* Auspiciado por el Departamento de Cultura de AMIA
* Declarado de interés por el Centro Contemporáneo de Estudios Judaicos y Sionistas *Organización Sionista Argentina*
* Declarado de interés por el Centro de Investigación y Difusión de la Cultura Sefardí - CIDICSef
* Auspiciado por el Departamento de Hagshamá, de la Organización Sionista Mundial www.hagshama.org.es

Año 2 - Nº 45
29 de febrero de 2008 /23 de Adar de 5768
Ciudad Autónoma. de Buenos Aires - Argentina
Email  Cultural@arnet.com.ar
Editores:  Alicia V. de Benmergui - Salvador Benmergui
Edición quincenal

* Indice *

El Judaísmo y la Cultura Europea - * Los Judíos y la "Belle Epoque" Segunda parte
Israel - Exposición de obras robadas por los nazis

Judíos de Libia - *Su Historia
Recordando *Sempo Sugihara *Premio Yad Vashem en 1985

* Reflexionando...

*Estamos llegando con este número al final de nuestro segundo año de emisión Cuando Ud. reciba el próximo MILIM, será el inicio del tercer período consecutivo Queremos agradecerles el habernos acompañado durante este tiempo y decirles que continuaremos trabajando en este proyecto, que tanto nos apasiona*

* El Judaísmo y la Cultura Europea                   *Continuación
  * Los Judíos y la "Belle Epoque" Última parte

 

*LOS JUDIOS Y LA BELLE EPOQUE


Artistas judíos de Paris Ben Silbert

 

 

 


Artistas judíos de Paris Ben Silbert

 

 

 



Escuela de Paris, Borvine Frenkel, Estudiante Yeshiva

 

 

 

 


Escuela de París, Kikoine,Paisaje

 

 

*El término de «Escuela de París» había sido lanzado por André Warnod en 1925 para designar sin ninguna exclusividad, al conjunto de la creación artística parisina de su tiempo, sugiriendo toda la riqueza que aportaba la diversidad de los orígenes, de las investigaciones y de los métodos de cada uno.

Tal vez podía parecerle poco adecuado restringir esta expresión a la de una «Escuela Judía de París».

Pero esta reserva no le quita nada a la importancia del aporte de los pintores y de los escultores judíos a los movimientos artísticos que han animado París entre 1906 y 1945.

 

 

Fuente :Des artistes juifs à Paris entre 1906 et 1945 par Francine Szapiro - Extrait de L’Arche n° 546-547, août-septembre 2003

 

* Este artículo se desarrolló en tres capítulos consecutivos, a partir del número 43*

Por Alicia Benmergui

*Cuando estos jóvenes artistas llegaron a París para dedicarse con fervor a su carrera artística, la mayor parte de ellos no rompieron sus lazos con el  judaísmo. El primer signo de mantenimiento de los vínculos fueron las relaciones, a menudo estrechas, entre la mayoría de estos inmigrantes. Prueba de ello es también, aunque no surge hasta 1937, la creación, bajo el impulso de Weissberg y Aronson, de la Asociación de los Pintores Judíos de París que  Frenkel dirigirá más tarde  que habría contado entonces hasta doscientos miembros.

Se puede sin duda rechazar esta designación un poco vaga de «solidaridad» de grupo de los artistas judíos –a despecho de inevitables rivalidades personales– al combate librado para defender a estos artistas y sus obras, por un galerista como Zborowski o un editor como Kiveliovitch. Algunos otros galeristas no judíos, como Paul Guillaume, organizador de la primera exposición de Benn Silbert, también los defendían.

Para su tiempo - puede parecer tanto más significativo- Guillaume presentó también en pleno éxito a Antcher, y  también se vinculó a Weissberg (quién dejó un retrato de él) Kiveliovitch, por su parte, tuvo la idea, entonces muy innovadora, de crear una colección de monografías de artistas a precios muy baratos, en pequeño formato, bajo la etiqueta de las Ediciones del Triángulo. La amplia difusión de estos volúmenes contribuyó ciertamente al reconocimiento de los artistas que se presentaban, y entre los cuales los judíos eran especialmente numerosos, algunos famosos como Kars, Pascin o el escultor Indenbaum, mucho menos conocido. Paralelamente a su edición francesa, estos volúmenes también fueron editados al mismo tiempo en idish, lo que parece indicar, la existencia en la capital francesa de una clientela de habla idish para estos artistas judíos de la Escuela de París. Otra señal de la fuerza de los nexos  de algunos de estos artistas con el judaísmo - y que es necesario poner nuevamente en el contexto de la época - donde los largos viajes eran menos frecuentes y mucho más dificultosos que hoy en día, fue el número de aquéllos que se sintieron atraídos de un momento para el otro hacia la tierra ancestral, mucho antes del renacimiento del Estado de Israel.

Es Feder el que vuelve en 1925 para traer las ilustraciones de dos obras sobre Jerusalén y una importante serie de dibujos, acuarelas y aguadas. Es Antcher que estudia en la escuela Bezalel y trabaja en un kibutz entre 1921 y 1924. Es Balgley que, al mismo tiempo, visita Jerusalén y trae consigo retratos de jóvenes muchachas. Es Chagall quién hace su primer viaje a la Tierra Santa en 1931. Pascin, que había decidido instalarse en 1926, se detuvo en El Cairo para retornar a París. El mismo largo viaje será emprendido por Mandelbaum, por Mane Katz.

Los vínculos con el judaísmo son incluso tan fuertes, en algunos, que una parte importante de su obra van traducir y a interpretar las muy ricas imágenes judías de Europa Central. Si Chagall y Mane Katz son los más reconocidos, los testigos más famosos, Borvine Frenkel y Jacques Chapiro, también dan pruebas de poseer los mismos sentimientos. Arthur Szyk,  se sitúa en la misma línea que la de los miniaturistas del siglo XVIII, cuando ilustra, durante su larga estancia en Francia, el libro de Esther o los últimos días de Shylock, la curiosa novela de Ludwig Lewisohn. Y Georges Kars, tan apreciado para sus desnudos femeninos, es también el autor de notables estudios sobre un Moisés salvado de las aguas

No todos mostraron el mismo apego a sus raíces,  es necesario decirlo. Algunos directamente hicieron un abandono total del judaísmo llegando hasta la conversión.  Ese fue el caso de Max Jacob, el judío bretón, a la vez escritor y pintor, el amigo francés de Picasso y de muchos otros, aunque el catolicismo proclamado en voz muy alta y fuerte no impidió que fuera transferido a Drancy en las negras horas del nazismo. Y ciertas obras de Chagall, donde el Cristo sufriente convertido en el símbolo del Pueblo Judío perseguido, se colocó deliberadamente en una zona de ambigüedad bastante significativa. Luego de 1919, el flujo de recién llegados, en el contexto favorable luego de la guerra, había continuado. Se instalaron ya sea en la Ruche, ya sea en Montparnasse o alrededor de ellos, agrupándose por la afinidad determinada por sus orígenes comunes.

Alfred Aberdam, Sigmund Menkès, Joachim Weingart y León Weissberg expusieron juntos, los cuatro galizianos eligieron ser el  « le Groupe des Quatre ». Dobrinsky se relacionará, según contará más tarde su mujer Vera, con Boris Chatzmann. Muy cálido y asediado, Dobrinsky es por otra parte el amigo - o incluso a veces la salvación - un poco de todo el mundo. Son prueba de esto  las series de retratos cruzados, bosquejos rápidos tomados en un café o en un taller, en los cuales el artista nos dejó imágenes vivas, a veces un poco irónicas, de las caras de sus amigos: la mirada asombrada de niño bueno de Kikoïne, la mirada ya abrumada de Mandelbaum y el sombrero atravesado de Chapiro desfilan en esos retratos que se hallan  en el Museo de Arte y de Historia del Judaísmo donde forman parte de  una bella serie..

El movimiento se aceleró luego de 1933. Los artistas judíos, que habían podido dudar antes entre Berlín y Paris, ya no podían elegir. El ascenso del nazismo al poder y su hegemonía no solo cierran las puertas de Alemania a los intelectuales y a los artistas judíos emigrados, también los expulsan de allí (cuando todavía existía la posibilidad de huir) a aquellos que no se han ido ya. Son numerosos los que como la joven Jane Ayrel, buscaron entonces refugio en Francia, sabiendo que el puerto de Le Havre era un refugio provisorio. (Más sagaz, David Schneuer, pese a la influencia definitiva que tuvo sobre él su estadía en París en 1928, se dirigió directamente a Tel Aviv cuando pudo  irse de Munich).

Francia es también es un país donde condiciones de vida para los artistas y en particular para los artistas extranjeros y judíos se pusieron cada vez más y más difíciles. La crisis devenida en 1929, luego del término de algunos meses, se hizo sentir muy cruelmente. Los clientes norteamericanos prácticamente desaparecieron, las galerías cerraron sus puertas, la mayoría de los coleccionistas franceses dejaron de comprar. Un contexto económico perturbado contribuyó a exacerbar una xenofobia y un antisemitismo latentes...

La sombra de Hitler se extendió sobre Europa, el nazismo puso en movimiento su máquina de eliminación y exterminio de los judíos; esto se aplicó en Francia luego del armisticio, con la complicidad activa de algunas administraciones gubernamentales. Los artistas judíos que no tuvieron la posibilidad de huir pasaron días muy duros. En París y en la zona ocupada, luego en la Francia de Vichy, cayeron en la trampa y fueron numerosos aquellos que a pesar de la ayuda de los no judíos que los rodeaban tuvieron un trágico destino en los campos. Si Kikoïne logra pasar inadvertido cerca de Toulosse, Weissberg no tuvo la misma suerte,  algunos policías franceses lo detuvieron en Entraingues cerca de Rodez. Durante estos años negros, las incursiones, las detenciones y las deportaciones diezman la colonia de los artistas judíos. Entre la tercera parte y la mitad de los artistas judíos que se hallaban en París en 1939  perecieron víctimas de la Shoah. .  .

Se puede hablar de un aporte específico de estos hombres y mujeres en la historia del arte en Francia y en el mundo? En otros términos ¿hay realmente durante la primera mitad del Siglo XX una escuela judía de París ? En 2001, una muy bella exposición sobre la Escuela de París, en el Museo de Arte Moderno de la capital, había planteado la cuestión integrando el aporte de todos los artistas extranjeros que en ese momento se encontraban en Francia. 

El número de los judíos entre ellos era aplastante: Chagall, Soutine, Modigliani y Pascin formaron un grupo muy próximo a Balgley, Epstein, Feder, Freundlich, Gottlieb, Halicka, Hayden, Indenbaum, Kars, Kikoïne, Kisling, Krémègne, Lipschitz, Mané-Katz, Marcoussis, Mondzain, Muter, Orloff, Szwarc, Zak... La exposición no había reparado en que todos ellos llegaron a Francia antes de la Primera Guerra Mundial!

Que tienen de común, sin embargo, las mujeres de carnes nacaradas amadas por Pascin y “el expresionismo sublimado” definido por Jean Miller para Krémègne? Dónde se pueden unir las geometrías de Freundlich y los paisajes de Epstein, las caras atormentadas de Feder y las rondas coloreadas de Mane Katz. ¿Y cómo comunicar entonces el  temperamento original, aquel aportado por su cultura artística, la de su medio ambiente? Hay, entre algunos artistas la relación de quienes tienen un mismo origen cultural o geográfico, una verdadera afinidad, su condición de judíos, de desplazados, pero artísticamente  nada que pueda recordar la unidad de una verdadera escuela.

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  * Israel - Exposición de obras robadas por los nazis

 

 

 


*Ministra de Cultura de Francia,
Cristhine Albanel

* Exposición de obras robadas por los nazis en Israel 

JERUSALEM (AFP-EJP)—El Museo de Jerusalem ha inaugurado una exhibición de pinturas, muchas de ellas propiedad de  judíos,  que se hallaban entre las miles de obras robadas en Francia o que fueron vendidas obligadamente durante la ocupación nazi.

La Ministro de Cultura de Francia, Christine Albanel estaba en Jerusalem para la apertura.

Esta exposición fue organizada bajo los auspicios de la Cancillería y del Ministerio de Cultura de Francia.

Las pinturas de artistas tales como Courbet, Manet, Monet, Oudry, Van Loo y Voue se hallan entre las 2.000 obras de arte que se hallaban en Francia y que todavía no han sido devueltas a sus propietarios o sus descendientes.”Nuestros sentimientos acerca de ellas es que nuestra tarea es mantenerlas en custodia, de alguna manera como un monumento en memoria de los que fueron despojados  y nosotros estaremos muy felices cuando tengamos la oportunidad de poder devolverlas” dijo James Snyder, el director del Museo.

Esta exhibición es una forma de homenaje a la memoria de los nuestros, perdidos en Europa, agregó. En total, alrededor de cien mil obras de arte fueron robadas o forzosamente vendidas durante la Segunda Guerra Mundial dijo la ministro francesa de cultura.

Cuando terminó la guerra, 60.000 de ellas fueron repatriadas y entre ellas, 45.000 fueron devueltas a sus propietarios. Otras 13.000 obras de menor valor fueron vendidas, permaneciendo 2000 sin que hayan sido reclamadas por sus legítimos dueños.

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* Historia de los judíos de LIBIA
  * Judíos de Libia *Su Historia* 2ª y última parte



Foto antigua
Viejo Barrio judíos de Trípoli

 

 

 


*Judías de Libia

 

 

 


*Judías de Libia


*Período árabe

De acuerdo a las fuentes árabes, los judíos estaban dispersos entre los bereberes que vivían en los alrededores del Monte Nefusa antes de la conquista árabe, pero en las fuentes judías de esta región son solo mencionados a partir del siglo X.

 Los judíos también creen que la población judía de toda la región tuvo sus orígenes allí. También de acuerdo a las fuentes puede inferirse que en los siglos XI y XII había una importante población judía en un lugar llamado Lebda, cerca de la ciudad de la bahía donde se halla la ciudad de Homs.También había población judía en otros lugares. 

 Entre 1159 y 1160 la población judía sufrió como consecuencia de la victoria de los almohades, pero los nuevos gobernantes no los asesinaron ni forzaron a los judíos a la conversión al Islam. No existe información sobre el judaísmo libio por cerca de 400 años. De acuerdo a fuentes posteriores, 800 familias judías abandonaron Tripolí buscando refugio en el desierto ante la invasión de los españoles en 1505, lo que demuestra que los judíos libios conocían la conducta adoptada por las autoridades de los reinos ibéricos con su antigua población judía.

La llegada de los judíos sefardíes estimuló la dedicación al estudio y elevó el nivel del judaísmo libio. Tiempo después, R. Simeon Labi, un refugiado español, se instaló en Trìpoli y consolidó la situación de la comunidad judía además de introducir la enseñanza sobre judaísmo. La comunidad de Trípoli mejoró su posición con la llegada de los judíos de Livorno. En 1663 el shabetaista Abraham Miguel Cardozo llegó conduciendo la campaña de los shabetaistas. Desde la segunda mitad del siglo XVII hasta la conquista por los italianos (1911) los judíos de Libia fueron dirigidos por los caids(“líderes”).

Durante el hambre y las plagas de 1784–85, fueron muy grandes los padecimientos sufridos por los judíos, quienes además estaban amenazados por un grave peligro cuando Ali Gurzi, conocido como “Burgul” fue nombrado pasha de Libia.  Luego de un año y medio de gobierno fue expulsado de la ciudad y en conmemoración por su liberación los judíos de Trípoli celebran el Purim de Burgul” cada 29 de Tevet. Los judíos de Libia vivían en barrios especiales (hara) en varias ciudades. En dos aldeas de Jebel Gharyan y Tigrinna, vivían en cuevas a bajo nivel del suelo hasta su emigración a Israel en 1950–51. Los judíos se ganaban la vida como joyeros, herreros y mercaderes entre los beduinos de la zona. Un viajero informó que en Trípoli vivían unas 1000 familias judías, cerca de una tercera parte de la población total. Había cuatro dayyanim (jueces) y ocho sinagogas. Cuando  el dominio de los otomanos esta llegando a su fin, no había registro de incidentes importantes en la historia del judería Libia. Pero si existía un problema, y era el hecho de que a partir de 1909, ellos, como todos los ciudadanos del Imperio Otomano, estaban sujetos compulsivamente a la prestación del Servicio Militar. 

Los judíos, especialmente los religiosos ortodoxos temían esa ley porque se verían impedidos de respetar el shabat durante el tiempo que estuvieran integrados al ejército. Sin embargo la ley tuvo muy corta vida, porque poco después Libia fue invadida por los italianos.

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* Recordando    *Sempo Sugihara    *Premio Yad Vashem en 1985
  * Sempo Sugihara 1900/1986
Consul Japonés en
Kaunas - Lituania

 


Chiune y Yukiko Sugihara

....Murió en 1986 en Tokio.
Lo que hoy sabemos de su gesta se lo debemos, fundamentalmente, a los testimonios de su esposa y de su hijo mayor, Hiroki.
 
Posteriormente, en 1991, el gobierno japonés informó a su familia, él ya había muerto, de que su cese fue parte de un programa de reestructuración del Ministerio.

Hace muy poco, a finales de marzo de 2006, el Ministerio de Asuntos Exteriores japonés emitió un comunicado en el que explicaba que no había evidencias de sanciones disciplinarias por sus actividades en Lituania)
Existe una calle Sugihara en Kaunas y Vilnius, en Lituania y el asteroide 25893 se llama asteroide Sugihara. Existen, igualmente, un documental sobre las actividades de Sugihara en Lituana y una película realizada por un tal Donahue en 1997 “Visas and Virtue”. Fuente: "Blog: Expatriado en Japón"

 

Miles de judíos polacos con las visas de Sugihara sobrevivieron bajo la protección del gobierno japonés en Shangai. Alrededor de seis mil refugiados que huyeron a Japón, China y otros países en los meses subsiguientes, habían escapado del Holocausto.

Por Antonio Astorga

Desde el jueves, y hasta el 24 de febrero, la Casa Sefarad-Israel, a
través de una sucesión impactante de grandes paneles, honra la
memoria de los diplomáticos españoles que durante la Segunda Guerra
Mundial prestaron una imprescindible y trascendental ayuda a los
ciudadanos judíos perseguidos por el nazismo.

Entre 1939 y 1945, miles de judíos víctimas de las abyectas leyes raciales de la lacra
nazi pudieron salvar sus vidas, y ganar la libertad, gracias al compromiso ético y a la labor humanitaria que, saltándose a la torera los dictados del franquismo, que callaba ante esas atrocidades, desarrollaron de acuerdo a su conciencia de bien diplomáticos españoles destinados en territorios bajo administración alemana o de los gobiernos colaboracionistas de los países ocupados.¿Quiénes y qué hicieron estos admirables hombres españoles «justos entre naciones»? [título que honra a las personas no judías que desinteresadamente se arriesgan por los judíos perseguidos].

Desde Hungría, Ángel Sanz Briz (encargado de negocios de España en Budapest en 1944) consigue que las autoridades magiares aprueben una lista de hasta 300 personas protegidas, y que se expidan pasaportes, por parte de la Legación de España, a 352 seres humanos, junto a cartas de protección en las que se decía que el titular tenía familia en España, y que se encontraba bajo la protección de la Legación. Sanz Briz alquila ocho inmuebles en Budapest con fondos donados por organizaciones judías, y los declara parte de la Legación. Un cartel advertía: «Anejo a la Legación Española. Edificio Extraterritorial». Se alojan allí 5.200 judíos que logran salvar sus vidas. Les proporciona techo, comida, asistencia médica y seguridad. Tras abandonar Hungría su labor es continuada por Giorgio (Jorge) Perlasca. Visados en «tránsito»
En Francia -donde había unos 300.000 judíos en 1940- Eduardo Propper de Callejón (primer secretario de la Embajada española en París, 1939-1941) concede «visados especiales en tránsito» a los que se acogen refugiados de todas las nacionalidades. Recibirá la Cruz de la Legión de Honor. En tierras galas Bernardo Rolland de Miota (Cónsul General de España en París, 1939-1943) evita la confiscación de los bienes de judíos sefardíes, intercede por 14 judíos españoles
enviados al campo de Drancy, y organiza la repatriación de otros 77,
labor que culmina Alfonso Fiscowich.
Sebastián Romero Radigales (Cónsul General de España en Atenas, 1943-1944) trata de organizar la repatriación por tierra, mar y aire a los judíos de origen sefardí. Ante las objeciones para su entrada en España, propone Marruecos. Entre marzo y junio de 1943 48.000 judíos de Salónica fueron deportados al campo de exterminio de Auschwitz-Birkenau. Romero Radigales actúa para intentar liberar a los deportados sefardíes. Saltándose las autoridades alemanas consigue trasladar a 150 sefardíes desde Salónica a Atenas.Ante la falta de respuesta del régimen de Franco sobre la
repatriación de los judíos sefardíes, Alemania propone como solución provisional su internamiento en Bergen-Belsen. Romero se opone, rotundo, busca el internamiento en territorio griego, que se excluya a niños y ancianos, y que el transporte se realice en las mejores condiciones posibles. El 13 de agosto de 1943 llegan a Bergen, tras
doce días de viaje, 367 judíos sefardíes, entre ellos 40 menores de 14 años y 17 mayores de 70 años. El Cónsul logra evitar la confiscación de los bienes de algunos sefardíes, que llegarán a España entre el 10 y el 13 de febrero de 1944.Julio Palencia y Tubau (ministro de la Legación de España en Sofía, 1940-1943) denuncia la legislación antisemita del Gobierno búlgaro, que afecta a 50.000 judíos, e intercede ante Bulgaria y Alemania para proteger los derechos y bienes de 150 judíos sefardíes. Se encara sin éxito ante las los nazis para evitar la ejecución del judío León Arie, cuyos hijos adopta para que puedan salir y reencontrarse con su madre. El embajador de Alemania en Sofía calificará a Julio Palencia de «fanático anti-alemán» y «amigo de
los judíos».
En Alemania José Ruiz Santaella (agregado a la Embajada de España en Berlín, 1944) y su mujer, Carmen Schrader, logran ocultar, y salvar, a tres mujeres judías, dándoles trabajo como servicio doméstico: Gertrud Neumann les pone en contacto con Ruth Arndt, que trabajará como niñera de sus cuatro hijos, y su madre, Lina Arndt, que lo hará de cocinera, al tiempo que envían ayuda y alimentos al padre, Dr. Arndt. Sobrevivirán ocultos. Y por último en Rumanía, José Rojas Moreno (Embajador de España en Bucarest, 1941-43) logra que se revoquen los decretos de expulsión dictados contra un grupo de judíos sefardíes y la promesa formal de que en el futuro ninguno sería expulsado.

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© 2009 Alicia V. de Benmergui y Salvador Benmergui