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Año IV - Nº 113
15 de febrero de 2011 / 11 de Adar 1 de 5771
Ciudad Autónoma. de Buenos Aires - Argentina
Email  Cultural@arnet.com.ar
Editores:  Alicia V. de Benmergui - Salvador Benmergui
Edición quincenal

* Indice *

Historia de los Judíos de Italia
DEL IDISH AL NUEVO MUNDO
ALICIA BENMERGUI - MARI KATZ ** Iniciamos Nuestro Nuevo Viaje
La caminata del recuerdo 07/2007

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HISTORIA DE LOS JUDÍOS DE ITALIA
  Historia de SICILIA

Por ALICIA BENMERGUI

 

 


Federico II

 

 


*Trapani Italia

 

 

 

...Todo ello nos habla de una presencia y una actividad judía de suma importancia que la mezquindad, el odio y el racismo ocultaron con mucha eficiencia por varios siglos hasta que esta historia retorna a la luz....

 

 

 


Benjamín de Tudela

 

 


Taormina Italia Ruinas antiguas

 

 

 

 

 

Fuente: www.stupormundoHubert Houban, Attilio Milano,Historia de los Judíos de Italia

 


Sicilia:  En su larga historia ha sido habitada y conquistada por numerosos pueblos. Los judíos también tienen un muy antiguo pasado, y han habitado muchas tierras diferentes. . . Tal vez, porque hace mucho tiempo que esto ha sucedido, hay mucha gente que lo desconoce, pero durante mil quinientos años  los judíos vivieron en Sicilia, en paz y prosperidad y de aquella presencia permanecen todavía muchos restos y vestigios en los lugares,  en la memoria y en la cultura de ambos pueblos. Por eso es necesario y justo recordar, volver a pensar el pasado para comprender el presente.

Los primeros judíos se establecieron en Sicilia, alrededor del siglo I a.n.e., especialmente en Siracusa, que entonces era prácticamente el lugar más importante de la isla y una de las ciudades principales de todo el Mediterráneo. En los siglos inmediatamente sucesivos grupos de judíos se establecieron en Agrigento y en otros sitios. Las comunidades existentes crecían y surgían otras nuevas. Algunos judíos llegaron a Sicilia como esclavos ( muchos de ellos eran rescatados por la misma comunidad judía), pero la mayor parte llegaron como individuos libres.. 

Pero fue con la llegada de los árabes que la presencia judía en Sicilia creció notablemente, al punto que el idioma de los judíos sicilianos, (el judeo siciliano) también tendrá componentes árabes. Los judíos vivían en todas las ciudades importantes y también en las aldeas rurales, todo estaba relacionado con las tareas que desempeñaban para vivir. La política de convivencia religiosa mediante el pago de un fuerte impuesto, la Yizia, que se cobraba a los infieles practicada por los musulmanes permitió una existencia sin grandes conflictos y una relativa prosperidad a los miembros de las cuatro comunidades religiosas que vivían en la isla, (islámica, cristiana de rito latino, cristianos de rito griego, judíos) Diferentes viajeros han dado testimonio de haber visto una tierra rica y feliz.

Los judíos que vivían en Sicilia se dedicaban a diversas actividades especialmente a las artesanales , tales como la elaboración de telas, especialmente de seda y productos de cuero, tal vez esa sea la razón de que muchas familias judías utilizaban como apellidos los colores con los que trabajaban, Bianco, Alba etc. Los mercaderes judíos de Trapani traían de Egipto algodón, especies y esclavos, vendiéndole a Alejandría azúcar, queso, seda y corales, cultivaban la palma también la henna y se encargaban de su venta. Otra de sus ocupaciones la obtención de la sal y su venta, la pesca del atún y del coral. Los joyeros judíos de Trapani utilizaban técnicas metalúrgicas muy específicas como el uso del esmalte y el cincel que desarrollaron en contacto con la cultura arábiga y que trajeron a Sicilia. Las joyas de coral tenían el encanto y la delicada sutileza que era el sello distintivo de su trabajo, muchos de ellos eran designados por su oficio, L`Oreficce (el orfebre).

Una de las más antiguas documentaciones existentes en Sicilia sobre la presencia judía está relacionada con  los tiempos en que Gregorio Magno era Papa, en el año 594. Los Judíos de Messina lucharon junto con los musulmanes para defender la ciudad contra el ataque de los normandos en 1061, algunos de los cuales murieron. Los normandos descendientes de los vikingos, fueron llamados así, "Hombres del Norte" cuando se establecieron en Francia, en lo que es ahora la Normandía. El rey normando, Rugero estableció una cabeza de puente en el Norte Africa, luego de haber conquistado Djerba (Túnez) en 1148.                     Por esa razón el  contacto entre el norte de África y Sicilia fue permanente y frecuente, de ello da cuenta la correspondencia hallada en la Genizá del Cairo, entre Abraham Ben Yiju, mercader judío que se había ido a la India, en Mengalore, por negocios,  y sus hermanos, ellos habían sido deportados de Sicilia con la invasión normanda, para retornar luego. Yusuf vuelve con su mujer e hijos a Mazzara del Vallo en tanto que su hermano Mubaschir fue a  Messina. Cambiaron correspondencia por asuntos familiares y allí tenemos un relato muy veraz sobre la vida que llevaban los judíos de la región.

 En las ciudades más meridionales de Italia, los judíos habitaron en sus propias juderías, que no deben ser confundidas con guetos, mientras que en las localidades más pequeñas vivían mezclados con los cristianos. Un indicio relativo a las buenas condiciones de vida de los judíos bajo el dominio de los normandos está representado por el hecho de que en 1153, un judío, en Nápoles podía comprar dos inmuebles junto a la Sinagoga que se hallaba allí desde 10907, obteniendo la autorización para transformar una de ellas en un lugar de culto público judío. El código Justiniano prohibía la construcción de nuevas sinagogas pero autorizaba a reparar las existentes. Pero en Sicilia, durante el reinado del normando Ruggero II la legislación existente protegía a las minorías religiosas Durante todo el Siglo II no existe documentación que hable de actos de violencia contra las comunidades judías del sur de Italia que eran más importantes que las del centro y norte del país. Benjamín de Tudela contó que en 1170 en Palermo había 1.500 judíos, en Salerno 600, en Nápoles y en Otranto 500, en Messina, Trani, Melfi y Benevento cerca de 200 y en Amalfi cerca de 20 y en Brindisi cerca de 10. Es un número muy importante el que reportó para las grandes ciudades y en las no tan grandes también, en una época que los registros de población general no eran bastante escasos.  

 También la documentación existente demuestra que en Siracusa debía existir en la época del viaje de Benjamín una notable comunidad judía, porque en diciembre de 1187 los judíos de allí comparecieron ante el obispo de la ciudad para solicitar un terreno para poder agrandar su cementerio. En su relato Benjamín de Tudela, dejó constancia que 1171 en Messina había “una tierra llena de todo lo bueno con jardines y plantaciones. Aquí es donde la mayoría de los peregrinos se reúnen para ir a  Jerusalén, porque es el mejor punto de embarque". Los judíos habitaban en las ciudades y en las aldeas rurales: Palermo, Syracusa, Catania, Messina, Trapani pero también en lugares más pequeños como Agira, Petralia, Geraci, Polizzi, Taormina.

 Fue notable su vitalidad cultural, muchos eran artistas y hombres de la cultura judía y eso fue muy visible durante el reinado de Federico II de Hohenstaufen, Emperador del Imperio Sacro Romano Germánico y rey de Sicilia. Era el  nieto de Federico de Barbarroja, cuando heredó de su padre Enrique IV un imperio destruido, reconstruyó el imperio, creó el primer Estado centralizado y limitó las ambiciones de la Iglesia.  Federico en relación a los judíos, se oponía a que su actividad más importante fuera el préstamo con usura, tarea a la que se vieron empujados con las persecuciones antijudías. Tampoco quería que en Sicilia, los judíos fueran perseguidos por los cristianos pero tampoco quería que dejasen de ser prestamistas por considerarlas necesarias y provechosas para las arcas reales. Por esa razón promulgó en 1231 la Constitución de Melfi, un corpus legislativo  que estuvo vigente en sus territorios durante todo su reinado. Allí  también estaban estipuladas la fiscalización y control de las actividades de los judíos de Sicilia y Nápoles por la cual se les otorgaba la protección regia, garantizándoles la justicia y la protección de sus derechos como a todos los otros súbditos de su reino. Sin embargo judíos y musulmanes pese a contar con la protección del soberano estaban en condiciones de inferioridad con los cristianos. Federico legalizó el préstamo con intereses estableciendo una tasa de diez por ciento anual. Protegió y estimuló a  la floreciente comunidad judía de Trani, concentrando en Puglia y Calabria todo el comercio de la seda en bruto,  transformando el tradicional monopolio judío sobre el hilado de la seda y las tinturas en un monopolio del Estado. Los artesanos judíos trabajaban con la concesión de un privilegio regio que aportaba dinero al erario público.

En algunas ciudades como Salerno, los judíos tenían el monopolio de las carnicerías. La documentación que también los judíos se dedicaban a la horticultura, a la agricultura y que poseían viñedos, entre los joyeros se dedicaban a la elaboración de joyas de plata y oro, también había judíos que eran muy buenos carpinteros. Federico II, antes de 1239, ordenó transferir agricultores judíos provenientes de la isla de Gherba en Túnez o del Magreb a Palermo para proteger los cultivos regios de las palmas de dátiles, pero también para introducir en Sicilia plantas de tinturas como el índigo, la caña y  "varias otras semillas que crecen en el Norte de Africa y todavía no han llegado a Sicilia"; a estos judíos magrebíes les fue reconocido el derecho de tener sus propias sinagogas, probablemente "porque sus costumbres eran diferentes de las de los sicilianos".

El rol de los judíos en el comercio por esa época fue mucho menos importante de lo que se creía. En el Mediodía italiano el comercio era dominado por los amalfitanos y venecianos, por los genoveses y los pisanos y lo mismo pasaba en Sicilia. También luego del siglo XII comenzó la declinación del gran comercio comenzado en el Siglo X por los judíos del Cairo.

 Attilio Milano que escribió Historia de los Judíos de Italia consideraba que:” si la vida de los judíos meridionales en Italia tuvo un período completamente feliz, esto sucedió con los últimos veinticinco años del reino de Federico II de Hohenstaufen 

Se consideraba en general que el nivel cultural de los judíos del Mediodía de Italia fue particularmente alto en la Apulia. Hay una frase célebre del Rabino Jacob Tam (1100-1171): "De Bari proviene la Ley (la Tora), y de Otranto la palabra del Señor ", un elogio " importante". El historiador Shlomo Simonsohn ha señalado la importancia de las academias rabínicas de Siponto y de Trani en la época normando sueva. En la época de Federico II el rabino Isaia di Mali (Emanuele) de Trani, "el más fecundo autor rabínico de la Italia de todos los tiempos" fue  considerado como uno de los  "talmudistas principales del Medioevo", tuvo un importante papel en el lugar del "mediador " entre los centros culturales judíos en Alemania y Francia (los ashkenazim ) y los judíos romaniotas.  En la corte del rey Federico II había muchos sabios que venían de la península ibérica, esto no era porque los judíos de la Italia meriodional fueran inferiores, sino porque los judíos que venían de España hablaban y traducían el árabe, y Federico II estaba muy interesado en aprender lo más posible. Los tres estudiosos judíos del entorno de Federico eran sobre todo matemáticos, astrónomos y arabistas y es muy probable que fue por estos conocimientos por los que fueron convocados a la Corte. Eran dos provenzales de origen español, Rabì Iaacov  ben Abba Mari Anatoli y Mosè Ibn Tibbon, y un personaje muy importante, Yehuda  ben Salomone (Shlomòh) ha-Cohen , originario de Toledo.

Un hecho totalmente insólito y notable para la época,  fue que en la corte del Emperador hubieran discusiones amigables entre estos estudiosos judíos y cristianos en los cuales participó Federico también. Estas informaciones no derivan de fuentes latinas, que podrían tener la intención de adular al Emperador sino de textos judíos estudiados por importantes investigadores académicos como  Giuseppe Sermoneta y Colette Sirat.

 Todo ello nos habla de una presencia y una actividad judía de suma importancia que la mezquindad, el odio y el racismo ocultaron con mucha eficiencia por varios siglos hasta que esta historia ha retornado a la luz por obra de importantes historiadores.

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DEL IDISH AL NUEVO MUNDO
  "Bist a Yid?" (Eres Judío?)

Collection of the
Lower East Side Tenement Museum

 


Paul Kriwaczek

 

 

 


Teatro Idish New York

 

 

“… Quien ordena una hamburguesa podrá no saberlo pero está festejando el éxodo del pueblo idish de Europa. Esta comida sustentó a aquellos que sobrevivieron al naufragio de la civilidad idish…”.

 

 

Fuente: Rossella De Pas 24/01/2011.. Mosaico. Comunitá hebraica de Milano


Bist a yid?”
(¿eres judío?).

Esta frase en idish ha acompañado al autor durante su adolescencia cuando parado en la calle de su escuela, trataba de esquivar el minyan-shlepper  que estaba parado delante del vehículo que llevaba a la sinagoga, pronunciando estas palabras en busca de seguidores para iniciar el ritual matutino, completando el minian, (los diez hombres necesarios para desarrollar cualquier ritual religioso judío)

Nacido en 1937 en Austria y emigrado con solo dos años a Inglaterra, Paul Kriwaczek creció en una familia ashkenazí, ligada a sus propias tradiciones, en la Londres de los años cincuenta, en que los judíos se habían integrado o asimilado según que punto de vista, a la población británica.  Influidos por la propia cultura de origen y desde su propia visión personal el autor de Idish, Ascenso y caída de una Nación ( Editore Lindau, pag. 501), reconstruye la historia de la población judía que vivía en la Europa Central y Oriental por casi 2000 años y lo hace de un modo “original”.

Mientras la mayor parte de los historiadores de hecho tienden a recordar tal presencia milenaria exclusivamente por su trágico fin durante la Segunda Guerra Mundial, Kriwaczek escoge narrar las historias y tradiciones de un pueblo que, constituido en el Imperio romano ha encontrado su máximo desarrollo en los países de Europa Oriental.  La reconstrucción que el autor hace de la sociedad y del mundo idish en varios de los períodos históricos de los países de Europa Oriental, abunda en relatos y anécdotas que dan un cuadro completo de la vida, sea de la gente común sea de los personajes ricos y famosos. Es muy curiosa la descripción de las tabernas judías que ofreciendo descanso y aliento a los viandantes judíos (y no solo ellos) que en los siglos centrales del segundo milenio se conviertieron en una verdadera institución familiar, en que era posible encontrar un vasto surtido de personajes que representan muy bien la sociedad del Yiddishland (mercaderes, artesanos, obreros, médicos, funcionarios y esbirros)

El paso que lleva de las posadas al monopolio casi exclusivo de los judíos en la producción de vodka es demasiado breve, como para acusarlos de ser responsables de la embriaguez de los pobres campesinos eslavos, como parece confirmar un viejo dicho  idish: “Shicker iz a goy, trinken muss er” (“el gentil es una esponja, debe beber”).  Todavia hoy, en Europa Oriental en el siglo XXI , las bebidas alcohólicas kasher lideran el mercado, como parece confirmar el origen idish de sus nombres como Brenner (destilador ), Bronfen (licor), Bronfman (hombre del licor), Bronfenbrenner (destilador de licores ) se halan en todo el mundo: de Queens de Nueva York al Queensland en Australia.

En el libro hay una muy detallada descripción de la diáspora en Inglaterra y en los Estados Unidos entre fines del Siglo XIX y los inicios el incio del Siglo XX  donde se desarrollaron dos realidades completamente diferentes. Aunque para muchos inmigrantes Liverpool y Londres fueron solo una etapa entre para llegar a las Américas, fueron casi 100.000 personas que se asentaron en unos doce kilómetros cuadrados de East End. Al llegar a un país extranjero sin un centavo, muchos encontraron trabajo en una de las muchas fábricas en el sector de la indumentaria y  del cuero. Para el sostenimiento de esta población muy pobre compuesta de judíos ortodoxos de lengua idish se desarrolló una próspera economía secundaria (panaderos y pescaderías, carniceros y comerciantes de artículos religiosos kosher y vendedores de ropa y todas las otras profesiones necesarias para la vida de una comunidad judía). La calle principal estaba llena de tiendas y puestos de judíos y algunos distribuidores se hicieron muy ricos para los estándares de la época

La única forma de entretenimiento para la clase obrera de los inmigrantes era el teatro en idish, que lograba poco a poco mayor consenso. Los artistas trabajaban en condiciones durísimas, poniendo en escena cuatro o cinco espectáculos por noche con ganancias realmente irrisorias.  La lengua idish y la cultura que se desarrollaron en el East End florecieron solo temporalmente, influyendo muy poco en la sociedad inglesa; a pesar de que era un número exiguo de los que hablaban idish se encontraron con el abierto antagonismo no solo de los gentiles pero también y sobre todo, de la vieja comunidad anglo judía de origen sefaradí, cuyos miembros se habían acostumbrado a verse a si mismos como una elite de británicos judíos y no como judíos británicos. El London Jewish Chronicle comentaba de esta manera una obra de teatro idish: “La comedia fue recitada en el dialecto judeo-alemán, una lengua de la que deberíamos ser los últimos en estimular su sobrevivencia.” Al final el Jewish Chronicle logró lo que quería: con la mudanza  de la comunidad idish a otros suburbios y zonas de las ciudad en los años veinte, la sobrevivencia de su lengua y cultura se volvió cada vez más difícil.

Muy distinta fue la influencia que la cultura idish desarrolló en la sociedad norteamericana. Entre fines del siglo  XIX y el comienzo del siglo XX , la emigración en masa en los Estados Unidos transfirió muchos de sus principios, de sus valores, de sus tradiciones al otro lado del Atlántico. A través de la música, la literatura, el arte contribuyeron al estilo de vida norteamericano, que ahora es dominante en el mundo entero.  Por eso es posible encontrar algo de este aporte visitando en el Lower East Side el Tenement Museum de Nueva York, de hecho el numeroso pueblo idish, proveniente de varias naciones europeas  (Alemania , Polonia, Lituania, Rusia…) logró mantener, según el autor, en los Estados Unidos la realidad de sus propios países de origen.

En efecto, adaptarse no fue fácil para todos: casi un cuarto de ellos que dejaron la heym por América decidieron volver a la Europa Oriental de la que habían huido y casi otro cuarto hubiera hecho lo mismo si hubiese podido. Tan duras fueron las condiciones en que empezaron su existencia en el Nuevo Mundo.  

La mayor parte de aquellos que permanecieron en América sin embargo tuvieron éxito. Las primeras generaciones de judíos inmigrantes en Nueva York conservaron un fuerte vínculo con su lengua, el idish, su religión y a sus costumbres sociales, convirtiéndose en poco tiempo en la más numerosa comunidad judía estadounidense.

En esta realidad, la cultura idish floreció con todo su esplendor: fue perfeccionado el género clásico de su literatura  ( historia o boceto); en 1870 nacieron numerosos diarios;  en 1900 había cerca de una treintena de teatros de idish en actividad, por un total de otros dos millones de espectadores, cuando el cine se convirtió en negocio, centenares de películas en idish fueron producidas y sucesivamente distribuidas en Europa y millares de discos de música  klezmer fueron grabados. .

En realidad el shtetl importado en América ofrecía una visión limitada de la sociedad idish dejada al otro lado del océano y estaba destinado a desaparecer  inexorablemente: en el transcurso de dos o tres generaciones los inmigrantes no fueron más distinguibles de los americanos. No obstante la asimilación de las nuevas  generaciones, una parte de la cultura idish fue sin embargo incorporada en el sueño americano. Un ejemplo sobre todos: la hamburguesa, el alimento símbolo de la vida norteamericana, nació con una pulpeta kasher comida por los pasajeros de la tercera clase que efectuaban la travesía Hamburgo-Nueva York y nombrada  “Hamburger Steak”.

Como subraya el autor en la conclusión de su obra: “… Quien ordena una hamburguesa podrá no saberlo pero está festejando el éxodo del pueblo idish de Europa. Esta comida sustentó a aquellos que sobrevivieron al naufragio de la civilidad idish…”.

Por lo tanto como no acordar con  Moni Ovadia cuando, en su prefacio al libro, manifiesta que “ el humus del idish ha nutrido (polen) todo el Occidente”?

 

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ALICIA BENMERGUI - MARI KATZ ** Iniciamos Nuestro Nuevo Viaje

2011

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SICILIA, COSTA AMALFITANA Y ROMA

*A la Medida de Tus Sueños y Deseos*

Acompañados por la Profesora Alicia Benmergui

Sicilia,  la Costa Amalfitana y Roma  y

algunas sorpresas que ya les contaremos

Palermo - Erice – Trapani - Agrigento - Siracusa - Catania - Taormina - Messina - Cosenza - Sorrento- Costa Amalfitana - Napoles - Roma


                      *Esta es la mejor manera de viajar

* Pronto nos vamos a Italia, en un viaje único y diferente a uno de los más hermosos países europeos, que tal vez posee uno de los más ricos patrimonios culturales en todas sus expresiones, asi como paisajísticos e históricos.

*Nos vamos en un viaje tan diferente como los que hemos realizado anteriormente, donde verás, aprenderás y disfrutarás de un recorrido casi único como todos los que intentamos ofrecer a nuestros viajeros.

*Nos vamos a un lugar de ensueño por donde ha pasado toda la historia, como en el resto de Italia, a Sicilia, con un acervo único de todas las arquitecturas, desde la más lejana antigüedad hasta el presente, en una síntesis excepcional de historia  y perspectiva paisajística.

*Nos vamos a un lugar por donde han pasado todos los pueblos y todas las civilizaciones, donde hubo muchas guerras y donde el presente es la suma de todas las experiencias. También los judíos que han vivido allí durante 1500 años hasta ser expulsados por los Reyes Católicos en 1492.

*Recorreremos toda es preciosa Isla con sus maravillosos paisajes, para luego recorrer la increíble belleza de la Costa Amalfitana para culminar en Roma la que fue capital de la Europa Occidental, donde todas las ciudades, especialmente las europeas, fueron construidas de acuerdo al modelo urbano que ella creó. En esa ciudad que es la Capital del Renacimiento donde se creó el modelo arquitectónico que es parte de todas las ciudades del mundo, es la  capital del Barroco donde el catolicismo creó una ciudad para competir con el protestantismo.

*Recorremos los sitios judíos, los muy antiguos y los actuales, la Roma en la que los judíos se establecieron aun antes de que fuera la Roma Imperial y de la que nunca fueron expulsados.

*Haremos un viaje único y diferente, porque nos proponemos ofrecer, como siempre lo hacemos, una combinación entre el gran placer de comprender y entender lo que se conoce, de poder apreciar los matices y diferencias y porque viajar además es poder disfrutar de todo lo que nos ofrecen entre paisajes colores y sabores los destinos que elegimos para viajar. 

*Nuestra propuesta es brindar a quien nos acompaña, una mirada diferente sobre los lugares que recorren los viajeros habitualmente, porque queremos que sea una experiencia inolvidable para quienes tuvieron la oportunidad de experimentarla y que retornan con un conocimiento muchos más profundo de todo lo que han tenido la oportunidad de visitar.

 Nuestro Viaje *** Distinto !!  Diferente !!  ---  Nos vamos a Sicilia, Costa Amalfitana y Roma  *** Unite a nosotros !!! ***Palermo. Erice. Trapani. Agrigento. Siracusa. Catania.Taormina. Messina. Cosenza. Sorrento. Nápoles. Roma=20 

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* LA CAMINATA DEL RECUERDO

 

Por Alicia Benmergui

 


*Liesl Geisler, que mantenía y dirigía el refugio Krimmler Tauernhaus, como una verdadera “Madre Coraje"

...Alla fine di giugno un centinaio di persone hanno ripercorso le vie di fuga che 60 anni fa profughi e sopravvissuti alla Shoah fecero per passare dal Sudtirolo, attraverso la valle Aurina, alle pianure d’Italia e dirigersi al mare e raggiungere così, anche se in modo fortunoso, l’allora Palestina.


La caminata del recuerdo 07/2007


En 1947, cuando ya hacía dos años que había terminado la guerra y pese a todo el drama padecido por el judaísmo europeo, el sentimiento antisemita no había sido erradicado de Europa.

Empujados por los regímenes comunistas que avanzaban desde el este, decenas de miles de judíos huyeron hacia el oeste atravesando el Sur del Tirol, de manera que Austria, dividida y ocupada por las fuerzas aliadas vencedoras se transformó en un verdadero camino de salvación. Los fugitivos judíos eligieron el paso del Brennero y Resia, primero intentando llegar a Merano, que era la única ciudad en la zona con una comunidad judía organizada, y que llegó a albergar a hasta 15 mil judíos y desde donde continuaban a los puertos de Bari y Brindisi para poder llegar a Palestina o Eretz Israel.

El Mandato Británico en Palestina, bloqueó sin embargo este éxodo judío en el Alto Valle de Aurina, encerrando a la multitud de refugiados que se encontraron con la ruta de fuga obstruida, lo que la convirtió en un callejón sin salida de la región alpina. Existía otro camino alternativo, el Tauern, a 2.600 metros de altura, nevado la mayor parte del año, algunos lo eligieron para poder pasar, era  conocido como el sendero del contrabando y de la trashumancia de las vacas y ovejas de la llanura a los pastos  del verano. Esta vía alternativa fue tomada al menos por cinco mil judíos, hombres y mujeres, niños y viejos que llegaban en grupos de cien a doscientas personas al refugio de Krimmler Tauernhaus y enfrentaban el escalamiento en la oscuridad para llegar a la mañana siguiente a  Casere de Predoi, un valle que se hallaba al fondo, al sur de los glaciares de Hohentauern.

 Allí se encontraba un campo de reunión para socorrer heridos y enfermos, y para continuar con la fuga, primero a Merano, y luego hacia los puertos italianos. Toda esta operación era llevada a cabo con una eficiente organización logística que fue posible gracias a la contribución, material y moral de las poblaciones de los valles existentes al sur y al norte del paso.
Cuando se conmemoraron los 60 años de toda esta odisea, hubo una marcha organizada por las comunas de la zona que fue hecha por unas 135 personas que caminaron durante unas ocho o nueve horas, acompañados por guías, recorriendo esa senda de mulas, que lleva al refugio Krimmler Tauernhaus por las cascadas del Krimmler Tauernjoch y luego a Casere en el Valle Aurina.

Los integrantes de la caminata habían llegado de Israel, de Estados Unidos y de los lugares más variados de Europa. Fueron numerosos los testigos de esta casi hazaña, como  el de Jacov Schwartz, niño de tres años, que los padres llevaron por turno sobre sus espaldas. Jaffa Levi, que en esa época tenía apenas dos meses. Ahora tiene 63 años y vive en Haifa. Y también Bilha Talit, criada en la Bohemia, que en esa época tenía 18 años y era mucho más que una simple prófuga. Trabajaba para la Brijá, (la aliá clandestina a Israel) la estructura de base de toda la operación y era responsable de la casa y que hoy tendría 81 años. Pero en realidad el homenaje más importante ha sido para Liesl Geisler, que mantenía y dirigía el refugio Krimmler Tauernhaus, como una verdadera “Madre Corjae”.

En su nombre, la comunidad judía de Merano, y el gobierno del  Land Salzburg ha instituído el “Premio de la Humanidad"

Fuente; Mosaico, La traversata dei ricordo.2007

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