* Auspiciado por el Departamento de Cultura de AMIA
* Declarado de interés por el Centro Contemporáneo de Estudios Judaicos y Sionistas Organización Sionista Argentina
* Declarado de interés por el Centro de Investigación y Difusión de la Cultura Sefardí - CIDICSef
* Auspiciado por el Departamento de Hagshamá, de la Organización Sionista Mundial www.hagshama.org.es

Año IV - Nº 75
15 de junio de 2009                   23 de sivan de 5769
Ciudad Autónoma. de Buenos Aires - Argentina
Email  Cultural@arnet.com.ar
Editores:  Alicia V. de Benmergui - Salvador Benmergui
Edición quincenal

* Indice *

Judíos de Turquía - Constantinopla-Estambul
Historia de las Comunidades - Memorias de los judíosde Damasco
Trip News del Viaje a Grecia, Turquía y París
Libros: El Prefijo de Dios* de Francesca Bellino

Radio Sefarad de Madrid: MILIM Corresponsal en el Tiempo

Haga click en este enlace y al entrar a la pagina escuche cualquiera de las entrevistas en los programas emitidos: pulsando el icono de altavoz a la derecha.


* Judíos de Turquía
  * Estambul

Por Alicia Benmergui

*Estambul*

 

 

Sinagoga Italiana

 

Fundada en el 1880 por los judíos de Estambul, quienes a causa de los conflictos en la comunidad, se pusieron ellos mismos bajo la protección del Embajador italiano. Se debe entrar por la puerta principal para apreciar así la fachada de estilo gótico y la entrada de mármol.

 

 

 


Mausoleo Camondo en el Cementerio de Haskoy-Turquía

 

 

 

Museo Judío de Estambul

 

 

 

 Continuará

Fuente: ESTAMBUL (Turquía) Historia de la comunidad y restos materiales Naim Avigdor Güleryüz

 


Los cementerios

Desgraciadamente los cementerios antiguos del periodo Bizantino no existen más. El cementerio más viejo  de Estambul es el de Kuzguncuk donde hay tumbas del siglo XVI como la del Haham Eliézer Mistriel (5322=1562), la del Rav Abraham Farhi (5375=1615) y la del Rav Meyohas, etcétera. Se sabe que Kuzguncuk era considerado como un lugar santo porque era la primera parada judía en el lado asiático. Y es así que los que querían morir en Jerusalén pero que no tenían la posibilitad de ir allá, se establecían en Kuzguncuk y dejaban testamento de ser enterrados allá.

El cementerio de Hasköy y el cementerio Karaita contiguo datan del siglo XVII  están todavía en uso. El cementerio de Ortaköy se sigue utilizando      A pesar de que se dice que data de la época bizantina no se han encontrado tumbas de aquella fecha. Aquí está el sepulcro de Ribi 12 Naftali ben Yitzhak ha-Kohen Katz, gran sabio de la Cabala, nacido en 1645 en Polonia.

Después de un incendio en su sinagoga, del cual fue considerado responsable Ribi Katz, estando en Estambul en camino hacia Jerusalén se enfermó y no pudendo continuar su camino se instaló en Ortaköy donde murió en 1719.     Su tumba es visitada cada año por sus discípulos que vienen de los Estados Unidos para esta oración. Se cuenta la leyenda de Tsaranski Alia, enterrada al lado de su tumba.

En Sisli se haya el Cementerio Judío Italiano con su entrada barroca. Fundado en 1854 para servir las famillas judías emigrantes de Crimea, este cementerio pertenecía a la comunidad judía italiana por decreto del Sultán Abdulaziz. Muchos nombres italianos, franceses, latinos y aun rusos se pueden leer en las lápidas de las sepulturas.

En el principio del siglo XX se utilizaban los cementerios Sefardí y Asquenazí de Ulus, que están en servicio actualmente.

Encima del camino que lleva de Hasköy a Sisli se puede ver en el lado izquierdo el Mausoleo de la familla Camondo, una familla distinguida de Estambul, banqueros y filántropos que participaron mucho en la vida social de la comunidad judía, en especial en la educación. Abraham-Salomón de Camondo, no obstante que murió en Paris fue enterrado en este mausoleo de estilo neogótico que hizo construir en vida, tal como lo había pedido en su testamento. Ver: Números 3, 4, 5, 6, 7

El Museo Judío

Es en el edificio de la antigua sinagoga Zulfaris en Karakoy-Galata, la cual ya no estaba en función de culto desde 1985 por falta de judíos en este barrio que fue estrenado el 25 de Diciembre 2001. El Museo de los Judíos Turcos, es el resultado de un trabajo de mas de cuatro años de búsqueda y recolección de  objetos y documentos, y de preparación de las exposiciones. Es la celebración del establecimiento en Turquía de los judíos de origen sefarad y para ello fue creada en Turquía en 1989 la Fundación del Quinto Centenario (500. Yıl Vakfı) que realizó un rico programa de actividades tanto en Turquía como en otras ciudades de los Estados Unidos de América, de Canadá, de México y de muchos países europeos.

En el marco de este programa se decidió constituir un museo para conservar el patrimonio cultural de los judíos turcos y dar a conocer al público mundial la tolerancia y el carácter humanista del pueblo turco, para que sirva de ejemplo a otros. El objetivo del museo es de demostrar “como pueblos de raíces, religiones, costumbres e idiomas diferentes pueden vivir juntos y en armonía”. Al mismo tiempo es la historia de los Judíos en el Emperio Otomano y la República de Turquía, una historia de siete siglos que empezó con la conquista de Bursa por parte de los Otomanos en 1326 y el permiso acordado por Orhan Bey a los Judíos de la ciudad de construir una sinagoga, la Etz ha-Hayim (Arbol de la vida). Esta historia continuó con la bienvenida dada en el siglo XIV a los Asquenazím de Europa Central y en el siglo XV por el Sultán Ballaceto (Bayazid) II a los Sefardíes, una historia que continúa hasta nuestros días.

Este Museo, el primer y único museo judío de Turquía, consta de tres pisos.
A la entrada se encuentra una escultura de Nadia Arditti, en memoria de los soldados Judíos caídos en el campo de honor durante las Guerras Balcánicas, la Primera Guerra Mundial en el frente de Çanakkale (Dardanelos) y la Guerra de Independencia. Por las escaleras, donde las novias subían con sus padres y bajaban después del matrimonio con sus esposos, se sube al primer piso que era el salón principal de la Sinagoga. Paneles, mapas y vitrinas con objetos del ceremonial religioso (tallid, rimonim, seferim, punteros) nos resumen la historia de los judíos turcos y la influencia de las costumbres musulmanas y otomanas locales, siempre conservando la propia identidad.

Un libro impreso en 1512 en Estambul, el Midrash Teilim, y un volumen de Me-Am Loez están expuestos en el Museo. La historia de la prensa judeoespañola se puede seguir en veinte paneles, algunos de los cuales  se unen  con ejemplares originales de periódicos y revistas. La música clásica turca fue desde siempre un terreno en el cual los judíos consiguieron un gran éxito con sus obras y melodías. Ha habido participación de los judíos turcos, durante siglos, en todos los aspectos de la vida social del país.

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* Historia de las Comunidades                                               * Continuación*
  * Memorias de los judíos de Damasco

Por Alicia Benmergui

 

 

 

 

 


Sinagoga de Jovar* Damasco-Siria
2000 años de antiguedad

 

 

 


Sinagoga Il Frange
Damasco - Siria

 


 

 

Bibliografia:

Zenner, Walter P., A Global Community: The jews from Aleppo, Syria: Wayne State University Press 2000

The Ethnography of Diaspora: Studying Syrian Jewry

 

Continuará


Continuación del número anterior

Los musulmanes que se instalaron en lo que hoy es Andalucía, en el siglo X, pertenecían a la dinastía de los Omeyas, herederos de las tradiciones islámicas nacidas en Siria. Mantenían el mismo estilo de vida, comían las mismas comidas, plantaron los mismos árboles y cultivaron las mismas plantas tal como lo habían hecho sus ancestros en Siria. En la dinastía que se creó en el Al Andaluz, también los judíos tuvieron su Edad de Oro y momento de esplendor, que terminó en una gran tragedia con la invasión almohade, llegada desde tierras africanas. Allí finalizó en ese lugar, el tiempo donde los europeos venían a aprender lo que moros y judíos tenían para enseñar de la antigua herencia clásica traducida al árabe.

La mayor parte de los judíos se exiliaron hacia tierras cristianas o hacia lugares donde no corrieran peligro por su condición. Los siglos pasaron y con ellos la condición de los judíos en tierras ibéricas sufrió los avatares de diferentes persecuciones hasta que en 1492 fueron expulsados por los Reyes Católicos. Muchos de ellos fueron hacia las regiones islámicas que bordeaban el Mar Mediterráneo.

También fueron a la Toscana y Ferrara, al Norte de Africa, a Palestina y al área que hoy se conoce con el nombre de Siria que estaba dominada por el sultanato mameluco de Egipto. En Damasco hubo una mayor presencia sefaradí que en Alepo, y Damasco también mantenía vínculos más estrechos con Tierra Santa. Esta comunidad en especial estaba fuertemente influida por la escuela cabalística de Safed de Isaac Luria a la que contribuyó con varias personalidades notables, incluyendo a Jaim Vital y Israel Najara. En cambio en Alepo con el arribo de los recién llegados se produjo una división entre ellos y la población preexistente que llevó mucho tiempo poder solucionar.

En ambas ciudades las dos comunidades tenían un solo Gran Rabino, al que ambas apoyaban, habitualmente eran descendientes de familias sefaradim, pero no siempre: en Alepo hubo cinco rabinos de la familia Laniado. Esto explicaría varias diferencias de costumbres entre los judíos de Alepo y Damasco. Un viajero judío anónimo que llegó unos pocos años después de la inmigración española, halló en Damasco a 500 hogares judíos, una comunidad karaíta y una más importante comunidad judía que se componía de tres grupos que poseían tres hermosas sinagogas. Una de ellas pertenecía a los sefaradíes, otra a los judíos nativos y la tercera a los judíos llegados desde Sicilia. Cada sinagoga tenía su propio rabino, quien leía los escritos de Maimónides luego de cada rezo. El rabino de los nativos era Shemtob al-Furani, el de los sefaradim Ishaq Mas ud, y el de los sicilianos era Isaac Haber. También había dos escuelas pequeñas para jóvenes estudiantes del Talmud. Sesenta familias judías vivían en la aldea de Jobar, a una milla de Damasco, que tenía una muy hermosa sinagoga de la que se decía que no había nada más hermoso. Según la tradición había sido creada por el Profeta Elías. En 1515 Selim I derrotó a los Mamelucos y Siria se convirtió en parte del Imperio Otomano. Entre los siglos XVII y XIX varios judíos de orígenes españoles e italianos se instalaron en Siria por razones comerciales. Mantuvieron su condición de súbditos europeos siempre que les fue posible para quedar dentro de la jurisdicción de las cortes consulares bajo las capitulaciones otomanas evitando caer en la condición de dhimmis dentro de ley islámica. Estos judíos europeos eran conocidos como los Señores Francos y mantenían un sentido de superioridad social sobre los judíos nativos, los sefaradim y los Musta'arabi No fundaron sinagogas diferentes pero mantenían sus propios servicios religiosos en sus residencias privadas.

También estaban los judíos de origen Baghdadi quienes afirmaban poseer nacionalidad británica a través de sus conexiones familiares en la India.

Las informaciones de viajeros de la época afirmaban que en Damasco vivían una 4000 judíos, de que ya no quedaban karaítas allí por lo que la Sinagoga karaíta sería vendida a los griegos quienes la convertirían en una iglesia. Otro viajero describió la sinagoga de Jobar que se hallaba en un suburbio de Damasco. Durante el siglo XIX, Damasco tuve ocho grandes rabinos, también durante ese siglo tuvieron lugar dos instancias muy dramáticas para la vida de la comunidad, una fue durante 1840 en el Affaire Damasco, los judíos fueron juzgados bajo la falsa acusación, de haber asesinado a un jesuita, el Padre Thomas. Había reaparecido la calumnia tradicional antijudía, el libelo de sangre, miembros prominentes de la comunidad murieron por la tortura en tanto algunos se convirtieron para poder conservar la vida. En 1860 otra falsa acusación atacó a la comunidad, los judíos fueron acusados de haber tomado parte de una masacre de la población cristiana llevada a cabo por drusos y musulmanes. Por este hecho fueron colgados 500 musulmanes que estuvieron implicados en los hechos por orden del gran visir. Doscientos judíos, a pesar de su inocencia se hallaban condenados al mismo fin, y toda la comunidad debía pagar una multa de 4.000.000 de piastras.

Los judíos condenados fueron salvados finalmente por la intervención del cónsul de Prusia Dr. Wetzstein; de Sir Moses Montefiore Londres, y los banqueros Abraham Salomón Camondo de Constantinopla y Shemaya Angel de Damasco que habían intercedido por sus desgraciados correligionarios ante el Gran Visir Fuad Pashá en Constantinopla.

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*Noticias de viaje               Grecia y Turquía a tu medida , con París
  * Trip News del Viaje a Grecia ,Turquía y París

Por Mari Katz

 Noticias de Viaje

TRIP NEWS

De "Grecia y Turquía a tu medida" con Paris como gran broche de oro

 


 Arroba Travel
Milim Revista Cultural


Paseando por Rue des Rosiers

 

La historia, la tradición, la belleza y también las tragedias de tiempos pasados y presentes se dan la mano y en eso reside su principal atractivo para quienes como nosotros, herederos de los inmigrantes que llegaron al Nuevo Mundo, volvemos para reunirnos con todo ese patrimonio que también forma parte de nuestra vida.


 París fue una Fiesta

Partimos de la increíble y fascinante Estambul con un aeropuerto bastante parecido al de Buenos Aires y llegamos a Paris en nuestra última etapa del viaje. El viernes París era una fiesta, en plena explosión primaveral, con un cielo de un color azul intenso, sin la más pequeña nubecita que lo enturbiara. Por los alrededores de nuestro hotel había colocados pequeños carteles pidiendo justicia por Ilan Halimi, el joven judío raptado y asesinado con horribles torturas en año 2006, para recordarnos que no todo es tan hermoso como se ve. Paseando llegamos al Parc Monceau, un bello parque que de algún modo recuerda a Palermo. Muy cerca de allí se halla el Palacio de Nissim de Camondo. Este es un palacio que Moïse de Camondo encargó al arquitecto Sargent, para guardar allí su extraordinaria colección de arte, inspirándose en el Petit Trianon el palacio de María Antonieta en Versalles. En ese palacio Moïse de Camondo albergó la maravillosa colección de arte que tuvimos la suerte de poder apreciar. Cuando su hijo Nisim, aviador en la Primera Guerra Mundial murió, murieron con él todos los sueños de su padre que decidió donar al Estado francés, pues no confiaba en que su hija cuidara de ese valioso patrimonio, esa notable colección y que llevaría el nombre de Nisim en honor de su padre y de su hijo. Ese museo es lo único que ha quedado de esa rama de la familia porque la hija, el yerno y los dos nietos de Moïs murieron asesinados en Auschwitz en 1945, los últimos días del régimen nazi. Consultar: Números 3, 4, 5, 6

Luego de recorrer todos los pisos y las innumerables habitaciones del palacio, observar por los ventanales los simétricos jardines pudimos ver una documental que informa sobre la historia de la familia y la colección en un film como habitualmente existen en todos los museos. Lo doloroso para nosotros, como judíos que estábamos viéndolo, es el final deliberadamente abrupto de la película. La pantalla luego de contar sobre la hija de Moïs, se vuelve negra y una leyenda escrita informa luego a los espectadores sobre el trágico fin de los últimos descendientes de esa privilegiada familia. Estábamos una vez más la terrible tragedia padecida por el Pueblo Judío en Europa, donde a cada paso las placas y los monumentos, pese al tiempo transcurrido, son los testimonios de ese amargo pasado. Paseamos todo el día por los barrios de París, en un city tour que nos llevó a la histórica y encantadora Place des Vosges, allí nos dirigimos al Marais y a la Rue Des Rosiers, el mas antiguo barrio judío de París y también uno de los más históricos y antiguos de la Ciudad Luz. En un barrio alegremente judío, lleno de restaurantes de comida kasher, de bulliciosos jabads que festejaban la llegada del Shabat, donde judíos parisinos y otros, turistas como nosotros, además de otros visitantes saboreaban las comidas judías tan variadas, a las que se habían agregado las israelíes como el falafel y el schwarma, además del schnitzel. Podíamos decir que casi nos sentíamos como en casa. Allí donde hay una sinagoga Art Decó diseñada por Guinard el mismo que las preciosas bocas de subte del mismo período, donde una placa sobre un antiguo colegio de la ORT nos recuerda, así como muchas otras, que de aquí se llevaron los nazis a sus alumnos a los campos de la muerte. Europa, París, lo mismo que Grecia, y en algún modo diferente en Estambul,( allí no estuvieron los nazis) ofrecen testimonios desde las épocas más remotas hasta las más actuales.

¡A no desesperar!!!
¡YA estamos preparando nuestro proximo sueño,
hecho viaje!!!!!

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LIBROS   *El Prefijo de Dios* de Francesca Bellino
Como nos ven . . . * ONCE: El Barrio Judío de Buenos Aires


“Il prefisso di Dio”

La autora Francesca Bellino Nació en Salerno y vive en Roma.

 

Barrio de Once- Buenos Aires Shoping Abasto


Un libro cuyo mensaje es la invitación a conocer al Otro, atraviesa los barrios de la ciudad de Buenos Aires, modelo de sociedad basado sobre la integración y sobre la diversidad, donde todas las culturas conviven manteniendo sus propias prerrogativas.
“Viajo siempre para contar sobre las cosas que veo” dice Francesca Bellino, periodista, reporter de viaje y autora televisiva que colabora con numerosos periódicos, entre ellos Il Mattino, Il Foglio, Il Venerdì, Viaggi y de La Repubblica. Autora del El prefijo de Dios, un libro difícil de definir a medias entre un reportaje de viaje, un ensayo y una novela, ninguna de estas cosas totalmente en estado puro y un poco todas juntas.

“Una sorpresa es la única esperanza para el éxito de un viaje”dice la autora en el comienzo del libro y la sorpresa de la Bellino en este viaje a Buenos Aires “se llama Once. Pero que cosa es el Once?
Once es el viejo barrio judío de Buenos Aires, una zona situada alrededor del cruce entre las calles Corrientes y Pueyrredón, del nombre de la estación Once de Septiembre que se encuentra cerca de la Plaza Miserere. El 11 de septiembre como se llama la estación tiene que ver con del día del año 1852 en que se desató la revolución de la provincia de Buenos Aires contra el gobierno central. Es un barrio fascinante, lleno de energía vital, creatividad y búsqueda que la autora recorre en la tentativa de encontrar el onceavo Mandamiento y donde la ciudad le ofrece un regalo: “lo invito a jugar contemporáneamente a la escondida y a la caza del tesoro en un contexto donde hay cosas de las que hay que esconderse y otras que hay que buscar coinciden”

En tu libro todo gira en torno al “barrio fantasma” Once. Come definirías al Once y la relación entre el barrio, la gente que vive allí y la ciudad de Buenos Aires?

Once para mi simboliza el Aleph de Borges «uno de aquellos puntos del espacio que contiene todos los puntos. El lugar donde se encuentran, sin confundirse, todos los lugares de la tierra, vistos desde todos los ángulos.” También para aquellos muy porteños – así son llamados los habitantes de Buenos Aires – Once es solo un lugar de paso para alcanzar otros lugares porque allí se halla una gran estación. Para mi este barrio sin embargo ha representado el centro de un laberinto que puede llevar al conocimiento de si mismo y de los otros porque allí confluye todo y su atmósfera estimula la confrontación con los propios límites y con las diferencias de las culturas de otras comunidades. En Once cohabitan pacíficamente judíos, bolivianos, peruanos, coreanos, otros inmigrantes de origen italiano y español . . . Once es considerado un barrio fantasma porque no aparece sobre los mapas de la ciudad. Uno de los desafíos que la protagonista cumple en este viaje de búsqueda también consiste en hallar los límites de un barrio que no existe – conocido oficialmente con el nombre de Balvanera – sin embargo escenario de importantes páginas de la historia de la ciudad de Buenos Aires, del nacimiento del tango a los grandes flujos inmigratorios de fines del siglo XIX. De la concentración de la prostitución en el pasado y de los primeros atentados terroristas en América Latina en los Años 90, de la Embajada de Israel y la Amia, hasta la trágica muerte de 194 jóvenes en la discoteca Cromañon en el 2004, una fotografía de la Argentina de hoy: corrupción, inseguridad y naturalización del peligro.

Once ha sido la cuna de algunos entre los más grandes representantes de la cultura y de las artes no solo en toda la Argentina, también de todo el mundo. Hay una explicación, de acuerdo a tu pensamiento o es solo una casualidad?

Es verdad, muchas figuras representativas de la Argentina en el mundo han nacido o vivido en el Once, como los autores de tango Julio De Caro, José Razzano, Alberto Castillo, el maestro de orquesta Daniel Barenboim, fundador de la West-Eastern Divan Orchestra que reúne jóvenes músicos de Israel y de los países árabes, el científico, médico y fisiólogo Bernardo Alberto Houssay que ganó el Nobel en medicina en 1947. Allí ha nacido y todavía vive y trabaja uno de los escritores judíos más apreciados de las nuevas generaciones Marcelo Birmajer y hasta el mismo Carlos Gardel, el gran mito del tango, habría pasado su infancia entre las calles del Once, como también pasó con el maestro Luis Bacalov, autor del Prefazioide “Il prefisso di Dio”, nacido en un barrio vecino, Villa Crespo. Una explicación? Siempre he pensado que nada pasa porque si, de « como cada encuentro casual es una cita” como afirma Borges. Probablemente la convivencia de culturas es la posibilidad de dialogar con el “diferente”, ayudan a mirar el mundo de manera más amplia y a desarrollar potencialidad, expectativas y creatividad con mayor coraje libertad y determinación.

Tu investigación acerca del undécimo Mandamiento – uno de los más importantes de tu libro – al fin ha dado resultado?

Mucho. Como dice uno de los personajes del libro «cada paso es la meta». Es más importante el camino que se cumple para alcanzar el objetivo o para encontrar el objeto deseado que la llegada o el encuentro en si mismos. Este libro que funde el lenguaje del ensayo, del reportaje y de la novela, cuenta los pasos que ha dado el protagonista para lograr para detenerse a confrontar, dialogar y respetar al Otro. Mi augurio es también los lectores hagan el mismo viaje recorriendo las páginas del libro, haciéndose preguntas sobre su propia vida. Aquel que leerá el “Il prefisso di Dio”, de hecho se trata de buscar, cada uno sobre su propio camino, un onceavo Mandamiento válido para todas las religiones, una ley inédita para usar en las nuevas sociedades plurales que como en Italia, en tantas naciones es tan difícil de hacer funcionar

Por que un turista debería visitar el Once? Por cual sugestión debería guiarse?

Once no es un lugar turístico, no es un lugar atractivo, es un lugar absolutamente anónimo, pero seguramente puede ser interesante pasear por sus calles temáticas colmadas de toda clase de productos. O atravesar Plaza Miserere donde tantas personas se afanan en actividades de todo tipo y observar como en Buenos Aires es absolutamente normal construir una sinagoga al lado de una iglesia católica llena de fieles en busca de un milagro y ver personas de religiones diferentes una al lado de la otra corriendo a cumplir con sus propios ritos y rezos sin inhibiciones, vergüenza o temor. No es necesario ir a Once, pero para si para parar y escuchar al Otro y apreciar las diferencias. Lo que se puede hacer también en Piazza Vittorio en Roma.

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© 2008 Alicia V. de Benmergui y Salvador Benmergui