* Auspiciado por el Departamento de Cultura de AMIA
* Declarado de interés por el Centro Contemporáneo de Estudios Judaicos y Sionistas Organización Sionista Argentina
* Declarado de interés por el Centro de Investigación y Difusión de la Cultura Sefardí - CIDICSef
* Auspiciado por el Departamento de Hagshamá, de la Organización Sionista Mundial www.hagshama.org.es

Año IV - Nº 83
15 de Octubre de 2009 / 27 de Tishrei de 5770
Ciudad Autónoma. de Buenos Aires - Argentina
Email  Cultural@arnet.com.ar
Editores:  Alicia V. de Benmergui - Salvador Benmergui
Edición quincenal

* Indice *

UN UNIVERSO RECUPERADO
BENJAMIN NATHAN CARDOZO Un Judío Sefaradí
Nuestro viaje a Portugal Con Alicia Benmergui
RECORDANDO: MOSHE TOV Primera parte

Radio Sefarad de Madrid: MILIM Corresponsal en el Tiempo

Haga clic en este enlace y al entrar a la pagina escuche cualquiera de las entrevistas en los programas emitidos pulsando el icono de altavoz a la derecha.

* UN UNIVERSO RECUPERADO
  * El Descubrimiento de la Guenizá de El Cairo

Por Alicia Benmergui

* Guenizá de El Cairo *

*Segunda parte*

 


Sinagoga Ben Ezra El Cairo

 


*Manuscrito hallado en la Guenitzá
Oración kaddish T-S 6H6.6, folio 4

 

 

 

Fuentes: Taylor-Schechter Genizá Collection, Cambridge University Library


Continuación del número anterior 82 (aqui)

La existencia del enorme depósito documental y la asombrosa diversidad de sus contenidos existente en la Guenizá de la Sinagoga Ben Ezrah, de la ciudad de El Cairo, solo puede explicarse por el importante rol desempeñado por esta ciudad, que ocupó un lugar central, económica, política y culturalmente durante la Edad Media en Medio Oriente. De hecho en los siglos X a XIII, Egipto era una ruta comercial y migratoria, además de un importantísimo centro administrativo para gran parte de la región, además de Siria y del Yemen.

La gran mayoría de los judíos que por ese tiempo vivían en los países islámicos mantenían relaciones comerciales, pero también religiosas y culturales con Egipto. Entre los años 1060 y 1160 hubo tres grandes corrientes migratorias de los judíos de la región del Magreb hacia El Cairo, donde también llegaron judíos europeos huyendo del paso de los Cruzados en el Siglo XII, esperanzados en lograr la prosperidad de los judíos residentes en Egipto. En los últimos cien años, los documentos hallados en la Sinagoga Ben Ezra revolucionaron el estudio en la mayoría de los aspectos de la cultura judía en el área del Mediterráneo.  Algunos de los 200.000 documentos (que comprenden casi un millón de hojas) dispersos en distintas bibliotecas del mundo, no sólo hacen posible la reconstrucción de muchas de las obras más conocidas, escritas entre los siglos X y XIII en hebreo, arameo y judeo-árabe, sino también han traído a la luz la existencia de numerosos artículos literarios desconocidos. Estos hallazgos literarios han aportado valiosos datos sobre la historia religiosa.

Pero también han sacado a la luz el modo y la manera en que han desarrollado su vida cotidiana y la cultura de judíos, musulmanes y cristianos en el Mediterráneo Oriental, durante un período que incluyen las cruzadas y los contactos existentes entre las poblaciones del Mediterráneo y del norte de África Occidental con la India. Estos fragmentos de piel o papel, corresponden a facturas, listas, viajes, cartas que han fascinado a historiadores sociales y económicos. Sus características lingüísticas han atraído a importantes especialistas con grandes conocimientos sobre el desarrollo de diversas lenguas semíticas e idiomas europeos, (éstos a causa de su trascripción en caracteres hebreos).  A ellas se ha agrega el aporte de la Guenizá Mosseri, que es muy similar en sus contenidos a la existente anteriormente en la Universidad de Cambridge, pero su aporte es muy significativo e importantísimo porque también incluye documentación correspondiente al Siglo XVI, en especial. 

El aporte más valioso hecho por estos descubrimientos, es que hasta ese momento, no existía ninguna institución europea que poseyese alguna documentación de ese carácter, nada relacionado con esa información proporcionada por esos escritos oficiales y privados provenientes particularmente del judaísmo que residía en la región dominada por el Islam.    A través de ellos los investigadores han podido saber, como nunca antes lo habían logrado, como vivían estos judíos en las activas comunidades del Medio Oriente entre los siglos XI y XIII.  Los historiadores han podido saber cómo se implementó el sistema legal judío durante el periodo de los Gueonim (entre los siglos VII y XI) cuando los Jefes de las academias de Babilonia eran requeridos desde todo el mundo islámico por consultas de carácter jurídico.  Esa documentación ha profundizado nuestro conocimiento de famosos sabios, incluidos Saadia (882-942) Maimónides (1135-1204) y Yehuda Halevi (1075-1141), a menudo llevando la luz a textos escritos de puño y letra por esas nobles personalidades.

Ha posibilitado la restauración y recopilación de los primeros textos del Midrash y del Talmud, especialmente del Talmud de Jerusalem, conocido posteriormente solo por versiones incompletas.  Ha proporcionado nuevas ideas sobre la gramática y el modo en que era pronunciado el hebreo por los pensadores y escribas judíos de la Palestina y Babilonia de hace más de mil años. Se recuperaron textos griegos y siríacos, también sobre una versión del Siglo VI de una traducción de la Biblia al griego por Aquila, un contemporáneo de Rabi Akiva. Se han hallado, luego de una muy cuidadosa investigación sobre algunos de los textos manuscritos, los textos escritos originalmente sobre el cuero y cubiertos por otros textos frecuentemente en hebreo. Se ha posibilitado la reconstrucción de los rituales en las antiguas sinagogas de Palestina y Babilonia. Ha sido posible el redescubrimiento de una gran proporción de poesía hebrea medieval de España y la Provenza.

Comenzó una nueva manera en los estudios lingüísticos con la publicación de material judeo-árabe (el árabe escrito a través de caracteres hebreos y que una vez fue la  lingua franca de los judíos bajo el dominio islámico) Se han encontrado raros ejemplares sobre los esfuerzos judíos en los ámbitos del arte, la música y la ciencia durante los siglos XI y XII. En ese increíble tesoro de información sobre un pasado remoto correspondiente al período del gobierno en Egipto de los Califas Fatimitas (siglos X y XII) y de los Sultanes Ayubìes (Siglos XII y XIII) lo más interesante es la revelación que ha representado para los estudiosos la existencia de tan importante material documental sobre la vida de comunidades enteras, de instituciones y de los individuos. Había allí títulos de propiedad, de alquileres y de donaciones, registros de tribunales rabínicos, contratos matrimoniales y actas comunitarias.  Continuará

 

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* BENJAMIN NATHAN CARDOZO                       Un Judío Sefaradí
  Ex Juez de la Suprema Corte de Justicia
de los Estados Unidos
*Benjamín Nathan Cardozo*
 
 24 de mayo,1870 / 9 de julio,1938 

 


Benjamín Nathan Cardozo

 

 

Los escritos de Cardozo incluyen :
 
*La Naturaleza del Proceso Judicial (1921),
 
*El crecimiento de la Ley de (1924),
y Las paradojas de Ciencias Jurídicas (1928).

“Cardozo es llamado a la Corte Suprema”

The New York Times
!5 de febrero de 1932

WASHINGTON, 15 feb 

Benjamín Nathan Cardozo, el Juez del Estado de Nueva York, la Corte de Apelaciones, fue nominado por el presidente Hoover hoy para ser juez asociado del Tribunal Supremo de los Estados Unidos para cubrir la vacante producida por la jubilación de juez Oliver Wendell Holmes

(Extraído del New York Times)

 

Por Salvador Benmergui

 

 
Fuente:
 

Felix Frankfurter, El juez Cardozo y Derecho Público  Pollard, Joseph P. (Joseph Percival), Sr. Juez Cardozo: un espíritu liberal en la acción, Buffalo, N.Y.: W.S. Hein, 1995.   “Cardozo es llamado a la Corte Suprema”. The New York Times. 1932-02-16.

 


En 1932, el presidente norteamericano Herbert Hoover, designó a Benjamín Nathan Cardozo para integrar la Suprema Corte de Justicia de los Estados Unidos. Cardozo fue el segundo judío, después del Juez Louis D. Brandeis, en ser designado en tal alto cargo en el máximo tribunal de justicia de la nación. Anteriormente, se había desempeñado como juez en la Corte Suprema del Estado de Nueva York y como Juez Presidente del Tribunal de Apelaciones. La familia Cardozo es una de las mas antiguas y prestigiosas de los Estados Unidos. Sus antepasados fueron fundadores de la Congregación Shearith Israel, la congregación más antigua en América del Norte y de la institución social central de la comunidad sefardí de Nueva York. Uno de ellos, muy joven, en el siglo 18, fue el primer judío que ingresó en la Universidad de Columbia, y otro fue uno de los fundadores de la Bolsa de Valores de Nueva York en 1792.

Nacido el 24 de mayo de 1870, Benjamín Cardozo era hijo del juez Albert Jacob Cardozo y de Rebecca Nathan. Tanto los abuelos maternos de Cardozo, Sara Seixas e Isaac Mendes Seixas Nathan, y sus abuelos paternos, Ellen Hart y Michael H. Cardozo, eran judíos sefaradíes, pertenecientes a la comunidad judía portuguesa asociada a la Congregación Shearit Israel de Manhatan. Sus familias habían emigrado de Inglaterra antes de la Revolución Americana y eran descendientes de judíos que habían abandonado la Península Ibérica durante la Inquisición. Benjamín Cardozo tenía una hermana gemela de nombre Emily. Era primo del poeta Emma Lazarus.

Albert Cardozo se desempeñó como vicepresidente y administrador de la Congregación Shearith Israel, lugar en donde Benjamín celebró su bar mitzvah. La familia tenia un excelente nivel de vida. Sin embargo, la imagen de la familia Cardozo sufrió un importante revés cuando Albert, renunció a su cargo de juez en 1872 cuando un comité legislativo estuvo a punto de juzgarlo por una gravísima acusación. A pesar de esta seria contrariedad, Benjamín, decidió estudiar derecho y continuar la profesión de su padre, se sentía orgulloso y hasta desafiante después de graduarse en la Universidad de Columbia,de entrar a trabajar en el estudio de abogados de su padre.

El joven abogado se distinguió como un excelente profesional en derecho mercantil y pronto otros abogados tuvieron que recurrir a él para casos más complejos. Tímido y reservado en su vida personal, en la sala de audiencias, era un eximio orador, en el fondo se sentía impulsado a redimir la desgracia de su padre, Con el tiempo, Cardozo había alcanzado y desarrollado una gran reputación.

Después de su Bar Mitzvah, Cardozo dejó de asistir a los servicios religiosos, más tarde, se describió a sí mismo como un agnóstico, pero nunca dejó de identificarse a sí mismo como un judío orgulloso y siguió siendo un tradicionalista judío en muchos aspectos y mantuvo los asientos de la familia en Shearith Israel a lo largo de toda su vida. Aparte de servir como fideicomisario de la Universidad de Columbia, todas las actividades que desarrollaba voluntariamente las hacia dentro de la comunidad judía.  

En momentos en que el antisemitismo estaba de moda en la elite social de Nueva York y los judíos estaban prácticamente excluidas de los lugares mas distinguidos como el New York Athletic Club y el Club Liga de la Unión, Cardozo se unió al Club de Judea, una asociación judía cuyo propósitos eran... “avanzar en las aspiraciones intelectuales y espirituales de los judíos ". Cardozo también presto servicios en la Junta de la American Jewish Committee y, a pesar de que personalmente no estaba muy de acuerdo con la causa, decidió unirse a la Organización Sionista de América. En ese entonces escribía:

He firmado la solicitud con cierto recelo, pues me han confesado ... que todavía no soy un entusiasta. Pero hoy, la línea parece ser que pasa entre los que están a favor de la causa y los que están en contra, con poco espacio para un tercer campo. Yo no estoy dispuesto a sumarme a los que están en contra...

En las elecciones presidenciales de 1928, Cardozo apoyó al candidato demócrata Al Smith en contra del republicano Herbert Hoover, ya que aunque sentía mucho respeto por éste, expresaba que en el lado republicano "se encuentran todos los fanáticos de mente estrecha, todos los que odian a los judíos, todos aquellos que hacen de los Estados Unidos un gobierno exclusivamente protestante. ... La derrota de Smith será aclamada como una gran victoria por los amigos del oscurantismo ".

Irónicamente, la victoria de Herbert Hoover hizo que éste lo nombrara  como Juez de la Corte Suprema de Justicia cuatro años después. A lo largo de su carrera pública, Cardozo nunca dejó que su identificación judía influyera en su razonamiento jurídico. Por ejemplo, en 1935 un magistrado de Nueva York, Luis Brodsky desestimó los cargos contra cinco de los seis judíos que habían atacado el buque alemán “Bremen” en el puerto mientras izaban la bandera nazi. En su opinión, el acto se justificaba, dado que el izamiento de esa bandera había sido una provocación, a pesar de que el gobierno de los EE.UU. había reconocido al régimen alemán nacional socialista. Cardozo escribió a un miembro de su familia respecto de la decisión de Brodsky:

¿Cuál es el uso de la lucha por las normas de la prudencia judicial, si [un] aprueba [s] tales fallos! Habría sido bastante malo si [Brodsky] hubiera sido un gentil, pero para un juez judío era imperdonable. Ahora nuestros detractores hablarán y con algún derecho.

El profesor de Harvard, Roscoe Pound considera a Cardozo uno de los diez mejores especialistas jurídicos en la historia estadounidense, y sus escritos, opiniones y contribuciones, influyeron en gran medida a avanzar en el derecho consuetudinario estadounidense. Como jurista y como judío comprometido,  trajo honor a los Estados Unidos y su pueblo.

A finales de 1937, Cardozo tuvo una ataque al corazón y a principios de 1938, sufrió un accidente cerebro vascular. Murió el 9 de julio de 1938, a la edad de 68 años y fue enterrado en el cementerio judío de Beth-Olam en Queens.

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* Nuestro viaje a Portugal                     Con Alicia Benmergui
 
* Ya estamos en Portugal *

MILIM Revista Digital

Los comentarios y noticias de este viaje, el segundo realizado este año, serán publicados a partir del próximo número

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RECRDANDO   * MOSHE TOV                           Primera parte
  * Pionero de la diplomacia israelí en Latinoamérica

*Por Moshe Korin

 


Moshe Tov

 

Su maestría era tal, que ponía a los públicos (judíos y cristianos), en atención especial. Solamente un latinoamericano, podía tener el don de comunicarse de esa forma con los latinoamericanos; y quizás tuvo que ser argentino, los más sentimentales latinos.

Por aquellos años, el mundo no era aún tan cínico como lo es actualmente, y Latinoamérica no era  lo que es ahora.

Moshé Tov  presentó la causa de un pueblo sin tierra, en busca de un hogar que fuera suyo y lo hizo en su propio estilo inimitable, trazando paralelos latinoamericanos existentes  e imaginarios.

Los no-judíos acudían a escucharle, no necesariamente por el temario de sus discursos, sino merced a su fama de orador que pronto cundió. Al escucharlo, también ellos se convertían a la idea que él corporizaba. Fue un Haba Eban en idioma español, menos intelectual, menos académico, pero más emotivo y capaz de impactar mejor los corazones. Conocía a sus audiencias tan bien, como Aba Eban conocía las suyas.

Pero la oratoria era solamente una parte del juego. Hacía falta energía y dinamismo, paciencia y flexibilidad, talento para hacer amigos, el enorme arte de elogiar y hasta lisonjear a estadistas e intelectuales sin ser untuoso (¿para que sirve  la diplomacia sin una adulación que dé resultado práctico?); guardar una calma imperturbable, en medio de innumerables crisis y no pocas tormentas.

Moshé A. Tov dirigió una red de veinte representantes voluntarios de la Agencia Judía en cuyo apoyo casi ciego, siempre podía confiar, situado cada uno en los (entonces) veinte países de América Latina. Ellos eran en general los intelectuales judíos mejor vinculados de cada país. Él los inspiraba, empujaba y azuzaba, exhortaba, exigía y alentaba. Jamás aceptaba un “no” como respuesta y logró que cada uno de ellos, fuese excelente en su misión.

Si la delegación de un país se comportaba bien en un subcomité de la ONU, Moshé Tov inundaba el escritorio del presidente de dicho país con telegramas de congratulación firmados por dignatarios, políticos e intelectuales de toda América Latina. Y si la delegación no obraba bien, también inundaba con telegramas que sugerían, imploraban o postulaban un cambio de política.

 

 

Continuará en el
próximo número

 

 


Al cumplirse veinte años del fallecimiento y al acercarnos al 29 de Noviembre, fecha memorable en la historia moderna de Medinat Israel (1947), decidí releer un libro de memorias diplomáticas que me volvió a resultar excepcional.

Fue redactado por un hombre que contribuyó a hacer historia y cuyos créditos pueden certificarse, uno por uno. El propósito de la mayoría de los libros de memorias, es generalmente de “auto-alabanzas”.

Pero en el caso al que me refiero, su libro corrige una gran injusticia; se trata de un hombre, sin el cual a Israel le hubiese costado nacer a la existencia, muchas más dificultades.

Pero, a raíz que sus méritos los desempeñó en un subcontinente, que solamente suscita interés en el mundo, cuando erupciona en revoluciones o en guerras civiles, y dado que él no aprovechó sus triunfos diplomáticos para iniciar una carrera política,-que bien pudiera hacer su nombre mucho más célebre que un simple conocido de entrecasa en Israel -, y dado que en los últimos años de su vida estuvo incapacitado por causa de una cruel enfermedad, fue un hombre casi olvidado, salvo en América Latina, y muy especialmente en Macabi de Buenos Aires, donde se desempeñó durante dos períodos como presidente de la institución.

El libro fue editado en Israel a fines de 1983, primero en castellano y luego traducido al hebreo y se titula “El Murmullo de Israel – Historial Diplomático”.

Yo no pretendo hacer aquí una evaluación literaria del texto, pero su relectura, me brinda una bienvenida oportunidad para hablar sobre el autor. Pues este libro, aunque es, una crónica casi completa de los hechos del señor  Moshé Tov en veinte países – desde el momento que  la Agencia Judía Pro Palestina lo trajo desde su nativa Argentina a Washington y Nueva York, hasta que se jubiló del servicio exterior de Israel, unos treinta años después –no dice lo que cualquier biógrafo pudo o debiera haber dicho: que Moshé Tov, como pocos – y subrayo: Como muy pocos-  fue responsable de que la Asamblea General  de la Organización de las Naciones Unidas, aprobara en 1947 la Resolución de la Partición de Palestina

 

Forjador del 29 de Noviembre

 

Esta es la desventaja de los libros de memorias. Hay pocas cosas que uno puede decir  sobre sí mismo, sin parecer inmodesto. Tov fue más bien un retraído, pero se hace evidente – a medida que van pasando las páginas, que él conoce cabalmente – el valor de su contribución. Pero, para los no iniciados, el hecho de que publicó sus memorias con “un murmullo” a penas, esconde la pura verdad, de que quizás no hubiera habido un Estado de Israel, sin él.

Pues bien: El 29 de Noviembre de 1947 es recordado en la actualidad casi solamente por los palestinos, que dentro de Israel, conmemoran esa fecha con toda mala intención. La efeméride está más bien relegada en Israel misma, puesto que quedó eclipsada por “Iom Haatzmaút”, el Día de la Independencia. Hay muchas razones para esta aparente negligencia; enumeraremos algunas:

La primera es, que la victoria en la votación para la Partición, fue una victoria de la Organización Sionista Mundial, mientras que “Iom Haatzmaút”, el verdadero nacimiento de Israel, es la primera conmemoración israelí para recordar.

La segunda es, que la Resolución de la Partición, jamás pudo implementarse y que Israel no nació en la sala de maternidad de las Naciones Unidas, sino, a través de décadas de construcción y mediante una operación cesárea en los campos de batalla de Israel.

La tercera, entre otras es, que el justificado escepticismo que hay hacia la ONU  en las últimas décadas, en Israel, hace que muchos olviden, que la Resolución de la Partición de Palestina, fue un logro de la ONU, en su mejor hora (o quizás su única hora buena).

Cierto es, que la  Partición jamás pudo llevarse a cabo, pero proveyó a David Ben Gurión la legitimación para proclamar el Estado de Israel. También brindó legitimidad a las naciones del mundo que reconocieron a Israel,  para obrar de esa manera (en ese tiempo fueron sólo un puñado).

Seguramente sin la Resolución, no hubiera habido Estado de Israel.

Pero antes afirmé que Moshé Tov fue “como pocos” responsable  de la aprobación de dicha Resolución. ¿Y qué de Jaim Weizmann, que conmovió a todos, con su declaración leída con lentitud? ¿Qué de Abba Hillel Silver, Moshé Sharett, Aba Eban? Todos ellos tuvieron su parte en la victoria. Pero mi afirmación está apoyada por la aritmética.

En ese tiempo la Organización de las Naciones Unidas tenía 57 Estados miembros, y de ellos, 20 eran países latinoamericanos.

Hacía falta una mayoría de dos tercios para aprobar la Resolución. Las abstenciones no contaban, ni a favor ni en contra de nuestra causa. El voto fue de 33 países a favor de la Partición, 13 en contra, 10 abstenciones, 1 ausencia. De los 20 países latinoamericanos 13 votaron a favor, 1 en contra. Solamente esta proporción (o desproporción), brindó la necesaria mayoría de dos tercios, para que la Resolución fuese aprobada. Ningún otro grupo de naciones contribuyó en forma tan masiva. Latinoamérica dio la diferencia entre la victoria y la derrota.

 Moshé Tov, “El Gran Capitán”

¿Cómo entra el señor Tov en todo esto? Él fue “El capitán”, “El gran capitán”, del esfuerzo de persuasión sionista en América Latina. Nacido en la Argentina en 1910, con el nombre de Moisés Toff, en una de las colonias agrarias del barón Hirsh en Entre Ríos; fue una de las contribuciones póstumas del barón no-sionista, por la causa del sionismo.

 

Pequeño y musculoso (gimnasta en la Macabi de Buenos Aires y líder en dicha institución), su nombre fue sugerido  al Dr. Nahum Goldmann por su capacidad retórica, cuando la Agencia Judía comenzó a buscar un especialista  latinoamericano, para dirigir la campaña de proselitismo sionista en América Latina, para la probable eventualidad, que el caso de Palestina fuese considerado en la ONU. ¡Y qué orador fue Moshé Tov!

Podía pararse en un escenario sin llevar consigo una sola nota, y pronunciar un discurso de cualquier longitud ( a veces de dos horas), con prosa poética que solo es aceptada en castellano. El mero espectáculo de su capacidad de concentración, de jamás cometer un solo “furcio” de pronunciación, ni con una sola sílaba, jamás vacilar, ni parecer estar buscando una palabra adecuada, inspiraba reverencia

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