuerpo tenía numerosas heridas punzantes y la autopsia mostró que se había desangrado.

Durante su funeral, los miembros de una organización extremista antisemita llamada Alianza del Pueblo Ruso repartieron volantes entre los asistentes, en los cuales se afirmaba que los judíos eran los asesinos del pequeño y que habían utilizado su sangre para sus “rituales secretos”. Los volantes no daban argumentación alguna sobre pruebas fehacientes de que esto haya sido así.

El claro propósito de los hombres de la “Alianza del Pueblo Ruso” era encender el odio hacia los judíos. Odio, que debe señalarse, los rusos portaban de larga data y que cada tanto se manifestaba en un “progrom” en el cual los judíos eran brutalmente golpeados y sus comercios destruidos.

Por aquel entonces era Ministro de Justicia, Iván Schtchetglovitov, conocido ultrareaccionario y antisemita y que mantenía un estrecho contacto con el mencionado grupo “Alianza del Pueblo Ruso”; debido a esta conexión y a su propio antisemitismo, Schtchetglovitov, resolvió que se trataba de un caso de “asesinato ritual”. Emitió entonces a las autoridades judiciales la orden de tomar en serio las acusaciones de la “Alianza del Pueblo Ruso” y por lo tanto buscar al asesino entre los judíos.

Lo “encontraron” en Mendl Beilis, empleado administrativo de la fábrica de ladrillos cercana a donde se había hallado el cadáver. Beilis fue detenido bajo sospecha de haber asesinado al pequeño con “fines rituales”.

Las autoridades policiales y las judiciales luego, se basaron en los testimonios de los integrantes de una pandilla de malvivientes que se escondían en la casa de una mujer alcohólica llamada Vera Cheberiak. La acusación era claramente una cuestión de sospechas sin fundamentos, ya que los ladrones no podían proporcionar siquiera un dato específico; sin embargo el juicio fue llevado adelante.

Pese a la presión ejercida por el Ministro de Justicia sobre el juez a cargo, éste halló que Beilis no era el asesino y por lo tanto debía ser absuelto. Pero el fiscal general de Kiev, solicitó el nombramiento de un nuevo magistrado para un nuevo proceso. Pero esta vez la meta exigida por el Ministro Schtchetglovitov fue que se llevara adelante la investigación e inculpación de Beilis de “crimen ritual”, por lo que fue abiertamente acusado como “asesino ritual”.

La absolución de Beilis se logró, finalmente, no gracias al aparato oficial de Justicia, sino a una investigación realizada por un periodista y un funcionario policial jubilado quienes lo hicieron por cuenta propia, siendo solamente guiados por sus convicciones morales. Se arribó pues a la verdad: el pequeño había amenazado con denunciar el escondite de los malvivientes y uno de ellos lo asesinó.

Sin embargo y aunque parezca absurdo, nada se hizo contra el verdadero asesino; no se le inició juicio alguno ni se lo encarceló; sino que luego de probada la inocencia de Beilis todo quedó en la nada.

Entenderá pues el lector que me he explayado en los detalles de los hechos, ya que lo irracional e ilógico (al menos desde el punto de vista jurídico) de la resolución del caso son probablemente los verdaderos protagonistas de esta historia. En pocas palabras, debe reconocerse que la fuerza motriz del “caso Beilis” ha sido el antisemitismo y no tanto la búsqueda de solución de un crimen.

Aun considerado luego del largo proceso como “inocente”, Beilis no soportó continuar viviendo en su tierra natal y emigró con su familia, primero a suelo israelí y luego a los Estados Unidos.

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