* Auspiciado por el Departamento de Cultura de AMIA
* Declarado de interés por el Centro Contemporáneo de Estudios Judaicos y Sionistas Organización Sionista Argentina
* Declarado de interés por el Centro de Investigación y Difusión de la Cultura Sefardí - CIDICSef
* Auspiciado por el Departamento de Hagshamá, de la Organización Sionista Mundial www.hagshama.org.es

Año 3 - Nº 51
31 de Mayo de 2008 /26 de Iyar de 5768
Ciudad Autónoma. de Buenos Aires - Argentina
Email  Cultural@arnet.com.ar
Editores:  Alicia V. de Benmergui - Salvador Benmergui
Edición quincenal

* Indice *

La Modernidad y los Sefardies- Familias, Negocios,y Tradición
Los Judíos de Albania

Recordando: La Guerra de los Seis Días. 05/06/1967


En el próximo número de MILIM Revista Digital, aparecerá el comentario sobre el
"15º Congreso de Mujeres Judías Latinoamericanas"
que se celebró en Barranquilla-Colombia del 24 al 28 de mayo de 2008

* La Modernidad y los Sefardíes
  Familias, Negocios y Tradición       Última parte

Por Alicia Benmergui

La Modernidad y los Sefardíes

 
Familias, Negocios y Tradición

 


Puerto de Livorno

 


Familia Sefardí

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Fuente:

Trabajo presentado en el Simposio Internacional de Estudios Sefardíes- Año 2007

Publicado en SEFARDICA Actas del Simposio Internacional de Estudios Sefardíes- 30 Años del CIDICsef Nº 17 - Mayo de 2008


Continuación del número anterior

Los reinados de Mulay Abd al-Rahman (1822–59) y de sus sucesores Mulay Muhammad b. Abd al-Rahman (1859–73) y Mulay al-Hasan (1873–94) estuvieron marcados por las presiones ejercidas por los Estados cristianos sobre Marruecos y un crecimiento de la actividad de los judíos en los campos económicos y diplomáticos. Meyer Macnin fue designado embajador en Londres (1827); Judah Benoliel, cónsul en Gibraltar, negoció exitosamente varios tratados; Abraham Corcos y Moses Aflalo fueron comprometidos con varias delicadas misiones; muchos otros judíos, tales como las familias de Altaras, Benchimol y Abensur, jugaron importantes roles en el gobierno de Marruecos.

Hasta 1875 las representaciones consulares en las ciudades marroquíes eran asumidas casi enteramente por comerciantes judíos y muchos de ellos colaboraron en tales funciones durante el siglo XX.

Los Estados europeos, en lo que concernía a sus intereses económicos garantizaban protección a un gran número de judíos. Esto es en relación a la condición de los judíos que vivían en Marruecos, cuando analizamos las investigaciones que otros historiadores realizaron sobre los judíos sefardíes de otras zonas y otras épocas, vemos que esa especie de patrón de conducta observado por ciertos grupos descriptos en Marruecos es casi el mismo que tuvieron las comunidades instaladas en otras regiones.

El autor Yosef Kaplan en su libro “Los Judíos Nuevos de Amsterdam” editado en Barcelona en 1996, analiza la condición de los marranos que se convierten al judaísmo y las características de esa comunidad que ha tenido que crear una identidad judía, casi desde la nada. Su enfoque se centra en los criptojudíos y la alianza existente entre judíos y marranos, en lo que ellos denominaban “La Naçao”. Kaplan describe a la típica familia sefardí de Amsterdam como una comunidad de parientes entre la “dispersa población de conversos, tanto en la Península Ibérica como en los territorios que formaban parte del Imperio Español (por ejemplo, en los países Bajos Meridionales o en las colonias españolas del Nuevo Mundo, o en Francia. . .) Las diferentes ramas de esta diáspora mantenían entre si relaciones económicas dinámicas, sociales y culturales y estaban marcadas por una constante movilidad, tanto geográfica como social y religiosa”. Existía según Kaplan, una vinculación permanente de conversos integrados al judaísmo con los judeoconversos de España, Portugal y sus respectivas colonias. “Todo ‘judío nuevo’ en Amsterdam, Hamburgo o Londres estaba íntimamente ligado a parientes y allegados en Sevilla, Málaga, Lisboa y Oporto”. Kaplan sostiene que los vínculos parentales eran tan fuertes que perduraron a través de las generaciones y de las grandes distancias que separaban a los distintos miembros entre si.

Menasseh Ben Israel          

El autor Matthias B. Lehmann, "A Livornese 'Port Jew' and The Sephardim of the Ottoman Empire," (2005) indaga sobre las características de los que llama Judíos de los Puertos, a través de un libro “La Guêrta de Oro” escrito por un bosnio sefaradí de apellido Attías, en el siglo XVIII y que expone en él sobre la importancia de la educación para enfrentar los tiempos nuevos y además la necesidad imperiosa existente de que los jóvenes judíos del Imperio Otomano recibieran educación secular para tener una vida digna, pues según su opinión los estudios religiosos los condenaba a una vida de miseria y mendicidad.

Este libro fue escrito en Livorno, en el siglo XVIII donde había una de las comunidades sefardíes más grandes de Europa Occidental.

Esta ciudad era también uno de los puertos principales del comercio mediterráneo que estaba unido en una red comercial marítima con Marsella, los puertos de la costa Atlántica, de Africa del Norte y el Imperio Otomano.

Habían sido invitados a residir allí por los Medici, que les otorgaron privilegios inusitados para Europa y para la época, fines del siglo XVI. Esa invitación también incluyó a los portugueses conversos a quienes se les garantizaba inmunidad frente a la Inquisición. La legislación vigente no ponía restricciones a las actividades económicas, lo que le permitió un gran crecimiento a esta comunidad que se convirtió en los comienzos  de la modernidad en el centro de una red de comunidades sefardíes en el Mediterráneo, pero que abarcaba una región mucho mayor que se extendía hasta Africa del Norte, el mundo atlántico en ambas orillas e Italia también.

A Livorno llegaban para comerciar judíos de Tetuán, Esmirna y Aleppo y judíos livorneses iban a Amsterdam, Salónica y Túnez. Fue en 1778 cuando Attias publicó en Livorno La Guerta de Oro.

Esta investigación llevada a cabo por Lehmann demuestra que este mundo sefardí, que abarcaba una gran red mundial, estaba integrado también como afirma Kaplan, por criptojudíos. Poseía una gran movilidad, pues las familias o integrantes de familias dedicadas a los negocios desarrollaban una trashumancia permanente relacionada con las oportunidades comerciales, religiosas y políticas. Las caracteristicas de este mundo sefardí que desarrollaba su mayor expansión, no solo tiene que ver con el mundo de los negocios, también tiene un rasgo de gran importancia vinculado con la observancia religiosa y las obligaciones tradicionales que ligaban a los sectores sefardíes  más encumbrados y ricos con los sectores más pobres y necesitados de ese micro mundo hispanosefaradí.

En un momento dado también sus intereses estuvieron involucrados con temas de la cultura pero muy particularmente con la Ilustración y la Emancipación. En ese caso, con el triunfo de ambas, ellos franquearían puertas que les permitirían un futuro de grandes oportunidades y libre de las tensiones causadas por su condición, mantenida oculta para realizar sus negocios en la mayor parte de los lugares por donde circulaban.

La historiadora Lois Dubin en su trabajo “Introduction: Port Jews in the Atlantic world”afirma que para poder comprender la relación y la influencia que estos judíos sefardíes o judíos de los puertos ejercieron en el comercio Atlántico y la colonización en América, ya sea la del norte o del sur o del Caribe, es necesario estudiarlos comparativamente  porque formaron parte de la misma red que los relacionaba con Europa.

El historiador Nathan Wachtel en su libro La Fe del Recuerdo, Laberintos Marranos, sostiene que la presencia de los cristianos nuevos es un aporte a una cierta modernidad en Occidente y que ello se debió no solo a la creación de nuevas formas de intercambio sino también porque las redes comerciales que crearon a partir de los grandes descubrimientos se expandieron a escala planetaria  pues desde Lisboa y Sevilla sus vínculos se extendieron hasta las costas de Africa y de América para abarcar Asia y las Filipinas. Las conexiones existentes con Amberes y Amsterdam también implican a Livorno y Venecia, Salónica y Constantinopla. Wachtel sostiene que este es el primer antecedente del gigantesco proceso de lo que hoy se llama globalización. Para este historiador también las ideas modernas de libertad de conciencia y la tolerancia son producto de las tensiones y los conflictos a los que se vieron sometidos estos cristianos nuevos, cuyas creencias pueden ir desde la más sincera adhesión al judaísmo a las muy diversas y variadas formas representadas por una mezcla de cristianismo y judaísmo propio de quienes han vivido las situaciones de persecución a las que se vieron sometidos, y que también incluían individuos de sincera pertenencia al cristianismo. Lo mismo que los otros autores mencionados Wachtel sustenta el concepto de que estos cristianos nuevos, en este caso los que se hallaban en Méjico, formaban parte de redes jerarquizadas de comercio, clientela y crédito. La red muy extendida era a la vez trasatlántica y transpacífica, unía tres continentes, que comerciaba con una gran variedad de productos, incluido el tráfico de esclavos. Pero todo este andamiaje se sostenía sobre una “base sólidamente familiar” que incluía también la presencia de importantes banqueros. Para Wachtel la gran diáspora marrana, que se identificó a si misma con el término “Naçao” tuvo más allá de las diferencias religiosas un fuerte componente étnico, el origen judío y “un componente fundamental, y positivo de fidelidad a los ancestros. Pues los miembros de la “Nación comparten, más allá de su diversidad, una fe común: la fe del recuerdo” Ellos habían conservado el deber de la memoria. Para el historiador Nathan Wachtel que se ha especializado en la historia de los vencidos provocada por la Conquista, también estos marranos perseguidos por la Inquisicion forman parte de las víctimas sobre los que se erigieron los imperios coloniales español y portugués y esta es una nueva dimensión que se agrega a la historia de esta sorprendente diáspora sefaradí y sus aportes a la modernidad. 

Volver arriba


Escuche KOL HASHALOM en la red, en la dirección: www.580am.com.ar
de 8 a 9 hora argentina el día Domingo. Radio Universidad Córdoba

M I L I M Revista Digital
Ya llega a más de 10.000 personas a través del envío quincenal por mail. ¡SUSCRIBASE!

cultural@arnet.com.ar

 


  

9 de junio/ 6 de sivan
Jag Hashavuot
 

*Nos hallamos próximos a la celebración de Shavuot, festividad en la que los judíos recuerdan y celebran la entrega de la Torá al Pueblo de Israel. La Torá está conformada con los cinco primeros libros de la Biblia, también llamado el Pentateuco, y ocupa un lugar central para el judaísmo. También lo es en un sentido secular, el profundo significado de la Torá y su entrega tiene que ver con la organización de una sociedad de un modo civilizado, con el respeto y la observancia de Ley,  basados en la existencia de la justicia, la conciencia de los otros, el respeto por los más débiles, el cuidado y la celebración de la vida y lo bueno que ella ofrece. En los valores que ella contiene tal vez resida el secreto de la larga existencia de nuestro Pueblo, y también en la actualidad la de algunos de sus mandatos y deberes.

También Shavuot es una de las festividades de peregrinación donde se llevaban las primicias de las primeras cosechas al Templo de Jerusalem,  es por eso que en las mesas judías las comidas están confeccionadas con algún elemento lácteo y que recibe el otro nombre de Jag ha Bikurim.


Los Judíos de Albania

Judíos de Albania

Lino Sciarra
LA COMUNITÀ EBRAICA ALBANESE
(«Orientalia Karalitana», N. 3, Aprile 1998, pp. 319-321)


Mapa Albania


Albania-Monumento al
Día del Recuerdo

Continuación margen derecho

.....En aquellos días tuvo sus inicios la operación denominada “Alfombra Voladora” organizada en el mayor de los secretos del gobierno israelí y del albanés con la colaboración de los gobiernos italiano y griego.

Durante el curso de cuatro meses, desde noviembre a abril siguiente, la totalidad de la comunidad judía albanesa  (gran parte de la cual vivía en la capital, en tanto que algunos otros en Valona y en Korçë) ha dejado Albania. La mayoría, cerca de 320 personas, se dirigieron a Israel, mientras una cincuentena han preferido escoger como destino final los Estados Unidos.

 La razón de la decisión de abandonar Albania no tiene que ver con el antisemitismo sino con la voluntad de huir de la grave crisis económica y social que atravesaba – y atraviesa – el País.


Aunque esté situada geográficamente en Europa, Albania es una “nación entre el Oeste y el Este, región que une los Balcanes e Italia, débil lazo entre el mundo griego y latino, entre el mundo eslavo e islámico”. Desde la época en que el Imperio Romano se dividió entre Oriente y Occidente también sus confines atravesaban Albania: esta división continuó en el Medioevo y también durante la dominación otomana bajo el sistema conservador de los millet.

Con la independencia del país, lograda en 1912, a pesar del paréntesis del duro régimen comunista, Albania no ha perdido esa característica suya de tierra de cruce donde el Oriente se enfrenta con el Occidente.

La caída del comunismo y ciertas cuestiones han atraído la atención sobre la minúscula comunidad judía existente en el país. La suya es una historia fascinante  porque es poco conocida o tal vez porque se halla inevitablemente ligada a la compleja historia del pueblo albanés.

Algunas sitios judíos se hallaban allí a fines del siglo XII. Luego en el siglo XVI millares de sefardíes escapados de la península ibérica se refugiaron en el Imperio Otomano. En él, a los judíos no se les cobraba ningún otro impuesto salvo el exigido a todos aquellos que no eran musulmanes y que no demasiado caro. No solo su identidad religiosa era ampliamente tolerada, también eran estimulados en sus actividades comerciales y podían acceder a todos los cargos civiles.

En aquella época Albania se hallaba bajo el total dominio de la Sublime Puerta y diversas comunidades  judías catalanas, castellanas, portuguesas, sicilianas y de Apullia se instalaron en la región central del país que constituía la zona más desarrollada y prometedora desde el punto de vista comercial. El puerto de Valona Durazzo junto a las importantes ciudades del interior, Elbasan y Berat, se convirtieron en sedes de sólidas comunidades comerciales. Otros judíos se establecieron al norte, en diversas ciudades de la actual Kòssovo. En el 1673, Sabbetai Zevi fue exiliado por el Sultán a Dulcigno (que hoy se halla en Montenegro) y aquí murió tres años más tarde.

 A comienzos del siglo XIX los judíos albaneses sufrieron expropiaciones y medidas restrictivas ordenadas por Alì Paschá, gobernador de Giannina, que deseaba declararse independiente de la Sublime Puerta.  A partir de este momento la comunidad judía en el interior de los futuros límites del Estado albanés comenzó a disminuir. Al finalizar la Primera Guerra Mundial solo un pequeño número de judíos vivía en Albania. Según el censo de 1930 solo vivían 204 judíos en Albania. La Comunidad Judía fue reconocida oficialmente por el Estado el 2 de abril de 1937.

En los años en que se iniciaban las persecuciones antisemitas, Albania – ahora bajo la monarquía del rey Zog – protegió a los judíos y les ayudó a huir de Alemania, de Austria y de los que una vez había sido Checoslovaquia.

En 1939 algunas familias provenientes de Austria y de Alemania, se refugiaron en Albania y se establecieron en Tirana y en Durazzo.
Luego, durante la invasión italiana, acontecida en el curso de aquel año, las autoridades albanesas hicieron lo posible para esconder a los judíos de los nazis.

Posteriormente la división de Yugoslavia entre Italia y Alemania, y la anexión de Kosovo a Albania, muchos judíos se escaparon de Croacia y de Serbia y se refugiaron en territorios albaneses. Estos refugiados fueron bien tratados ya sea por la población local o por los italianos. Una parte de ellos fue enviada a Italia luego de haber pasado por el campo de tránsito de Kavajë, otra parte fue entregada a los alemanes y enviada al norte, al campo de  Prishtinë. Luego de la liberación de Italia, en septiembre de 1943, Albania cae en manos de Alemania, pero casi todos los judíos huyeron y evitaron ser capturados. Se calcula que gracias a la ayuda de la población albanesa cerca de 350 familias judías se salvaron no obstante la existencia de la ocupación alemana.

Cuando finalizó la guerra los judíos que se había refugiado en Albania, quisieron dirigirle un mensaje de agradecimiento al nuevo régimen comunista. Pero su alivio duró poco. De hecho Enver Hoxha, secretario del partito comunista, una vez consolidado en el poder,  determinó una severa represión por la creciente confrontación entre todas las comunidades religiosas albanesas. Durante 1967, en el ámbito de la revolucionarización (la revolución cultural albanesa) la lucha antirreligiosa llegó a su fin y fue impuesta la clausura de todos los lugares de culto, comprendida la sinagoga de Tirana. No obstante esto, un pequeño grupo de judíos, haciendo frente a las enormes dificultades, continuaron reuniéndose secretamente en una casa de Tirana en ocasión de las festividades.

En 1990 el régimen comunista que se había convertido en un caso único en el mundo ya que todavía era stalinista, comienza a mostrar claros signos de cambio. Bajo la presión de la población urbana, estudiantil y de la comunidad internacional que negoció el otorgamiento de la ayuda imprescindible a la destruida economía del país una vez democratizado, en noviembre de aquel año fue concedida la libertad religiosa y la posibilidad de expatriarse.

Continua en margen izquierdo

Volver arriba

* Recordando    La Guerra de los Seis Días 5 de junio de 1967

A 41 años de la Guerra de los Seis Días


En las afueras de Jerusalem

Documental en español sobre la Guerra de los Seis Días de 1967

 

 

En apenas 6 días, Israel en solitario había derrotado a sus oponentes árabes.

Mientras que estos sufrieron 15.000 muertos y 6.000 prisioneros, los israelíes habían tenido tan solo 777 bajas, 2.586 heridos y 17 prisioneros.

Como resultado, Israel anexionó territorios que le permitieron incrementar su tamaño, incorporando la península del Sinaí, la franja de Gaza y las áreas de Samaria, Judea y los Altos del Golán.

Fuente: Arte Historia

 


En octubre de 1956 se produce el ataque israelí contra Egipto, en respuesta a las incursiones de comandos árabes de sabotaje y al cierre del Canal de Suez y del Puerto de Eilat. 

La Guerra de Suez culmina con la retirada egipcia y la ocupación israelí de la península del Sinaí y la franja de Gaza, territorios de los que un año más tarde se harán cargo los cascos azules de Naciones Unidas.

Pero esta situación de ninguna manera pudo considerarse, ni siquiera de forma remota, como una paz. Negando la posibilidad de entablar cualquier negociación, Egipto buscó el apoyo militar de Siria y Jordania, mientras que Israel demostró su deseo de establecerse permanentemente en los territorios ocupados, al iniciar sus grandes proyectos de irrigación con agua traída del Mar de Galilea.

Desde finales de 1966 el camino hacia una tercera guerra entre árabes e israelíes pareció ya imparable, favorecida ésta por la llegada al poder en Siria de los sectores más radicales del partido Baas. A mediados de mayo de 1967 el Gobierno de El Cairo pidió a la ONU la retirada de sus fuerzas de interposición y, días después, firmó un acuerdo con Jordania al mismo tiempo que impedía el paso del tráfico marítimo israelí por el estrecho de Tirán.

La ofensiva israelí se produjo en las primeras horas del 5 de junio, tras percibir en los radares la aproximación de aviones egipcios y de unidades acorazadas que avanzaban hacia la frontera de Israel. Las defensas israelíes, al mando del Comandante General Rabin, habían sido movilizadas a partir del 20 de mayo, para hacer frente a los masivos Ejércitos árabes que cubrían las fronteras.

La sorpresa de los egipcios fue mayúscula, pues esperaban que Israel dirigiera su ataque contra Siria. Además, la aviación israelí procedió del mar, haciendo pensar a sus enemigos, por un momento, que se reproducía la Guerra de Suez de 1956. Las Fuerzas Aéreas de Israel efectuaron un ataque con objeto de destruir la aviación egipcia y sus aeródromos. En vuelo casi rasante, en plano inferior a las pantallas de radar egipcias, los aviones israelíes destruyeron eficazmente a las Fuerzas Aéreas enemigas.
El ataque de la aviación israelí logró destruir, en apenas 3 horas, 391 aviones egipcios que no llegaron a despegar, mientras que derribó en combate otros aparatos. Las pérdidas propias fueran sólo 19.

El éxito aéreo permitió un cómodo avance de la infantería israelí sobre los ejércitos egipcios del Sinaí, que contaban con 7 divisiones y unos 1.000 tanques. La ofensiva judía se produjo mediante un triple avance. Por el Norte, el general de Brigada Israel Tal rompió las defensas egipcias y alcanzó en la noche del 5 de junio la población de El-Arish.

Otro avance importante se produjo como efecto de la acción combinada de las brigadas de Yoffe, por el centro, y Sharon, por el Sur. Yoffe realizó una incursión por el desierto que le permitió adentrarse por detrás de las líneas egipcias, dominando el 6 de junio la carretera que enlaza Abu Ageila con Bir Lahfan. Al mismo tiempo, la división de Sharon atacó en plena noche las defensas egipcias en Umm Kataf, logrando dominar el cruce de Abu Ageila. Ambas defensas fueron definitivamente tomadas mediante la intervención de una brigada de paracaidistas transportada en helicóptero.

El mismo día 5, el Rey Hussein de Jordania recibe informaciones erróneas según las cuales las tropas egipcias están derrotando a las israelíes en el Sinaí. De esta forma, el acuerdo entre Egipto y Jordania empuja a este país a intervenir en el frente occidental, ordenando un bombardeo de las principales ciudades israelíes, que alcanza incluso las cercanías de Tel Aviv y, especialmente, Jerusalén.

El contraataque israelí no se hizo esperar, tomando rápidamente el poblado de Sur Bahir, en la carretera de Belén. Al mismo tiempo, tropas israelíes conquistaron posiciones al norte de Jerusalén, mientras que otros efectivos tomaban posiciones al sur de Ramallah.

Ese mismo mediodía, aviones israelíes que habían participado en el bombardeo de Egipto castigaron las ciudades jordanas de Amman y Mafraq.
Por la noche, una brigada de infantería tomó el pueblo de Latrum, avanzando por la carretera de Beit Horon con el propósito de contactar con los efectivos situados a las afueras de Ramallah.

Los movimientos de avance israelíes en el frente occidental quedaron desde este momento fijados en torno a Jerusalén, donde se estableció el Mando Central. En la noche del 6 junio, los combates se produjeron en el área norte. Tropas jordanas atacaron territorio israelí, pero debieron retirarse al sufrir un duro contraataque a base de infantería y acorazados. Así, fuerzas israelíes penetraron en territorio jordano, rodeando la población de Jenin. La cruenta lucha de blindados se saldó con el triunfo de Israel y la ocupación de una amplia franja de terreno.

Después de un día entero de enfrentamientos, el despliegue israelí permitía enlazar las tropas de los Mandos Central y Norte, que convergían en el centro de las posiciones jordanas tras su avance por el Sur, Oeste y Norte.
El segundo día de guerra en el Sinaí, las tropas del general israelí Tal continuaron su avance paralelo a la costa desde El Arish, en dirección al Canal de Suez, al mismo tiempo que otra columna atacaba las defensas egipcias en Bir Lafhan, logrando enlazar con las tropas del general Yoffe.
El despliegue de éste siguió una línea directa hacia Egipto, mientras que, por el Sur, las tropas de SHaron continuaron operando en dos direcciones, hacia Abu Ageila, al Norte, y hacia El Kuseima, al Sur.

Simultáneamente, un ataque conjunto de infantería, blindados y paracaidistas ocupó la ciudad de Gaza, no sin gran esfuerzo.
En Jerusalén Este, en el mismo momento, se están librando cruentos combates. Al Norte de la ciudad, tropas israelíes intentan desalojar las defensas jordanas que impiden la comunicación con la ciudad de Ramallah, convertida ahora en un punto estratégico. La ciudad finalmente cayó.
En el mismo escenario, desde el Norte, las fuerzas israelíes continuaron su avance en dirección Sur, al mismo tiempo que desde el Oeste caía la ciudad de Kalkiliya. El ataque israelí concluyó con la toma definitiva de Jenin, al mediodía del segundo día de guerra.

Otro avance israelí se produjo hacia la carretera de Tubas-Nablús, chocando con los tanques jordanos. Por la noche, lograron ocupar la primera población, continuando su avance hacia el río Jordán.
El 7 de junio las tropas israelíes lograron su victoria más significativa, al tomar por completo la Ciudad Vieja de Jerusalén. Desde aquí, se produjo un nuevo despliegue, que permitió conquistar Belén y Hebrón sin efectuar un solo disparo.

Tras tomar Ramallah, el ejército israelí siguió avanzando hacia Jericó, al mismo tiempo que, desde Nablus, de desplegaban tropas hacia el río Jordán.

En la península del Sinaí, fuerzas navales israelíes ocuparon Sharm el-Sheij, permitiendo abrir los estrechos de Tirán. La libre circulación marítima quedaba así asegurada.

Al mismo tiempo, el avance israelí estaba culminando. Tres divisiones intentaban aislar a los acorazados egipcios, con la finalidad de cortar su retirada hacia el canal de Suez. Las tropas de Tal conquistaron la base egipcia de Bir Gafgafa, resistiendo el último contraataque egipcio, mientras que las de Yoffe tomaron Bir Hassneh y avanzaron hacia el paso de Mitla, para cortar la retirada egipcia. 

El cuarto día de guerra, el ataque israelí en el Sinaí se hacía ya imparable. Las tropas de Tal ocuparon Kantara e Ismailía, mientras que las de Yoffe avanzaron en tres líneas hacia la ciudad de Suez, el Lago Amargo y Ras Sudat. La debacle sufrida por egipcios y jordanos propició la aceptación de un alto el fuego promovido por Naciones Unidas, al que también se sumó Israel. Sin embargo, la guerra aun no había finalizado.

Siria, instigadora de la guerra, se había limitado a bombardear los poblados israelíes en los altos del Golán, ocupando el kibbutz Dan. En respuesta, las fuerzas israelíes, ya libre de la presión de los otros frentes, atacaron por el norte, las bien defendidas posiciones sirias en el Golán. Simultáneamente, fuerzas israelíes atacaron la línea defensiva siria en el Golán por el Sur, en el área situada al norte del Mar de Galilea.

El día siguiente, 10 de junio, ambas columnas cayeron sobre Quneitra, mientras que a la vez se lanzaban paracaidistas desde helicópteros muy por detrás de las líneas enemigas La toma de los altos del Golán estaba así completada, lo que obligó a Siria a aceptar el alto el fuego de Naciones Unidas, justo cuando los israelíes se dirigían hacia Damasco.

La guerra había acabado.

Volver arriba

*Se autoriza la reproducción total o parcial de los artículos mencionando la fuente y el autor.*
Visite nuestra Página Web en:
www.milimcultural.com.ar

           

Comentarios y sugerencias
Se autoriza la reproducción total o parcial de los artículos mencionando la fuente y el autor.
© 2008 Alicia V. de Benmergui y Salvador Benmergui