* Auspiciado por el Departamento de Cultura de AMIA
* Declarado de interés por el Centro Contemporáneo de Estudios Judaicos y Sionistas *Organización Sionista Argentina*
* Declarado de interés por el Centro de Investigación y Difusión de la Cultura Sefardí - CIDICSef
* Auspiciado por el Departamento de Hagshamá, de la Organización Sionista Mundial www.hagshama.org.es

Año 2 - Nº 41
15 de diciembre de 2007/6 de Tevet de 5768
Ciudad Autónoma. de Buenos Aires - Argentina
Email  Cultural@arnet.com.ar
Editores:  Alicia V. de Benmergui - Salvador Benmergui
Edición quincenal

* Indice *

El Judaísmo y la Cultura Europea - Los Judíos y Beethoven
Glückel, una mujer judía nacida en Hamburgo

WATERMARK De Hacoaj a la Shoah
Recordando: Balat... El último Sefardí

Está finalizando otro largo año de trabajo y experiencias1 compartidas. Hemos cosechado más amigos, apoyos y colaboraciones. Hemos sido muy afortunados al compartir este tiempo que nos permite llegar a los lugares más lejanos e insólitos del mundo, donde podemos ponernos en contacto con las informaciones y fuentes históricas difíciles de hallar.

Tenemos el placer de compartir con aquellos que aman como nosotros las cuestiones sobre el judaísmo, su cultura y su historia. Y seguiremos haciéndolo, con la típica tenacidad y terquedad judías, porque amamos lo que hacemos y creemos que nuestro patrimonio merece ser difundido y preservado.

También queremos, al despedirnos y expresarles nuestros mejores deseos para el año que vendrá, comunicarles que retornaremos luego de una pausa el 15 de enero, con ansias renovadas. Hasta muy pronto!!!!

*Queremos agradecer el cálido apoyo, la palabras de aliento y la espontáneas colaboraciones que nos han enviado. Para todos, en este año del almanaque occidental que gobierna a todo el mundo queremos hacer votos por la paz entre los pueblos, por un mundo mas solidario y sensible ante el dolor ajenos y deseos de salud y dicha personal para cada uno de nuestros amigos en general y en particular.*

* El Judaísmo y la Cultura Europea
  * Los Judíos y Beethoven                    *Continuación

 

*Ludwig van Beethoven


*Ludwig van Beethoven

 

 

 

....Beethoven, mientras vivió en su ciudad natal, Bonn, no tuvo oportunidad de conocer judíos o mantener relaciones con ellos, pues al ser residencia del Arzobispo de Colonia era una ciudad judenfrei, libre de judíos, estaba prohibida allí la residencia de judíos...

 

 

 

 

 


Cecilia Eskeles

 

 

 

 

...En el libro escrito por el sobrino del compositor, Karl, contó que a la hija de Von Eskeles y a su esposa Cecilia, lo que más les gustaba era tocar la música de Beethoven. Como fruto de su amistad con Cecilia Eskeles, Beethoven en 1823 compuso un lied que escribió en el álbum personal de aquella...

 

 

 

 


Fanny Arnstein
Una fervorosa admiradora
de Mozart...

 

 

 

 

...En 1811, creó la “Sociedad de los Amantes de la Música” una organización de caridad que regularmente patrocinaba conciertos públicos de música clásica.....

 

 

 

 

 

 

 

 

 

*Por Alicia Benmergui


La presencia de la familia Mendelssohn tuvo una gran influencia no solo en el ámbito del judaísmo sino en la cultura y el cultivo de las artes, especialmente en el de la música.

 Uno de sus logros más importantes fue sustraer del olvido y el abandono a la obra de Juan Sebastián Bach. También ellos y otros judíos importantes económicamente como ya hemos visto en el caso de Mozart, colaboraron y estimularon a grandes artistas como Beethoven, Schubert, Schumann, Brahms y muchos otros.

Mozart fue uno de los personajes más interesantes y sobresalientes, tanto por su talento como por sus ideas políticas, profundamente inspiradas en la filosofía de la Ilustración y los valores de la masonería francesa. También Beethoven otro genio de la música trasmitió a través de su obra, todas estas creencias y la pasión que le inspiraron los valores humanísticos producto de la Revolución Francesa.  

Ludwig van Beethoven había nacido el 16 de diciembre de 1770 en Bonn, tuvo una infancia durísima, determinada por una pobreza extrema que le obligó a trabajar desde muy pequeño para ayudar al mantenimiento de su familia. En su estadía en Viena tomó contacto con el espíritu que animó la Revolución Francesa, con los ideales de Libertad y Fraternidad, la obra de Goethe, además de inspirarle admiración ejerció una gran influencia con sus simpatías revolucionarias. Su tiempo es el del romanticismo, ya ha quedado atrás, tanto como las pelucas empolvadas, el ideal de belleza del clasicismo. 

Los artistas ya no se consideran sirvientes de la nobleza, tampoco el espíritu rebelde de este enorme músico lo toleraría. Es el inicio de los grandes conciertos públicos cuyo público estará constituido en su mayor parte por la burguesía. Los  ideales del Siglo de las Luces, con su elegancia, su amor a la razón y la lucha contra el oscurantismo son sustituidos por la pasión, la lucha, la guerra y el culto a los héroes, a quienes Beethoven admira. El mismo encarna una de esas figuras míticas. Su talento y su genio lo han elevado del rango de criado de la nobleza a los niveles más altos, al mismo panteón habitado por esos héroes que tanto admiró.

El aspiraba que los cambios que logró para si, impulsado por las ideas revolucionarias de 1789 se extendieran hacia el pueblo para que se liberara de su antigua esclavitud.

 Beethoven, mientras vivió en su ciudad natal, Bonn, no tuvo oportunidad de conocer judíos o mantener relaciones con ellos, pues al ser residencia del Arzobispo de Colonia era una ciudad judenfrei, libre de judíos, estaba prohibida allí la residencia de judíos. Las cosas cambiaron cuando en 1792 el compositor se mudó a Viena. Allí existía una importante comunidad judía, donde había pocos empresarios judíos que estuvieran autorizados por la corona para desarrollar su tarea, y también había un gran número de hombres de negocios que mayoritariamente no figuraban oficialmente en las listas de comercio e industria. Las leyes concernientes a los judíos eran rigurosamente controladas  por la Oficina Real Imperial de Asuntos Judíos, fundada  en 1792. Cada judío debía registrarse en ella a su llegada a Viena, donde le otorgaban una autorización de estadía de tres días.

La reputación de Viena con respecto a los judíos era extremadamente mala. Los judíos podían escapar a esta reglamentación convirtiéndose en proscriptos o si se convertían al cristianismo. Gran parte de los intelectuales judíos se bautizaron para resolver el problema.

En Viena residía la familia Itzig que desempeñaba una tarea muy activa promoviendo a Moses Mendelssohn y a los grandes compositores y pensadores clásicos alemanes. El movimiento reformista judío permitió que la música litúrgica judía fuera escrita en el estilo de la música clásica, lo que determinó la utilización de la música de grandes compositores tales como Bach, Beethoven, Mozart, Mendelssohn, y Schubert.

También ellos fueron los patrocinadores que financiaron en Viena al nuevo reformismo y la construcción de la nueva Sinagoga. Entre ellos se hallaba Raimund von Wetzlar, quien tomó parte en la fundación de la Sinagoga Seitenstadter  en Viena.  

Las familias Arnstein y Eskeles desempeñaron papeles prominentes tratando de asegurar que la emancipación terminara  con la discriminación legal y social de la comunidad judía de Viena.

El 25 de octubre de 1814 tuvo lugar un importante evento social en la residencia de los Arnstein;  un músico de origen judío, Moscheles ejecutó entre otras obras, al piano, una de las principales obras de Beethoven, la Obertura de Fidelio. Este concierto tenía un significado muy especial, cuando se considera que el ejecutante era un judío brindando un concierto en la residencia de un judío muy importante, ante una gran audiencia integrada principalmente por no judíos, muchos de ellos tenían en sus manos el destino de gran parte de la población europea y de los judíos en especial.

Eran los integrantes del Congreso de Viena que se reuniría y trataría sobre esos temas en 1815. En ese año  los  Arnstein y Eskeles  y un puñado de otros judíos destacados le pidieron al Príncipe de Metternich que cumpliera con la promesa que hiciera en 1797 de colocar a judíos y cristianos en un mismo pie de igualdad.

Fanny Itzig, era la hermana de la admiradora y promotora de Bach, Sara Itzig Levy, era la mujer del prominente Nathan Arnstein, una fervorosa admiradora de Mozart, a quién le dio una copia del Fedón, de Moses Mendelssohn. La hermana de Fanny era Cecilia Itzig, casada con  Bernhard Eskeles, quién había sido en su soltería un antiguo pretendiente de Dorotea Mendelssohn (Schlegel), la hija de Moses y que también vivía en Viena.

Cecilia, mientras residió en Viena, mantuvo una íntima amistad con el matrimonio Humboldt y con Goethe. Los maridos de las dos hermanas Itzig eran socios en la firma Arnstein y Eskeles, uno de los más importantes bancos en Viena. El salón de Fanny Arnstein era considerado uno de los más distinguidos en Viena y entre los asistentes habituales había miembros de la nobleza, del gobierno, y la elite intelectual y musical. Su salón también era un foro de discusión para la esperada y anhelada legalización de la Emancipación del judaísmo prusiano. 

Como su hermana Sarah Itzig Levy que promovió a Bach en su salón de Berlín, Fanny también promovía la música clásica. En 1811, creó la “Sociedad de los Amantes de la Música” una organización de caridad que regularmente patrocinaba conciertos públicos de música clásica.

Fue la primera organización de este tipo, que incluía el apoyo financiero y la colaboración de varias mujeres integrantes de la nobleza, incluida la princesa Esterhazy y la condesa Dietrichstein. Esta última era la mujer del conde Moritz von Dietrichstein, el director de la organización musical de la corte imperial y un íntimo amigo del conde Moritz Lichnowsky, uno de los patrocinadores de Beethoven. Ambos nobles junto a cierto número de personajes prominentes eran fervientes partidarios para que las obras de Beethoven, la “Novena Sinfonía” y la Misa Solemne” fueran ejecutadas públicamente. El conde Dietrichstein también era un eminente promotor del otorgamiento de la Emancipación para los judíos de Viena, especialmente insistiendo en la eliminación de un impuesto especial y obligatorio que todos los judíos debían pagar sin excepción.

Bernhard Eskeles, era el confidente de su cuñada, Fanny Arnstein, y también el banquero y asesor financiero de Beethoven, ambos mantenían una íntima amistad con el músico. En 1819, Beethoven recibió un premio del Congreso de Viena, que destinó para su sobrino y que invirtió siguiendo el consejo personal de Eskeles. En el libro escrito por el sobrino del compositor, Karl, contó que a la hija de Von Eskeles y a su esposa Cecilia, lo que más les gustaba era tocar la música de Beethoven. Como fruto de su amistad con Cecilia Eskeles, Beethoven en 1823 compuso un lied que escribió en el álbum personal de aquella. La composición para voz y piano fue hecha con la última estrofa de un poema de su mutuo amigo Goethe. . . Beethoven tenía otros amigos judíos, entre ellos el violinista Heinrich Eppinger, uno de los primeros ejecutantes de la música de cámara de Beethoven y su hermano el  Dr. Joseph Eppinger quién le presentó al compositor Anselm Hiittenbrenner.  

Beethoven a menudo tomó parte en las tardes musicales ofrecidas por el director del Banco Nacional  de Austria, José Freiherr von Henikstein (1768-1838) quién era también un miembro de la junta directiva del Der Musikfreunde l Gesellschaft.  

Cuando el compositor llegó a Viena y su nombre comenzó a cobrar fama, rápidamente un joven judío, Moritz Schlesinger se conectó con él por orden su padre, Moritz Adolf, un editor de música establecido en París, para dar a editar su obra. Beethoven tuvo la  idea de ofrecer su 'Missa Solemnis' a Schlesinger, quién había publicado varias de sus obras. Esto provocó una firme protesta de otro editor, C. F. Peters, quién le escribió el 15 de junio de 1822 ”Es inadmisible que una misa cristiana compuesta por Beethoven pueda haber caído en las manos de un judío”

Entre otros judíos conocidos de Beethoven estaba Levinger un amigo de Moscheles, empleado de la embajada británica; el banquero B. A. Goldschmidt, nacido en Alemania y también Meyerbeer. Tal vez la amistad más importante de Beethoven con un judío fue la que tuvo con Alois Jeitteles, el miembro de una muy respetada familia de Praga, con algunos integrantes muy famosos. Jeitteles que se recibió de doctor en medicina en Viena, en 1819, formaba parte de un circulo que contaba también entre sus miembros a Castelli y Moscheles. Era muy conocido y apreciado por la nobleza de su carácter y era amigo de las mejores mentes de su tiempo, para los músicos Jeitteles es más conocido como el autor del ciclo “'An die ferne Geliebte' que le envió directamente a Beethoven. La importancia que éste le dio puede medirse por el hecho de que hay apenas otra obra a la que le haya hecho los comentarios preliminares.

En 1825, el rabino Izaak Noah Mannheimer, el protegido de David Friedlander, el discípulo más próximo a Moses Mendelssonh, le solicitó a  Beethoven que compusiera la cantata de inauguración de la nueva sinagoga que aún se hallaba en construcción. Parece ser que Beethoven no escribió la cantata porque no se lo permitieron ni su salud ni el tiempo del que disponía para hacerlo. Quien escribió la cantata fue el compositor Ignaz Ritter von Seyfried, quién la estrenó en el servicio inaugural el 9 de abril de 1826. Seyfried había estudiado piano con Mozart, era amigo de Haydn, y un muy cercano colaborador de Beethoven quien había llamado personalmente a Seyfried para dirigir el estreno de la última versión de su ópera Fidelio, cuyo tema es “Libertad”, la libertad universal. 

Era más que apropiado que el colaborara con los herederos de Moses Mendelssohn, quienes estaban luchando por las libertades políticas, religiosas e intelectuales de los judíos. Beethoven posteriormente utilizó el tema musical del viejo rezo judío, el Kol Nidre, para el sexto movimiento de su Cuarteto en C- sostenido menor que compuso al año siguiente

 En 1826, fue el banco de Arnstein y Eskeles que se ocupó de la organización del concierto benéfico con la Sociedad Filarmónica de Londres para ayudar a Beethoven con todos los gastos ocasionados por la enfermedad que lo llevó a la muerte.

Volver arriba

  * Glückel, una mujer judía nacida en Hamburgo

 

Glückel, una judía Askenzi nacida en Hamburgo

 


*Glückel de Hameln

 

 

 


Hamburgo

 

 

 

*Esto es un breve relato de cómo era la vida de Glückel, una judía aszkenazi en Hamburgo a mediados del siglo XVII y sus relaciones con la comunidad sefardí en esa ciudad*

 

 

 

 

 

*Por Alicia Benmergui


En la historia europea, especialmente en los libros de historia de género siempre aparecían comentarios acerca de las Memorias de Glückel de Hameln, una mujer judía del siglo XVII.

Esto siempre ha sido sorprendente e insólito, por aquella época eran muy pocas las mujeres que sabían leer y escribir, y mucho menos aquellas que escribieran lo suficientemente bien como para escribir sus propias memorias. Además con un criterio y una mirada no solo inteligente sino además lo suficientemente ilustrada para brindar una información histórica sobre la época que le tocó vivir y que abarca mucho más que el ámbito doméstico y familiar.

Como en el número anterior hemos hablado de los judíos sefardíes que vivieron en Hamburgo queremos ocuparnos de los aszkenazim que también vivieron allí por esos días y que puede contarnos sobre lo que pasaba nuestra buena amiga y antepasada Glückel.

 Otro día nos ocuparemos de sus memorias y las diferentes traducciones de los que fue objeto.

Glückel nos cuenta en sus memorias, que comenzó a escribir entre 1690-1691 (5451), que nació en Hamburgo, en 1646, dos años antes de la horrible y destructiva Guerra de los Treinta Años y que cuando tenía poco más de dos años, los judíos fueron expulsados de Hamburgo por lo que la familia se estableció en las cercanías de Altona, que se hallaba en aquel momento bajo el dominio del rey de Dinamarca. Este les extendió a los judíos de Hamburgo cartas de protección.

Vivieron allí hasta que la ciudad fue invadida por los suecos. Entonces volvieron a Hamburgo, donde su padre Löb Pinkerle, fue el primer judío alemán que pudo establecerse nuevamente en la ciudad. Pero los judíos no tenían “derecho de residencia” por lo que vivían allí “solo gracias a la buena voluntad del Consejo de la Ciudad”. La situación de los judíos en Hamburgo era de acuerdo a su relato , “por lo menos inestable ya que  estaban sujetos a los caprichos del poder del gobierno de la burguesías.”

Uno de los testimonios históricos interesantes que nos brinda Glückel es sobre la llegada de los sobrevivientes de las masacres de Polonia realizadas por los cosacos dirigidos por Bogdan Jmelnitzky. Su padre que era el parnas de la sinagoga dio alojamiento a por los menos a diez de estos infortunados, enfermos y extenuados. Su abuela subía muchas escaleras para atenderlos porque sostenía que era su deber de buena judía, ayudar a esas víctimas del odio antijudío, cuestión que la anciana se contagió y murió.

 El relato de Glückel nos informa que próximo al año 1656 la gente de Hamburgo comenzó a hablar del Sabbatai Zevi (un falso Mesías).

En ese momento la vida era muy dura para todos y por eso anhelaban y esperaban la redención que los rescataría del exilio y el sufrimiento. Finalmente un día comenzaron a llegar cartas de Esmirna. La mayoría iban dirigidas a los sefaradim quienes invitaron a su sinagoga a los judíos alemanes que se dirigieron allí lo más velozmente que pudieron, para informales de la buena nueva. Allí los sefaradim les leyeron las cartas sobre el Mesías a los asistentes, jóvenes y viejos. Los jóvenes sefardíes vestían con sus mejores y más finas ropas, adornadas con largas cintas de seda verde, los colores que representaban al Shabetai Sevi.

Glückel escribió que ellos vinieron ‘con música y danzas’ y todos los asistentes, como uno solo marcharon a la sinagoga y entonces la lectura de  las cartas provocó una enorme alegría, como si se hallaran en un banquete.  Muchos vendieron sus casa y tierras y todas sus posesiones porque en muy pocos días esperaban ser redimidos. Glückel contó que " Mi buen suegro dejó su casa en Hameln, abandonado su vivienda casa y sus tierras, con todos sus muebles y se mudó a Hildesheim. Nos envió a Hamburgo  dos enormes barriles cargados con  sábanas, con  guisantes, habas, carnes secas, pasas de uvas, indicando como todo debía ser embalado y guardado y que alimentos debíamos llevar. El anciano esperaba zarpar en cualquier momento de Hamburgo a la Tierra Santa

Los judíos esperaban la llegada del Mesías y con ella la redención. Cuando eso ocurriera los judíos muy rápidamente volverían a Israel.

Volver arriba


Webs amigas:

www.aurora-israel.co.il
www.israelenespanol.com
www.radiosefarad.com
www.nuevasion.com.ar
www.osaargentina.org.ar
www.judaismoreformista.blogspot.com


Escuche KOL HASHALOM en la red, en la dirección: www.580am.com.ar de 8 a 9 hora argentina el día Domingo. Radio Universidad Córdoba


RECOMENDAMOS

De Argentina,Silvia Gluck nos envía este link
WATERMARK De Hacoaj a la Shoah
  * «Watermarks», de Hakoaj a la Shoah

 

 

Un destacado documental sobre el destino de ocho ancianas nadadoras de un famoso club de natación judío de Viena durante los años 30.

Por Antoine de BAECQUE

 

 

 

 

llIQUOTIDIEN:
Miércoles 28 junio 2006 - 06:00

 

Watermarks documental de Yaron Zilberman, 1 h 17.
Liberation

 


En  Tel-Aviv, Palestina, en 1935, tuvieron lugar las Segundas Macabiadas, los « Juegos Olímpicos Judíos ». Se encontraron allí varios millares de atletas venidos desde los cuatro rincones de la diáspora, desfilando bajo la estrella de David y su bandera nacional. Los cuerpos se ven musculosos, elegantes, flexibles, orgullosos de poder mostrar al mundo lo que pueden hacer los judíos y Dios en un estadio.

Un año más tarde, los Juegos Olímpicos de Berlín, inaugurados por Hitler, son boicoteados por la mayoría de los atletas judíos. Algunos años después, esos cuerpos judíos serán negados, exterminados, gaseados, eliminados. Ese espectro rondaba por el muy bello documental de Yaron Zilberman, Watermarks, que relata la historia de los nadadores de uno de los clubes judíos más grandes entre los años 1920-1930, el Hakoaj de Viena.

La delegación austriaca es la heroína en las Segundas Macabiadas, la que ha ganado más medallas, una veintena de ellas obtenidas por las nadadoras vienesas del Hakoaj, entrenadas por Zsigo Wertheimer. Durante quince años, la sección natación del club domina los deportes acuáticos austriacos, sobre todo gracias a su equipo femenino: nadadoras reclutadas entre los 150.000 Judíos de la comunidad vienesa. Las mejores son elevadas a la categoría de estrellas, como Hedy Bienenfeld, campeona de brazadas, modelo, con una personalidad deslumbrante, Fritzy Löwy, bohemia, lesbiana, nadadora, con una moral de acero; o Judith Deutsch, obteniendo doce marcas nacionales austriacas y de Europa el mismo año 1935, en estilo libre media y larga distancia.

Heroína deportiva de Austria, se niega a presentarse en los Juegos de Berlín, por lo que se le prohibe participar en cualquier competencia, excluida de las marcas de records que ha obtenido. En 1938, cuando la Alemania nazi invade Austria sin encontrar resistencia, las leyes antisemitas son aplicadas inmediatamente y el Hakoaj disuelve. La mayoría de los atletas logran huir de Viena en las semanas siguientes, gracias a las redes de solidaridad establecidas por el club a través del mundo y la diáspora. Yaron Zilberman, realizador y productor, ha trabajado cinco años entre Tel-Aviv, Viena, Nueva York, París y Londres, para encontrar una suma de archivos considerable (películas, fotografías, documentos). Antes de reunir en Viena, a ocho antiguas nadadoras del Hakoaj, nacidas entre 1917 y 1921, para un reencuentro después de setenta, en la piscina cubierta en el Amalia, y reunir a esos destinos se han dispersado. El film Watermarks se destaca al reconstituir, por el testimonio y el archivo que devanando con gracia y fragilidad, los sueños adolescentes de los jóvenes vieneses de los años treinta, yendo de gira, en el período de prácticas de preparación física en los lagos, supervisados por un instructor cálido y paternal.

XXInocencia. Todas piensan en el gran amor sin decirlo, miran de reojo los muchachos en traje de baño, sumergiéndose y nadando nada más que para ganar, para probar a sus padres que triunfarán en la vida, acumulan medallas y risas locas, susurros y fotografías de grupo. Una espléndida despreocupación, a pesar de las horas y las horas de entrenamiento. Pero la amenaza acecha, solapada, súbitamente surgida con la rivalidad con el Ewask, el club de la competencia pronazi, y los primeros ataques de los esbirros antisemitas. Cada uno sabe que la tragedia está al final. Como conjurada, muchos años más tarde, por algunas viejas damas cosmopolitas haciendo largos en la gran piscina vienesa. Por momentos, la vivacidad de estas zambullidas, la belleza de estos cuerpos, la inocencia de estas sonrisas, los silencios de esas voces, nos cierran la garganta.

Volver arriba

* Recordando: * Balat... El último Sefardí
  El último sefardí de Balat

..VESTIGIOS DE UNA PRESENCIA QUE SE REMONTA AL SIGLO XV


Decadencia
Una calle del viejo barrio judío de Balat.
Foto: AGATA SKOWRONEK

Fuente:

 http://www.elperiodico.com/

del 4/11/07

Artículo por Andrés Mourenza-Estambul

 

  1. Una sola familia descendiente de los judíos expulsados de la Península sigue en el barrio de Estambul donde se instalaron en 1492 "No se puede abandonar la memoria", dicen


 Un día de finales del siglo XV que probablemente recordaría nublado y triste durante toda su vida, la familia Behar dejó las costas de Levante atendiendo la llamada del sultán Bayaceto II el Justo, quien ofrecía protección a los judíos perseguidos por el catolicismo y expulsados de la península Ibérica en 1492. "Cuando los nuestros se fueron, los españoles perdieron una parte importante de su cultura", opina Mayir Behar, descendiente de aquellos sefardíes que antaño huyeron de Iberia.
Tras atravezar el Mediterráneo en una flota cedida por el Gran Turco, la familia Behar, junto al resto de judíos expulsados por las Coronas de Aragón y Castilla, llegó a la recién conquistada Constantinopla --de la que habían huido los últimos comerciantes catalanes y en la que su embajador, Pere Julià, se batió hasta la muerte en las filas de Bizancio-- para ocupar el vacío dejado por los comerciantes de la patria que les había expulsado. Como si de una revancha tramada por el tiempo y los inescrutables laberintos del destino se tratara.

Instalados en el barrio de Balat, a la orilla del Cuerno de Oro, los judíos sefardíes formaron una próspera comunidad gracias a su experiencia como financieros, médicos y artesanos. No en vano, Bayaceto II les recibió en el puerto de Estambul sentenciando "aquellos que los envían pierden, yo gano".

Mayir explica que sus antepasados hablaban tanto judeoespañol como qatalanit (judeocatalán), pero el primero acabó por imponerse en el uso de la comunidad, aunque en el ladino permanecen palabras de origen catalán ( kaler, pisar, krosta), gallego, aragonés y asturiano.

El verdulero David
El padre de Mayir, el verdulero David, como le conocen los vecinos en el barrio, regentea un negocio de frutas y verduras, apenas un rincón decorado con un retrato de Atatürk, pero que su familia ha conservado durante 150 años.

El mismo trabaja allí desde hace sesenta años, ayudado por un turco, Erol, cuyos abuelos también hubieron de escapar de la Salónica griega al perder los otomanos la primera guerra mundial.

"¡Qué bello era antes el barrio!", cuenta el anciano sefardí sobre su juventud con un suave y dulce acento castellano del siglo XV. Balat es ahora un vecindario pobre, cuyas únicas arterias son las calles del mercado y que es objeto de un programa de rehabilitación financiado por el Gobierno turco,y la Unión Europea  y patrocinado por la Unesco. ¿Qué pasó, pues, con el próspero y vital barrio judío? En 1894, un terremoto destruyó buena parte de los edificios y los judíos más ricos se trasladaron a la otra orilla de la ría estambulí, al barrio de Gálata, donde hoy se encuentra el Rabinato, y luego a los nuevos barrios de Sisli y Nisantasi. Posteriormente, con la fundación del Estado de Israel, muchos sefardíes abandonaron Turquía, "algunos por nacionalismo, otros por razones económicas". Mayir se encoge de hombros. A nadie se le escapa que también influyó la aprobación de un impuesto de inspiración fascista en 1942 que gravó con tremendas tasas la riqueza de las minorías y acabó con muchos judíos en campos de trabajo.

Pero hoy la mayoría de los judíos de Estambul, cuya comunidad está bien colocada junto a la élite turca, rehuye hacer demasiadas críticas. No es de esta clase alta la familia Behar, los últimos habitantes judíos de Balat. "Hace unos años murió uno de los pocos judíos que quedaban, y la otra familia que hay solo viene de vez en cuando a cuidar la sinagoga", relata Mayir. De las anteriormente frecuentadas diez sinagogas, apenas dos quedan en uso y no se utilizan a menudo por la tradición judía que exige la presencia de diez  judíos para realizar actos litúrgicos.

"Uno de los nuestros"

Qué judío ni que judío! --exclama Erol en referencia a David--. Aquí todos le conocemos, es uno de los nuestros". Los Behar viven a gusto en su barrio, rodeados de inmigrantes turcos de la empobrecida región del Mar Negro. "Aquí cada uno viene de un lugar diferente y no hay una cultura de gueto, como en América o Inglaterra. Las minorías vivimos sin problemas", describe Mayir, quien asegura que nunca dejarán su pequeño terruño: "Mi padre no puede abandonar este lugar. Aquí están todos sus recuerdos, aquí enterró a su padre y a su hermano. No se puede abandonar la memoria".


Mayir, con su gastada americana parda de cuadros de la que sobresalen los cuellos de una camisa amarillenta, tiene la piel y el cabello ralo de un color claro y deslavado, que parece fundirse con el tono ceniciento de las piedras de Balat hasta desaparecer. Todo se diluye, menos sus ojos, del mismo azul turquesa de la pintura que cubre los muros de la verdulería de su padre. Del mismo azul mediterráneo del mar que hace más de 500 años surcaron sus antepasados.

Volver arriba

*Se autoriza la reproducción total o parcial de los artículos mencionando la fuente y el autor.*
Visite nuestra Página Web en:
www.milimcultural.com.ar

         

Comentarios y sugerencias
Se autoriza la reproducción total o parcial de los artículos mencionando la fuente y el autor.
© 2007 Alicia V. de Benmergui y Salvador Benmergui