* Auspiciado por el Departamento de Cultura de AMIA
* Declarado de interés por el Centro Contemporáneo de Estudios Judaicos y Sionistas Organización Sionista Argentina
* Declarado de interés por el Centro de Investigación y Difusión de la Cultura Sefardí - CIDICSef
* Auspiciado por el Departamento de Hagshamá, de la Organización Sionista Mundial www.hagshama.org.es

Año 3 - Nº 48
15 de Abril de 2008 /9 de Nisan de 5768
Ciudad Autónoma. de Buenos Aires - Argentina
Email  Cultural@arnet.com.ar
Editores:  Alicia V. de Benmergui - Salvador Benmergui
Edición quincenal

* Indice *

Historia de los judíos de LIBIA
Monte Sinai de México - Comunidad

"DON FRANCISCO" * Mario Kreutzberger Chile
Recordando - A Wilhem Frankl Primera Guerra Mundial

PESAJ !!                 JAG PESAJ SAMEAJ !!

Otra vez nos hallamos en los días previos a la celebración de Pesaj, la historia de cómo el Pueblo Judío abandonó la amarga esclavitud en busca de su libertad, del regreso a su antigua tierra, y en busca de la Ley.

 Esta celebración que tiene una duración de una semana, se atenúa en los días intermedios, porque los judíos respetuosamente recuerdan la pérdida en vidas que tuvieron sus enemigos y el costo que tuvo para ellos la obtención de la libertad de nuestro pueblo. En el ámbito doméstico, de importancia central en esta festividad,  la escrupulosa limpieza remite a los antiguos y actuales rituales de purificación y todo se prepara para una celebración donde los antiguos perseguidos se sentarán a una mesa bien provista y adornada, donde los anfitriones no solo serán como los reyes de su hogar, también compartirán con aquellos que carecen de medios para celebrar o de familia con quien compartir. El trajín hogareño y la preparación de las comidas es una de las maneras en que se recrea cada año esta festividad celebración que culmina en la mesa donde toda la familia y los amigos se sientan a compartir el seder, donde los alimentos y los brindis expresan simbólicamente el riguroso orden del relato histórico y la festividad. La historiadora Perrine Simon-Nahum sostiene que “. . . Esta ausencia de mediador en la enseñanza del judaísmo, una parte de la cual es asumida por la mujer, es una de sus fuerzas. Se permanece vinculado a las tradiciones no tanto por su significación religiosa como por su simbolismo personal. Cuando se reconstituye el mundo de la infancia,  a través de sus olores y gustos, la memoria individual reencuentra el rito. En la mesa el judío aprende su “diferencia” y la historia de su pueblo. Cada plato, cada sabor, es un elemento de la memoria. Memoria de lo sagrado, memoria del pasado. La mesa es el lugar pedagógico de una religión de la narración. Las fiestas recuerdan acontecimientos que han ido jalonando la historia del pueblo judío y los platos los representan…”.

Nos han parecido algunas de las mejores palabras que hallamos para la celebración de Pesaj.

 !! JAG  PESAJ  SAMEAJ !!

Sábado 19 /04:  Erev Pesaj - Domingo 20 /04: 1er día de Pésaj - Lunes 21: 2do día de Pésaj
Sábado 26 -7 Día de Pésaj  - Domingo 27 -8º día de Pesaj -Noche de Timimona (marroquí)

* Historia de los judíos de LIBIA                 *Continuación
  Judíos de Libia *Su Historia* Continuación

Por Alicia Benmergui


Reuben Koby
Cantor israelí de origen libio
cantando en Roma

La región que hoy se conoce como Libia fue el hogar de una de las más antiguas comunidades Judías en el mundo, que data de al menos el año 323 adC. Lo que fue una vez, el hogar de un gran y próspera comunidad judía, Libia está ahora completamente vacía de judíos debido a los pogroms que los obligaron a emigrar a Israel. En 1948, alrededor de 38.000 judíos vivían allí.

Una serie de pogroms comenzaron en Trípoli, en noviembre de 1945, cuando durante un período de varios días, más de 130 judíos (incluidos 36 niños) fueron asesinados, otros cientos fueron heridos y 4000 quedaron sin hogar. A consecuencia 2400 quedaron reducidos a la pobreza. Cinco sinagogas en Trípoli y otras cuatro en otras ciudades fueron destruidas, y más de 1000 residencias y edificios comerciales de ciudadanos de religión judía fueron saqueados solo en Trípoli. Los pogroms se reanudaron en junio de 1948, cuando 15 judíos fueron asesinados y 280 propiedades de ciudadanos judíos fueron destruidas.

Entre el establecimiento del Estado de Israel en 1948 y la independencia de Libia en diciembre de 1951 más de 30.000 judíos de Libia emigraron a Israel. En 1967, durante la Guerra de los Seis Días, la población judía - unas 4000 personas - fue nuevamente sometida a pogroms, en los que 18 fueron asesinadas, y muchos otros heridos. El gobierno libio «instó a los judíos de salir temporalmente del país», y limitó a cada uno a tomar una maleta y el equivalente a 50 dólares. En junio y julio más de 4000 viajaron a Italia, donde fueron asistidos por la Agencia Judía. Unos 1300 fueron a Israel, 2200 permanecieron en Italia, y la mayor parte del resto se dirigió a los EE.UU. Unos pocos permanecieron en Libia. En 1970 el gobierno libio emitió nuevas leyes para confiscar todos los bienes de los judíos en Libia, emitiendo a cambio unos bonos a 15 años. Sin embargo, cuando los bonos vencieron no se pagó ninguna indemnización. El dictador libio Muamar Gadafii justificó esta confiscación sobre la base de que «la alineación de los judíos con Israel, el enemigo de las naciones árabes, les han hecho perder su derecho a la compensación».

Aunque la principal sinagoga en Trípoli fue renovada en 1999, no ha vuelto a abrir sus puertas para los servicios religiosos. La última judía de Libia, Esmeralda Meghnagi murió en febrero de 2002. Esto marcó el fin de una de las comunidades mas antiguas del mundo, que remonta sus orígenes al S.III a.n.e. Israel es el hogar de alrededor de 40.000 judíos de ascendencia libia, que continúan  manteniendo sus tradiciones.

Fuente:www.wilkipedia.org

Texto basado en el relato de David Megnaghi en Cafe Bagdad de 2000

Hablar de los pogroms de noviembre de 1945 y de junio de 1948 era un tabú.  Sobre una pared de la terraza de mi casa estaba escrito con tiza blanca: noviembre de 1945, día de la matanza. Con esta designación mis dos hermanos dieron un nombre a la masacre que se cometíó con 145 personas: mujeres embarazadas a quienes se les había abierto el vientre, niños con la cabezas destruidas por el golpe contra las paredes, decenas de cuerpos asesinados y amontonados en fosas en el cementerio judío.

 A estos terribles relatos, buscaba en mi infancia de contraponer otros, de efecto opuesto, que aliviasen el sentimiento oscuro y opresivo en que estaban envueltos estos eventos. Buscábamos las huellas de otros sucesos. De otra historia, aquella de la autodefensa judía que en el 48 rechazó la locura asesina, pero esto era un tabù. Todo estaba envuelto en el misterio: la memoria viva de la tragedia como aquella de la resistencia y del gran éxodo que había terminado con gran parte de la comunidad. Tuve que aprender a reconocer el significado de ciertos gestos furtivos de mis padres, las perífrasis y las alusiones cuando el discurso se remontaba al 45 o al 48.

Solo veinte años después pude escuchar a mi hermano contar con viva voz de muchacho como había visto cargar los cuerpos de las víctimas sobre carretas para ser sepultados en fosas comunes. Era como si el tiempo no hubiese pasado. Entre los muchos indicios vi. la fosa común en una zona apartada del cementerio donde se había erigido una gran tumba a la memoria de Moshé Fellah. En mi casa había una foto de un pariente mío llamado Muni el Gabbay, un hombre fuerte que había desempeñado un rol de primer plano en la defensa del barrio judío en 1945. Su nombre era una leyenda, y sus largos mostachos parecían extenderse como un halo de protección sobre la gente. Mi padre tenía en casa también la foto de Napoleón, que según él sostenía, era judío. . .

Cuando era un muchacho un partido de basket podía romper el precario equilibrio con los árabes. En verdad el equipo árabe no aceptaba perder, especialmente si jugaban contra equipos judíos. Los partidos terminaban y a veces era necesario hallar una salida honorable entre acusaciones recíprocas. Pero lo que sucedía en el estadio era el lado caricaturesco de nuestro deporte. Una vez un partido fue arbitrariamente prolongado por ser sospechoso el resultado a causa de la oscuridad. En otra ocasión un equipo completo judío debíó fugarse del estadio para evitar un linchamiento. Por una regla no escrita nuestro equipo del corazón, el Aurora, no podía ganar el torneo, ni siquiera si pertenecía a un círculo árabe, cuando se había optado por una fórmula mixta, como se hizo por ley en los años 1959-60.

Después del gran éxodo del 48-51 permanecimos muy pocos. Quedaron solo 4000 de los 30 o 40.000 judíos que habían vivido en Libia, de los cuales cerca de la mitad tenían pasaporte extranjero. Se fueron en gran parte los más pobres, aquellos que vinieron del interior del país, que habían perdido toda esperanza de poder retornar a aquellos lugares que debieron abandonar a toda prisa.

En nuestro dialecto, que ciertos compañeros judíos del Liceo se esforzaban por olvidar, yo podía declinar una palabra italiana como si fuese árabe, o al contrario podía conjugar un verbo árabe como si fuese italiano. En el dialetto era libre de colocar los pronombres italianos a las palabras árabes o viceversa. Podía pasar de un código linguístico al otro, modificar la estructura de las frases en segunda persona y con la misma estructura en circunstancias diversas. Podía preguntar Chif halk (que en árabe de Trípoli significaba “come stai?” como estás?) y sentir que podían responderme de tres modos diferentes  Hali buono, hamdu L’lla; Hali bai, ringraziamo Dio”; Sto bene, Baruch ‘Shem. La gramática árabe y la italiana podían combinarse indiferentemente con la inglesa.

Mi vida era un juego lingüístico. Pasar de un código lingüístico al otro era como viajar de un continente al otro. Las cartas y las palabras de nuestro dialecto, sus combinaciones revelaban nuestros recursos geográficos y culturales, las diferencias existentes al interior de una misma familia, las diversas provincias psíquicas que entraban en contacto entre si. Las letras y las palabras elegidas eran mundos atravesados muy velozmente. Las combinaciones linguísticas revelaban nuestra historia cultural y sus dramas internos, mostraban en sincronía los cambios conque nos habíamos encontrado, la dirección que tomaba nuestra vida. Enfrentados a fuerzas históricas que no controlábamos y que habían contribuido a determinar nuestro destino volviéndonos extranjeros en nuestro propio país; indicaban nuestra incertidumbre entre una incierta “europeización” y un rechazo que se respiraba en el aire.En la frase Ringraziamo Dio (gracias a Dios) la obligación de agradecer siempre a Dios se decía en una nueva lengua, que era ya la muestra de un pasaje cultural hacia nuevos códigos linguísticos y modelos de comportamiento. En la versión hebrea Baruch ‘Shem se atenía a la regla de no pronunciar nunca el Nombre en vano. Hamdu L’lla se decía en el corazón del mundo islámico y en la profundidad de su cultura. El apogeo de este entrelazamiento de mundos y culturas podía reunir hablando contemporáneamente tres o cuatro lenguas según el interlocutor, pasando de una lengua a la otra con la misma persona y según el argumento. Era un oasis donde un judío podía sentirse  italiano y maltés, griego y árabe, continuando siendo judío. Era un gran riqueza y no todos lo sabían.  

El viejo barrio judío con sus casas ruinosas donde no era muy seguro caminar,  era a mis ojos el más bello de la ciudad nueva con sus avenidas y jardines. En la vieja Hara había comenzado a buscar las huellas de una historia que me había sido negada. Si en una casa había vivido un tío, que sabía tocar el l ‘od (en las dos ramas de mi familia éramos numerosos lo que participábamos en el arte del canto y la música sinagogal) los muros de aquella  casa se convertían en un museo. Una sinagoga era mucho más importante para mí si en ella había estudiado y cantado mi abuelo. El sábado íbamos de una sinagoga a la otra en busca de una sabiduría de otros tiempos, amaba las sinagogas colmadas los días de fiesta, perfumadas de rosas y de extracto de flor de naranjas, la fiesta de Shavuoth en la que se ofrecía leche de almendras y bocados de dama y se hacían competencias para ver quién recitaba mejor el comentario arameo del Cantar de los Cantares.

Continuará

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  Monte Sinai de México - Comunidad

 

Comunidad Monte Sinaí
México

 


*Colegio Hebreo Monte Sinai- México

Por Hellen Soriano 

 Desde México

...Al paso de los años los miembros de la Comunidad Monte Sinai se vieron beneficiados de los tiempos de bonanza económica por los cuales atravesaba el país y los socios empezaron a sentir más libertad en cuanto a lo que podían hacer y el tipo de proyectos en los que podían soñar.

En los años 40, la Comunidad inauguró el llamado “Salón Dorado” en la Colonia Roma, lugar que llegó a ser testigo de muchas celebraciones, reuniones o festejos tanto familiares como comunitarios.

Posteriormente, los miembros de la Comunidad Monte Sinai siguieron las zonas de afluencia de la ciudad, saliéndose del centro y después de la colonia Roma para mudarse a la colonia Polanco. Los centros comunitarios, de reunión y religiosos hicieron el cambio con ellos.

Más tarde se dio el cambio hacia los suburbios de la Ciudad de México, una urbe cosmopolita y en constante crecimiento, en busca de áreas menos transitadas y más tranquilas.

Así, en la actualidad la Comunidad Monte Sinai cuenta con unas 3,000 familias, arraigadas a las tradiciones que las unen, en esta forma única de interpretar el judaísmo combinando tradiciones judías, damasquinas y ahora también mexicanas.

Fuente:
De Las Huertas 24 s.f. 10 México City, Distrito Federal, 53910.- Phone: 555-596-9966


Sociedad De Beneficencia Alianza Monte Sinai

Por Hellen Soriano - México

Hablar de historias de inmigración cuando se trata de un grupo de judíos es hablar de algo obvio. No hay quienes no tengamos en nuestra memoria familiar más de una anécdota relacionada a ello. Eso mismo sucede cuando volteamos la mirada hacia lo que hoy en día constituye la Comunidad Monte Sinai en México.

Como todas las comunidades judías de la Diáspora, ésta fue fundada sobre la base de cuatro principios marcados por las leyes de la religión judía: caridad, educación, salud y un lugar de descanso eterno.

Basados en estos principios, los inmigrantes judíos que llegaron a México a finales del siglo XIX y principios del XX se organizaron para crear en este nuevo país una institución social con el propósito de llevar a cabo estos actos básicos de ayuda hacia sus hermanos que continuaban arribando desde diferentes puntos del mundo.

Con el paso de los años, esta primera comunidad judía se dividió en distintos sectores de acuerdo a sus lugares de origen y a la forma en la que estaban acostumbrados a llevar los rezos. Uno de estos sectores es el llamado Sociedad de Beneficencia Alianza Monte Sinai, o, simplemente, Monte Sinai. Sus miembros, en su mayoría, son originarios de Damasco en Siria, aunque hay quienes también llegaron a México a través de Líbano.

Damasco era una ciudad hermosa, con extraordinarios monumentos y jardines en donde los judíos  constituían una pequeña minoría. Durante muchas generaciones vivieron al lado de sus vecinos árabes, absorbiendo la cultura que los rodeaba y adoptando de ella tradiciones que desapercibidamente dieron como resultado una mezcla que se volvió parte integral de sus vidas. Esta mezcla de tradiciones árabes y judías viajó con ellos a los lugares del nuevo mundo en los que eventualmente volvieron a establecerse.

El barrio judío era un área bien respetada tanto por musulmanes como por cristianos. Dentro de él, la vida diaria florecía permitiendo el intercambio de mercancía entre vecinos. La influencia árabe se hacía presente en la manera en la cual se vestían, así como en la variedad de platillos árabes que cocinaban.

Este barrio, conocido como el Sham, era similar en muchos aspectos a los shtetls de los judíos polacos. En ambos, la vida diaria que sucedía en su interior incluía el hogar, el mercado, la escuela, la sinagoga, etc. En ambos, la vida religiosa era el centro de todas las acciones, como por ejemplo el cuidado del Shabat, el día más sagrado.

Sin embargo, la llegada del siglo XX trajo cambios dramáticos en esa región geográfica. Con ellos vino la necesidad de emigrar y buscar nuevos horizontes y más favorables condiciones económicas. Pero en todos los casos había un denominador común: el antisemitismo en sus expresiones más feroces.

Desde los últimos años del siglo XIX un gran movimiento migratorio se había dado en Europa  hacia la “Tierra Prometida” de los Estados Unidos. En menos de 50 años, 35 millones de personas habían emigrado al nuevo continente. Para la mayor parte de los emigrantes, “América” era el lugar en el que las calles estaban pavimentadas de oro que podía ser recogido con palas.

Pero la llegada a América no siempre fue fácil. Restricciones y cuotas entraron en vigor y los inmigrantes se vieron obligados a buscar otros destinos. Al final de la Primera Guerra Mundial los judíos que quedaban en Damasco se enfrentaban a la pobreza, enfermedad y falta de empleos. México empezó a aparecer en varias conversaciones y muchos jóvenes se embarcaron a este país a probar su suerte. Esos jóvenes llegaron solos, para mandar por sus familias más adelante.

Pero en México, la revolución en contra de Porfirio Díaz, un dictador que había ocupado el poder por más de 30 años había empezado en 1910 y esos nuevos inmigrantes se vieron obligados a cambiar unos problemas por otros. Además del lenguaje, que desconocían, no tenían dinero y no conocían a nadie ni tenían un lugar en donde pasar la noche. Y les esperaba la presión de juntar suficiente dinero como para traer a sus familias, novias y parientes lo más pronto que les fuera posible.

Pero el sentido de pertenencia y la necesidad de contar con un lugar en donde reunirse los llevaron, a estos primeros inmigrantes, a constituir una asociación. En 1912 se crea oficialmente la Sociedad de Beneficencia Alianza Monte Sinai que daba cobijo a todo judío que llegara a México. Al separarse con los años la gente que llegó de otras partes, los judíos damasqueños siguieron conservando el nombre. Así, la historia de Alianza Monte Sinai corre paralela a la del país que los acogió.

En 1914 se adquirió el terreno para el primer panteón, hecho trascendental para este pequeño grupo. En adelante, los logros que se han ido concretando han sido el resultado del esfuerzo de los miembros, interesados en contar con una sinagoga y todo lo relacionado con el mantenimiento de la vida de acuerdo a los preceptos de la religión (tales como la supervisión del kashrut), un colegio que impartiera educación judía (que inició siendo un modesto Talmud Torá y ahora cuenta con más de 1,000 alumnos), además de nunca dejar de lado la idea de brindar ayuda y apoyo a los hermanos que continuaran llegando.

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Israel estará presente en el 10° Festival Internacional de Cine Independiente
en Buenos Aires.  8 y el 20 de abril del 2008=:

Grilla con horarios y listado de películas israelíes

  Fuente: Embajada de Israel en Argentina - Dpto. de Información

M I L I M Revista Digital
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"DON FRANCISCO"                       * Mario Kreutzberger       Chile


"El Show mas largo de la televisión"


Mario Luis Kreutzberger Blumenfeld

Nació en Talca - Chile
el 28 de diciembre de 1940

 

Es conocido popularmente como Don Francisco presentador de un programa de la TV chilena, Sábado Giganteque se trasmite a 44 países del mundo.

 Es creador de cruzadas solidarias, su máximo logro es ser el creador de Teletón, una campaña de beneficencia destinada a los niños minusválidos y que además fue imitada en otros países latinoamericanos.

 

Tomado del artículo publicado en Forward por Elissa Strauss, el 12 de febrero de 2008

 


Mario Luis Kreutzberger Blumenfeld Don Francisco

Como presentador de lo que el libro Guinness de los records mundiales llama “el show mas largo de la televisión” Don Francisco un chileno que es una personalidad de la TV tiene una vida privada que contrasta con el brillo televisivo de su vida profesional. A través de sus 46 años en el aire, ha sido parte del talk show como presentador y siempre mantuvo silencio acerca de su vida personal. Don Francisco, nacido Mario Kreutzberger, hijo de judíos alemanes nacido en Chile, nunca se ha sentido cómodo hablando en público acerca de la experiencia de su padre en el Holocausto.

No hasta hace tres años, cuando una invitación a una Marcha por la Vida - un programa internacional en recuerdo del Holocausto– cambió su mente.

“Pienso que no estaba listo para enfrentarlo aun ”dijo Kreutzberger“, entonces invité a toda mi familia a ir la Marcha por la Vida y fui con una cámara". Entonces, una semana después, pensé que debía haber llevado dos cámaras, porque mi mirada y el viaje fue el que podía haber hecho un periodista, soy un hombre de la televisión." (Su experiencia profesional le indicó la importancia de un recorrido como éste y el valor documental que tenía para otros espectadores fuera de sus familiares y amigos)

Originalmente intentó crear un registro visual de la experiencia para su uso personal, luego Kreutzberger produjo esto que era una historia con la que quiso comprometer al público. Luego de volver de su viaje en junio de 2005, comenzó trabajando sobre “Testigos del Silencio” (“Witnesses of Silence”), en un documental de una hora y media que narra la historia de su padre acompañado con otros sobrevivientes, el trabajo también está focalizado en la propia experiencia de Kreutzberger en su Marcha por la Vida. Este film ha sido mostrado con propósitos educacionales a través de América Latina. También ha participado en festivales de cine judío en la región. Kreutzberger dice que está trabajando para ampliar toda esta tarea para el 2009 y que todo el dinero irá hacia la educación judía.

Una parte de su show es como el de Oprah, el de un trabajador social y parte como un bufón, Kreutzberger es un gigante del showbiz en el mundo hispano hablante. Con su show de variedades “Sábado Gigante”, el llega a una enorme cantidad de hogares en latinoamérica y al mundo hispano hablante, que además incluye España y los Estados Unidos.  Kreutzberger presenta  teletons y juegos, así como programas de viajes. El mismo ha viajado mucho, desde que fue a los campos de concentración. “Nunca me había sentido capaz de ir” dijo explicando que difícil es este tema para él. “Por muchos años, yo fui testigo del silencio, mi padre realmente no quería hablar de eso”

Kreutzberger nació en Chile en 1940. Durante 1950 su padre lo envió a Nueva York a aprender como ser un sastre, pero mientras estaba en el extranjero, el adolescente Kreutzberger se enamoró de otra cosa: la televisión.

Para 1962, luego de volver a  Chile, se presentó en su primer show, que fue una temprana edición del “Sábado Gigante.” El programa se volvió enormemente popular a través de América del Sur y en 1986 Univision contrató a  Kreutzberger para producir en Miami una versión para todo el mundo latino. El show se ha estado presentando desde entonces.  

Kreutzberger dijo que creció en un hogar judío, habían bar mitzvas y ocasionalmente la cena de Shabat, pero que su familia no era estrictamente observante. El padre de Kreutzberger no habló con su hijo sobre sus años en el campo de concentración hasta que tuvo ochenta años. Cree que el tema era simplemente demasiado duro de comentar para su padre, como lo fue para muchos de los sobrevivientes judíos latinoamericanos que se ven en el film. Kreutzberger experimentó ocasionalmente el antisemitismo cuando era un niño, pero dijo que no sentía que haber sido judío le hubiera creado algún problema en su vida profesional. De hecho, dice que hizo su película no como una declaración política sobre el antisemitismo o sobre Israel, pero que fue para rendir un homenaje a su padre y todas luchas que tuvo para poder darle a él su libertad.  “Podía haber hecho esto menos personal, pero decidí hacerlo desde ese punto de vista,” dijo “Este es mi testimonio, pero es el tema de un montón de gente.”

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* Recordando    A Wilhem Frankl                Primera Guerra Mundial

 

* Wilhelm Frankl     Leutnant Comandante

Pilotos Judíos combatientes

 

20-12-1893
8-04-1917


Wilhelm Frankl Leutnant,
Comandante - Luftwaffe

Cuando los nazis ascendieron al poder en Alemania, el nombre de Wilhelm Frankl fue borrado de la lista de los héroes alemanes de la aviación de la Primera Guerra Mundial.

Después de la Segunda Guerra Mundial, su nombre fue reinstalado en la lista y en 1973, la Luftwaffe honró su memoria distinguiendo a un cuartel de la fuerza aérea con su apellido.

 

Fuente:http://www.j-grit.com/


Luftwaffe

23ro Unidad, Feldflieger Abteilung 40   

Wilhelm Frankl

*Luego de la creación del Estado alemán, los judíos alcanzaron la condición de ciudadanos y su aporte fue notable en todos los niveles de la sociedad alemana. En la ola de nacionalismo que se expandió de resultas de los acontecimientos que se desataron cuando estalló con la Primera Guerra Mundial, los judíos respondieron con un ferviente patriotismo, al llamado a las armas en pos de la gloria de Alemania.

Así fue como los judíos que no eran militares de carrera también se presentaron como combatientes y voluntarios.*

En estas historias tenemos aquí un relato sobre el piloto Wilhem Frankl.

Piloto de combate - WW I Feldflieger Abteilung 40

Nació el 20 de diciembre de 1893 en Hamburgo, Alemania. Falleció el 8 de abril de 1917, en los campos de Francia – ( Vitry-Sailly)

Era uno de los varios pilotos judíos combatientes que lucharon en la Luftwaffe –Fuerza aérea Alemana durante la Primera Guerra Mundial, se constituyó en el más famoso de su escuadrilla. Durante su carrera, obtuvo 20 victorias impresionantes.

La hazaña más famosa de Frankl implicó derribar cuatro aviones enemigos en un solo día, el 6 de abril de 1917. El primer avión derribado fue a las 2:30 de la mañana, mientras que los tres siguientes ocurrieron durante ese mismo día, las victorias nocturnas eran consideradas excesivamente difíciles y únicas. Como resultado de sus actuaciones le fue concedida la Medalla al Mérito y la Cruz de Hierro comparable a la medalla del honor americana.

Frankl se convirtió en héroe nacional en Alemania.

Murió el 8 de abril de 1917, en su aeroplano, un Albatros D.III, mientras volaba sobre Francia cerca de Vitry-Sailly, apenas dos días después de su jornada exitosa.

Wilhelm Frankl era hijo de un hombre de negocios judío que residía en Hamburgo Después de aprobar con éxito todas las exámenes en la escuela, desarrolló un pronunciado interés por la aviación. Se dirigió a Johannisthal, centro de la preguerra alemán famoso por la aviación y efectuó los cursos de piloto, era un principiante rápido y obtuvo la licencia de piloto, número 490.

Cuando estalló la guerra en 1914, no vaciló en ofrecerse voluntariamente a la aviación militar, debido a su experiencia, lo aceptaron y fue trasladado inmediatamente a la Feldflieger Abteilung 40.

La actitud modesta y complaciente de Frankl, unida a su excelente capacidad de vuelo, le hicieron ganar el afecto de sus superiores.

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