* Auspiciado por el Departamento de Cultura de AMIA
* Declarado de interés por el Centro Contemporáneo de Estudios Judaicos y Sionistas Organización Sionista Argentina
* Declarado de interés por el Centro de Investigación y Difusión de la Cultura Sefardí - CIDICSef
* Auspiciado por el Departamento de Hagshamá, de la Organización Sionista Mundial www.hagshama.org.es

Año V - Nº 95
30 de abril de 2010 / 16 de iyar de 5770
Ciudad Autónoma. de Buenos Aires - Argentina
Email  Cultural@arnet.com.ar
Editores:  Alicia V. de Benmergui - Salvador Benmergui
Edición quincenal

* Indice *

Historia de los Judíos de Hungria
La “Señora” Doña Gracia Mendes y la Casa Nasi
Europa Imperial-Viaje
Recordando: La Comunidad Judía y sus malhechores- Recuerdos de un viaje

Radio Sefarad de Madrid: MILIM Corresponsal en el Tiempo

Escuche el último reportaje
21/04/2010: Judíos en la política y gobierno-Centroamérica /Mendes France
(Tercera y Cuarta parte)


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*HISTORIA DE LOS ESTADOS DE EUROPA CENTRAL*
  * HISTORIA DE LOS JUDÍOS DE HUNGRIA

Por Alicia Benmergui

Jana Szenes

 


Teodoro Herzl

 

Hoy existe una comunidad judía en Hungría que da fe de la continuidad judía y del optimismo a ultranza en el futuro. Tal vez el futuro no reserve ningún drama más para el viejo y vital aun, judaísmo diaspórico

 

Fuente:

Victor Karady, Los judíos en la modernidad europea, Madrid, 2.000


Las naciones son un invento moderno, tanto como el nacionalismo, ambas y especialmente el segundo, nacieron a fines del Siglo XIX, como consecuencia de la Revolución Francesa. Hungría tiene una historia larga e intrincada,  algunas de sus ciudades a lo largo del Danubio fueron fundadas por los  romanos. Ciertamente la Hungría Medieval y quizás la del Renacimiento no tengan mucho que ver con la nación moderna que fue fundada en 1918, pero no cabe ninguna duda que todos los acontecimientos y hechos del pasado generaron procesos que contribuyeron de alguna manera a conformar cierta identidad y ciertos rasgos existentes en la sociedad húngara actual. Los judíos húngaros, comparten todo ese largo pasado, han estado allí casi por mil años, y las cosas que les han pasado, los grandes sufrimientos padecidos y los años de gloria obtenidos también están profundamente relacionados con los conflictos de la sociedad del  luego sería el Estado húngaro. 

 El actual territorio de Hungría formó parte de la Panonia, la provincia más oriental del Imperio romano, ha sido una región que estuvo habitada desde los tiempos más remotos, en la prehistoria. A la caída del Imperio fue invadida por los magyares, una de las tribus llegadas llegada desde las estepas, que no era eslava y que hizo de Hungría una especie de cuña que separó a dos regiones de origen eslavo. El único medio que tuvieron los Emperadores del Sacro Imperio Romano Germánico para someter, pacificar y organizar políticamente a estas tribus levantiscas fue a través de la obligada conversión al cristianismo, porque solo Roma y la Iglesia Católica podían garantizar una organización política de la que carecía la mayor parte de la Europa medieval.

Sabemos que los judíos vivían allí en la segunda mitad del Siglo XI y que llegaron allí desde los reinos germánicos, Bohemia y Moravia. Un concilio en 1092 prohibiendo los matrimonios entre judíos y cristianos, además de muchas otras cosas da un amplio testimonio de existencia judía en la región, así como el intento de ataque de los Cruzados contra ellos. El pasado del reino húngaro estuvo influido por el carácter eminentemente católico dado por el poder de la iglesia y por las cruentas invasiones sufridas, una de ellas protagonizada por los mongoles a mediados del Siglo XIII con la terrible secuela de destrucción. También siempre estuvieron sujetos a la amenaza de los turcos otomanos, que finalmente los vencieron en 1526 , apoderándose de una parte de su territorio , donde se quedaron por 150 años. Esta amenaza permanente de invasión generó un feudalismo protagonizado por una alta nobleza que llegó a poseer la mayor parte de  las tierras de su territorio, una masa de campesinos sujetos a la servidumbre y a una explotación despiadada.  

Otro factor clave dentro de la conflictiva social existente, fue la presencia del Imperio de los Habsburgo, que utilizaron parte del territorio húngaro para impedir una invasión turca a su propio territorio. Esta historia de invasiones y ocupaciones afectó de diferentes maneras a toda la población, a la alta nobleza porque le fueron quitados o recortados privilegios por la nobleza austríaca. Al campesinado porque la rapiña de los invasores y la explotación de la que era objeto por parte de la aristocracia húngara aumentaba  en casos de guerra o invasión haciendo intolerable su existencia,  lo que provocó una gran rebelión que terminó con la más cruel de las represiones por parte de la nobleza.

Y allí transcurrió la vida de los judíos en Hungría,  acusados de la Peste Negra,  de realizar crímenes rituales, perseguidos por obispos y príncipes, tolerados o rechazados por los ocupantes austríacos, padeciendo los efectos de la Guerra de los Treinta Años. Parte de los judíos sefardíes entraron con los turcos otomanos y parte de ellos partieron con los derrotados en 1686 por la Santa Liga formada por los Estados católicos.

Otro rasgo desarrollado a causa de la invasiones y de la dominación austríaca fue el apego a la propia lengua y costumbres, como forma de afirmación de indentidad y rechazo a las imposiciones por parte de los Habsburgo. Especialmente a las leyes impuestas a fines del Siglo XVIII por el Emperador ilustrado José I de Habsburgo, obligando al uso del alemán en la enseñanaza escolar y en la población. La fuerte influencia del liberalismo inglés en un sector de la vieja nobleza, la Revolución Francesa y la Revolución Burguesa de 1948, determinaron una introducción de toda esta ideología liberal dentro importantes sectores de la nobleza. También una parte del judaísmo húngaron prestó su adhesión a la Revolución de 1948, lo hicieron con sangre y dinero y ese fue el mismo costo que pagaron luego de la derrota y con  la brutal represión que continuó luego de la derrota a manos de austríacos y rusos. Sin embago el alto costo pagado no impidió que esas ideas de progreso y modernidad permanecieran, se expandieran y finalmente lograran cumplir con sus propósitos.

Con rol transcurso del tiempo, la comunidad judía se dividió en la ortodoxia, el conservadorismo y reformismo y una parte de ella se hizo nacionalista húngara. Con la creación del Imperio Austrohúngaro, la presencia judía alcanza su punto más alto, en 1910 había 910.000 judíos en Hungría. La participación judía en todos los órdenes de la vida húngara fue muy importante, desde las más altas finanzas hasta en las carreras artísticas y literarias. La herencia cultural y la experiencia como minoría perseguida había dado a estos judíos excelentes armas para progresar en un mundo moderno. Parte de la Hungría moderna fue construída gracias al esfuerzo de estos judíos, el nacionalismo húngaro se vio contrapuesto con el nacionalismo judío, cuyo más conspicuo representante fue nada mas y nada menos que el fundador del Movimento Sionista Teodoro Herzl.

Pero como en otros lugares de Europa ese momento de gloria tuvo un altísimo costo, durante la Shoá fueron masacrados 568.000 judíos húngaros, entre ellos cerca de 80.000 fueron asesinados en las riberas del río Danubio y luego arrojados a él. Una heroína de esta historia fue Jana Szenes una joven sionista que murió al volver como paracaidista a intentar colaborar para salvar a los suyos. Luego de los tiempos comunistas que también fueron duros para los judíos, incluso para jerarcas judíos del Regímen que pese a ello no escaparon a la furia antisemita del stalinismo.

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*La “Señora” Doña Gracia Mendes y la Casa Nasi
  * Una familia al servicio de los Sephardim en el Imperio Otomano

Por David Domínguez-Navarro
Modern Languages Department - University of Western Ontario

RESEARCH INTERESTS
- Medieval and Golden Age Literature – Medieval Jewish Spain
-Sephardic Studies
EDUCATION 
- PhD. Candidate in Hispanic Studies, University of Western Ontario, Canada, 2009
– 2013. London, Ontario, Canada, N6A 3K7 E-mail: ddoming@uwo.ca Website: http://publish.uwo.ca/~ddoming

Doña Gracia Mendes

Bibliografía

1. Pamela J. Dorn Sezgin, “Hakhamim, Dervishes, and Court Singers: The Relationship of Ottoman Jewish Music to Classical Turkish Music” in Jews of the Ottoman Empire, ed. Avigdor Levy (Princeton: Darwin Press, 1994), 585.

2. Jane S. Gerber, The Jews of Spain: A History of the Sephardic Experience (New York: The Free Press, 1992), 133.

3. Julio Caro Baroja, Los judíos en la España moderna y contemporánea  (vol. I, Madrid: Ediciones Arión, 1961), 188-89. Yitzhak Baer suggests that 170,000 in all were expelled from Castile and Aragon. See Yitzhak Baer, A History of the Jews in Christian Spain (II Philadelphia: Jewish Publication Society, 1992), 182.

4. Gerber, op. cit., 141.

5. Caro Baroja, op. cit., 240.

6.Andrée Aelion Brooks, The Woman who Defied Kings: The Life and times of Doña Gracia Nasi (St. Paul, MN: Paragon 2002), 26.

7. Brooks, op. cit., 68.

8. Halil Inalcik, “Capital Formation in the Ottoman Empire” in The Journal of Economic History 29.1 (1969), 121

9. Halil Inalcik and Donald Quataert, eds., An Economic and Social History of the Ottoman Empire, 1300-1914 (New York: Cambridge University Press, 1994), 214.

10. Brooks, op. cit., 264-65.

11. Cecil Roth, “The Marrano Press at Ferrara, 1552-1555” in The Modern Language Review 38.4 (1943), 309.

12. Brooks, op. cit., 421.

13. Brooks, op. cit., 435-40.

14. Cecil Roth, The House of Nasi; The Duke of Naxos (New York: Greenwood Press, 1948), 7.

15. Daniel Goffman, “Jews in Early Modern Ottoman Commerce” in Jews, Turks, Ottomans: A Shared History, Fifteenth through the Twentieth Century, ed. Avigdor Levy (Syracuse: Syracuse University Press, 2002), 19.

16. Stanford J., Shaw, The Jews of the Ottoman Empire and the Turkish Republic (Hampshire, UK: MacMillan Ltd, 1991), 92.


Turkos, djudios, i kristianos,
Todos ottomanos,
Mos tomimos de las manos,
Djurimos de ser ermanos. (1) 

Antes del papel crucial que la Casa Rothschild ejerció en la judería europea durante el siglo XX, en particular entre los ashkenazim, destacó otra familia singular cuatro siglos antes, de origen sefardí y posiblemente la más influyente en las finanzas del imperio otomano; se trataba de la Casa Mendes y, en particular la cabeza de familia, Doña Gracia Mendes. Este año se conmemora el quinientos aniversario de su nacimiento, y su papel como protectora de los sefarditas y una de las figuras más importantes de los judíos exiliados de la Península Ibérica.

La unificación política y espiritual de Castilla culminó con la toma de Granada y la derrota de Muhammad II en 1491, consolidando así los deseos de Isabel la Católica y Fernando de Aragón. La creación de un estado jerárquicamente homogéneo afecto también a las esferas de la religión, en donde las minorías religiosas fueron privadas de sus derechos y forzadas a la conversión y al destierro (1). El Edicto de Expulsión aprobado el 31 de marzo de 1492 supuso el final del pasado glorioso de la comunidad hebrea en España. Aunque el número de exiliados varía según las fuentes y el período histórico en que se compilaron, entre 160,000 y 300,000 abandonaron los reinos unificados de Castilla y Aragón (2). El primer lugar de refugio fue el imperio otomano que mediante autorización de su sultán Bayaceto II recibió a numerosos sefardíes del reino de Aragón. Alrededor de 3,700 judíos se asentaron en los Países Bajos, especialmente en las ciudades de Amsterdam y Antwerp (3), y cerca de 10,000 eligieron las ciudades de Livrono, Ferrara, Nápoles y Venecia (4). Pero sin duda, fue el reino de Portugal el que absorvió un mayor número de exiliados, aproximadamente 150,000 gracias a la generosa actitud del rey Juan II; sin embargo, este permiso temporal que autorizaba la estadía de los judíos en suelo portugués sólo duró un breve espacio de tiempo, hasta 1498, cuando bajo presión de la Iglesia y el nuevo monarca don Manuel se impuso la conversión forzosa al cristianismo los judíos del país. A diferencia de España donde la Inquisición ejercía vigencia desde 1478, en Portugal no se instauró hasta 1535, originando que numerosas familias conversas mantuviesen prácticas judías en secreto, creando un considerable número de judaizantes, comúnmente llamados marranos o anusim. Éste es el escenario sociopolítico en el que se desenvolverá nuestra protagonista, Beatriz de Luna Miques, conocida más tarde como Gracia Mendes. Hija de Álvaro y Filipa de Luna, judíos españoles emigrados de Aragón, Beatriz de Luna nace en Lisboa en 1510. Como familia de conversos judaizantes recibió su bautismo cristiano, aunque preservó sus raíces y tradiciones judías en secreto. Su nombre y apellido cambiarán después de su huida de Portugal en 1536, cuando adopta el nombre de Gracia (Hanna en hebreo) Nasi (5). En 1525 contrajo matrimonio con Francisco Mendes, fundador de la Casa Mendes, dedicada al préstamo y actividades comerciales. El negocio familiar, del que formaba parte Diogo, hermano de Francisco tenía estrechos lazos financieros con los Países Bajos (6). La muerte de Francisco Mendes en 1535 y la instauración de la Inquisición portuguesa en 1536 obligaron a Gracia Mendes y su hija Reyna abandonar su país natal y establecerse en Antwerp donde continuó las empresas comerciales emprendidas por su marido, junto a su cuñado Diogo, que había abierto una nueva sede de préstamo en esta ciudad. Hacia 1540 la Casa Mendes había acumulado unos beneficios de más de 400,000 ducados a partir de préstamos concedidos a monarcas europeos (8):

Préstamos bancarios de la Casa Mendes-Nasi (período 1540-1579 (9):

Deudor

 

Cantidad

 

 

 

 

 

Enrique II de Francia

150,000

escudos

Calors V

 

100,000

ducados

Rey de Polonia

15,000

ducados

Rey Juan III de Portugal

600,000-1,200,000

cruzados

Ercole II d'Este (Duque de Ferrara)

300,000

ducados

 

 

 

 

A raíz de la muerte de su cuñado Diogo en 1540 Gracia traslada el negocio familiar a Venecia donde continúa con actividades de préstamo de capital. En 1550 se instala en Ferrara donde participa activamente en la vida cultural de la comunidad judía de la ciudad; es en este centro urbano donde Gracia se convierte en protectora y mecenas de varios artistas y escritores hebreos como Alonso Núñes de Reinoso autor de la novela La historia de los amores de Clareo y Florisea, Samuel Usque y su compendio de historia judía conocido como Consolación para las tribulaciones de Israel en 1553, o Bernardim Ribeiro y su novela de corte pastoril Menina e Moça publicada en 1554 (10). Pero sin duda la mayor contribución llevada a cabo por Gracia fue el apoyo que proporcionó para la publicación de la Biblia de Ferrara en 1553. La obra en la que participaron Samuel Usque y el tipógrafo español Yom Tob Athias, conocido bajo su nombre cristiano de Jerónimo de Vargas, era la versión en ladino o judeoespanyol del Tanaj; se elaboraron dos versiones de la misma, siendo la primera dedicada a Hércules, y la segunda edición a Gracia Mendes (11).

Sin embargo, las tensiones con el Papado, el poder que adquiere la Inquisición italiana y la recesión económica que asola la región a finales de 1550 obligó a Gracia a buscar un nuevo refugio menos hostil a sus intereses económicos y religiosos. En 1553 acepta la invitación por parte del sultán otomano Süleyman el Magnífico de asentarse en Estambul, transfiriendo las actividades económicas de la Casa Mendes en la capital otomana. Sus buenas relaciones con la corte y los sultanes le permitieron desempeñar el cargo de consejera y prestamista del imperio, sin olvidarse de la población sefardí que vivía en el imperio, a quienes dedicó parte de sus beneficios con la construcción de escuelas, hospitales y sinagogas: De esta manera, Gracia Mendes se convierte en La Señora o Ha-Gevirah, cuyas acciones benefactoras hacia su pueblo son equiparables por muchos judíos de su época con la hazaña de la reina Esther (12).

Viajes de Gracia Mendes: 1510 Lisboa - 1535 Antwerp -1540 Venecia

1550 Ferrara -1553 Estambul:

Pero el hecho más destacado de este período en la vida de La Señora hacia su pueblo fue la concesión recibida del sultán Süleyman que proponía el asentamiento de familias judías en la región de Tiberiades a cambio del pago anual de 1,000 ducados. Esta zona tenía un gran valor espiritual para el pueblo judío pues era el lugar de donde provendría el Mesías para redimir el mundo, además del centro cultural donde se compiló el Talmud Eretz Israel. Hacia 1560 el número de familias en el enclave de Safed ascendía a más de 1,000 (13). El legado de Gracia fue continuado por su sobrino Don João Miguez (1524-79) quien una vez establecido en Estambul regresa a sus raíces judías bajo el nombre de José Nasi; siguiendo los pasos de Gracia, Nasi fortaleció los lazos amistosos con la corte otomana, en especial Selim II nombrándole su agente diplomático (14). Asimismo Nasi tomó control del mercado internacional de las especias, gracias a las conexiones con otras familias de conversos asentadas en los Países Bajos, y recibió el título de Duque de la isla de Naxos en el sur de Grecia (15). Álvaro Méndes, primo de Nasi destacó dentro del clan familiar gracias a sus contactos comerciales. Invitado por Selim II se establece en Estambul en 1569 trayendo consigo una fortuna forjada en Europa de 850,000 ducados. Al igual que su primo José, Álvaro regresó al judaísmo tomando el nombre de Schlomo Aben Yaesh. Entre sus principales logros destacó su nombramiento como Duque de la isla de Mytelene, y el apoyo británico al imperio otomano que terminó con el dominio de los franceses en el Mediterráneo (16). La muerte sorprendió a Gracia en 1569, pero el lugar de su entierro, y las causas de su defunción son un misterio. Pudo haber fallecido en Tiberiades, o en Estambul pero no se encontraron registros de su defunción. Un misterio, el de una mujer que representó el coraje y el esfuerzo de un pueblo, el suyo, próspero y fortalecido después de un doloroso destierro del país que nunca olvidaron. Gracia Mendes, al igual Moisés, Elías, Miriam o Aarón no dejó huella de su muerte; quizás, la labor de esta grandiosa dama, un alma que trabajó al servicio de su gente y de su añorado Israel no necesitaba tumba, sino ascendió de vuelta a los cielos después de cumplir con la misión encomendada. Doña Gracia representa para muchos un ejemplo de coraje, valor y dedicación hacia la fe judía que llevó siempre de su lado a pesar de las tribulaciones y problemas que ello conllevaba; pero sobretodo su dedicación y protección hacia los suyos, un verdadero ejemplo de tzedaká.

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*Alicia Benmergui - Mari Katz * * LA EUROPA IMPERIAL*

Acompañados por la
Prof. Alicia Benmergui

¡Ya estamos viajando! Salimos desde Ezeiza el jueves 6 de mayo a las 21.35 hs

*MILIM REVISTA DIGITAL compartirá con sus lectores, como lo ha hecho anteriormente, los aspectos mas interesantes relativos a este viaje*

VIENA - BUDAPEST - PRAGA - BERLÍN


*Hemos constituido un hermoso e interesante grupo con el que pensamos compartir un viaje por lugares muy bellos, con una intensa oferta cultural y donde el pasado judío puede ser recreado en numerosos lugares. Solo se ve lo que se sabe y no hay duda que no dejaremos de ver todo lo que nos ofrece esta ríquisima experiencia.* 

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*RECORDANDO * La comunidad judía y sus malhechores

Por Por Moshé Korin
Director del Dto. de Cultura de AMIA

Continuación de margen derecho

Una de las barreras interpuestas por la “Halajá”, es que la misma prohibe mencionar públicamente los nombres de los judíos sospechosos de cometer delitos. Perry Davis afirmaba que antes de escribir públicamente sobre Bergman y Hollander consultó a un rabino ortodoxo, si esto le era permitido desde el punto de vista religioso.

El dictamen fue que sí, puesto que ambos nombres ya estaban en conocimiento de todo el mundo, debido a los medios masivos de difusión.

La “Halaja” exige que todo judío que tenga queja contra otro judío, acuda antes que nada a un tribunal rabínico (“Beit Din”). Pero si no puede obtener satisfacción del "Tribunal Rabínico´ porque, por ejemplo, el acusado se rehúsa a comparecer, no puede llevar el caso a los tribunales comunes (la justicia nacional, civil o penal), salvo que el ´Beit Din´ le autorice para ello.

Esta antigua norma fue forjada para no manchar el buen nombre de la comunidad judía, ventilando fuera de la misma sus escándalos internos; pero si el malhechor se niega a someterse al ´Tribunal Rabínico´, éste tiene- como queda dicho- todo el derecho de autorizar al ofendido, a llevar la queja ante la justicia del país.

La gente que activaba en “Yosher” estaba en permanente contacto con las organizaciones de la colectividad y la prensa judías.

Decía Davis que “Yosher” urge a las instituciones a no dar honores a ninguna clase de personas que cometan delito, ni a los cuasi-delincuentes.

“Confiamos en ayudar a que la comunidad judía pueda limpiarse sin traumas a sí misma”, alegaba.

Sin querer hacer analogías, y también a la luz de acontecimientos delictivos que ocurrieron a mediados del año 2009, en los Estados Unidos, reflejados en los medios masivos de comunicación, no estaría de más, si pensáramos en una organización similar, para nuestra comunidad en Argentina.

 

Recuerdos de un viaje


Acomodando fotos encontré una, de nuestra primer visita a nueva York en 1981, de mi primo Juan Weidman z”l, quien por aquel entonces, hacía más de veinte años que residía en Estados Unidos. Junto a la foto había una hoja con anotaciones mías, acerca de explicaciones e informaciones que me dio un muy amigo suyo Perry Davis, quien era por aquel entonces, Director Ejecutivo de la Asociación “Yosher” (vocablo hebreo que significa “Justicia”).

Tal fue el impacto de sus palabras, que le pedí a mi primo, que lo invitara a su casa, para que café de por medio, pudiera saciar mi interés por los conceptos que vertía Perry, acerca de la Institución, y  yo pudiera tomar nota.

Transcribo el primer apunte: “Es necesario inculcar a la comunidad judía una verdad clara y simple, enmarcada por la triste historia de dos mil años de persecución antijudía: el judío que comete delito, pone en peligro la sobrevivencia moral de la comunidad hebrea, por lo que sus actos no deben ser condonados ni disimulados”

“Yosher” tenía el propósito de crear en el seno de una sociedad abierta –como lo es en la norteamericana – un canal mediante el cual la comunidad judía pueda combatir con vigor y convicción, y sin disimulos vergonzantes, el accionar de delincuentes judíos, las fechorías de muchos de los cuales, habían tomado estado público.

Ya en 1975 fue fundada “Yosher” por un grupo de judíos ortodoxos observantes, que según su propia expresión, se habían sentido “incómodos e impacientes ante la falta de una respuesta significativa por parte de la comunidad ortodoxa, ante  las revelaciones de delincuencia cometida por judíos”.

Su propósito era “establecer una agrupación, que dentro de la estructura de la ´Halajá´(conjunto de normas religiosas judías), incremente la sensibilidad y la reacción de la comunidad judía, ante faltas a la conducta moral”.

Cuando “Yosher” comenzó su actividad, muchos círculos religiosos y seculares comunitarios la acogieron con simpatía, pero otros con hostilidad, pues ponía en situación embarazosa a muchas instituciones, entre ellas educativas seculares y religiosas, que casi no enseñaban del todo, los rudimentos de la conducta ética, según las enseñanzas judaicas.

Otros desconfiaban de que “Yosher”, quería convertirse en una especie de policía interna de la colectividad, y le negaban apoyo.

Perry Davis relataba la reacción común que suelen experimentar muchos judíos, cuando se enteran de delitos cometidos por judíos: “Cuando corre la noticia de un delito perpetrado por judíos, esto ensucia por asociación a todos los otros hebreos, con lo que se da pasto a los antisemitas y se causa el deshonor de toda la colectividad. Por lo tanto, mejor sería cerrar los ojos y callarse la boca…”.

Davis distinguía entre los delitos cometidos por particulares judíos y delitos que implicaban a instituciones hebreas. Esto último es mucho más grave. En algunos casos hasta podría interpretarse, que se usa de escudo para camuflar el delito.

Otros delincuentes proclaman su condición judía, como una especie de sombrilla protectora, para despertar la simpatía y el apoyo de los demás judíos, y hacer recaer, por carácter transitivo, el calificativo de “antisemita” o “ delator”, a quienes procuren esclarecer el hecho y castigarlos, si éstos son respectivamente no-judíos o judíos.

Davis reconocía abiertamente, que cada vez que sale a la luz pública la comisión de un delito perpetrado por judíos, “Siempre los hebreos temen reacciones antisemitas en el entorno gentil”.

Mucho más doloroso todavía es, cuando el delito ha sido cometido “por personas que fueron hasta entonces dirigentes de la comunidad, correligionarios estimados y respetados. Esto no sólo produce ansiedad en la comunidad sino que también angustia”.

El Director Ejecutivo ofrecía una larga lista de casos que involucraban a instituciones y a personas judías de todas las procedencias. Por ejemplo el Instituto “ Benei Torá “ de Brooklyn estaba bajo investigación federal, ante la sospecha de haber tenido relaciones impropias (soborno), con miembros de Congreso Federal y del Departamento Federal del Trabajo. En 1977, cuatro ex –funcionarios del Instituto “Benei-Torá” fueron prontuariados y procesados por cargos concernientes a manejo doloso de fondos provenientes de un subsidio gubernamental para campamento de verano.

También recordaba la investigación, el juicio y la condena del rabino Bernard Bergman y de Eugene Hollander, implicados en un fraude, y rememoraba que “el impacto general en la colectividad de las revelaciones de los delitos perpetrados por judíos, suele ser agobiador. En hogares y en comercios, en sinagogas y en las calles, los judíos cuchichean entre sí, intercambian los últimos rumores sobre el caso, lamentan la desgracia, maldicen a los delincuentes. Algunas instituciones emiten declaraciones públicas de repudio. Otras mantienen la boca cerrada”

Al respecto, en un artículo publicado en “Present Tense”, revista del American Jewish Comittee, Perry Davis exhortaba lo siguiente: “No ocultar, no silenciar, no apañar, no tratar de justificar a los delincuentes. Sintamos y digamos con toda claridad, que todo aquel que enloda el honor del Santo Nombre de Dios  y de la comunidad judía, ya no es nuestro amigo. Ha desertado de nosotros, y se ha sumado voluntariamente a nuestros enemigos, para hacernos sufrir a todos nosotros por su delito”.

“Si tomamos a la historia judía, como guía para resolver nuestros actuales dilemas éticos, veremos que la disciplina comunitaria interna, es solamente el primer paso. Inspirándose en la práctica de las comunidades judías del pasado, la comunidad judía moderna debería enfrentarse abiertamente, incluso a aquellas actividades que no llegan a violar la letra de la ley, pero que son moralmente reprobables, como por ejemplo las prácticas comerciales no-éticas; la difamación, el racismo”.

Cierto es, decía Davis,muchos judíos todavía sienten aprensión por lo que dirá y hará el no-judío (“goy”)” .Tenemos que sacarnos de encima esta aprensión paralizante, expresando de boca afuera, en términos claros, simples y enérgicos, que el delincuente judío, perjudica nuestra imagen moral, personal y comunitaria, y que no lo condonaremos.

“Yosher” era una entidad que observaba la “Halajá”. En ese entonces contaba con 600 integrantes, a los que se habían sumado Rabinos conservadores y reformistas                   

(continua margen izquierdo).

 

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