* Auspiciado por el Departamento de Cultura de AMIA
* Declarado de interés por el Centro Contemporáneo de Estudios Judaicos y Sionistas *Organización Sionista Argentina*
* Declarado de interés por el Centro de Investigación y Difusión de la Cultura Sefardí - CIDICSef
* Auspiciado por el Departamento de Hagshamá, de la Organización Sionista Mundial www.hagshama.org.es

Año 2 - Nº 35
15 de Septiembre de 2007/ 3 de Tishrei de 5768
Ciudad Autónoma. de Buenos Aires - Argentina
Email  Cultural@arnet.com
Editores:  Alicia V. de Benmergui - Salvador Benmergui
Edición quincenal

* Indice *

*EL Judaismo y la cultura europea / Moises Mendelssohn y su heremcia cultural - Por Alicia Benmergui
*Iom Kipur / Perdonar y perdonarnos por Alberto Mazor
*El pasado sefaradí de algunos judíos de Gran Bretaña
*La Shoa y la Unión Soviética / Bar Yan

* El Judaísmo y la Cultura Europea
  *Moses Mendelssohn y su herencia cultural

 


Moses Mendelssohn

 

*La Haskalá
 
*La idea fundamental de la Haskalá es la salida del guetto, y la entrada a la modernidad occidental, a través de una educación no exclusivamente religiosa, la iniciación hacia una economía moderna y una mejor relación entre los judíos y los pueblos en los que ellos se hayan conviviendo.*
 
Este concepto va a suscitar numerosas reacciones en el seno mismo de los judíos y los conducirá a veces a profundas modificaciones en la percepción de su propia identidad.

 

 


David Friedlander

 

 

 


Rabino Israel Jacobson

 

*Los Rabinos en la Tradición Republicana

La historia de la Ilustración Judía, La Haskalá, el movimiento impulsado por Moses Mendelssohn, nos obliga a intentar comprender el contexto de la época, para poder entender las diferentes corrientes que comenzaron a surgir dentro del judaísmo en el siglo XVII.

Dejaremos en suspenso la apasionante historia de los judíos, la música y la gran influencia que tuvieron en la cultura europea para ocuparnos de la enorme significación que para los judíos tuvieron la Ilustración y la Revolución Francesa.

Es importante establecer como los diferentes movimientos fueron las distintas respuestas que tuvieron las comunidades judías ante los problemas que iban surgiendo. Habitualmente se lo juzga muy duramente a Mendelssohn porque se considera que las reformas que propuso para el judaísmo le abrieron el camino a la asimilación y a las conversiones, señalando que su familia el mejor ejemplo del fracaso a que condujeron sus ideas.

El reformismo y el conservadorismo solo fueron nuevos modos y estrategias para lograr mantener dentro de las filas del judaísmo a individuos que no toleraban la exclusión que su condición de judíos les imponía en una sociedad que se hallaba en una situación de cambios muy profundos e interesantes y a la que anhelaban ávidamente ingresar.

Tal vez la mirada que deberíamos intentar sobre muchos de estos individuos que trataron de modificar a un judaísmo que consideraban atávico y anticuado es la de comprender que estaban tratando de impedir que con la conversión el judaísmo continuara perdiendo a algunos de sus miembros más eminentes y brillantes.

En Europa Oriental la aparición del jasidismo y del Baal Shem Tov fueron otra respuesta para el drama que estaban padeciendo grandes sectores populares judíos, especialmente los campesinos. De ellos nos ocuparemos en otro momento, pero tal vez esto sea, la manera de poder comprender ese pasado que hoy vuelve para llamarnos a la reflexión sobre que cosas están ocurriendo actualmente y poder relacionar todos estos acontecimientos.

Ese período histórico se corresponde con una generación de individuos comprometidos con la idea de la libertad, una libertad definida desde la idea platónica de una verdad y una justicia universales, una libertad definida por los más elevados ideales de un Dios benevolente universal, una libertad para practicar libremente la religión que cada uno decidiera elegir. Cuatro rabinos, Leopold Zunz, Abraham Geiger, Ludwig Philippson y Izaak Noah Mannheimer, adhirieron a las ideas de Moses Mendelssohn y le dedicaron su vida entera, no solo se comprometieron con estos ideales, sino que sus esfuerzos estaban orientados a la reorganización de la práctica del judaísmo en la modernidad. Estos rabinos eran excepcionales porque habiendo sido tradicionales, eligieron dar una paso adelante para encabezar una campaña que haría realidad sus ideales, no solo para la población judía, sino también para hombres y mujeres de todas las creencias religiosas.

Estos cuatro rabinos fueron producto de la educación revolucionaria de la reforma dentro del judaísmo la cual les fue impartidas a los niños judíos por David Friedlander un íntimo colaborador de Mendelssohn y de Wilhelm von Humboldt, el Ministro de Educación de Prusia.

Friedlander fue un individuo único, que tomó las ideas de Mendelssohn y Lessing, aplicándolas apasionadamente a su vida religiosa en la Comunidad Judía, tanto como en sus actividades cívicas.

Conoció a Mendelssohn en 1771, y pasó gran parte de su vida a su lado, pues lo acompañó todos los días, incluso en sus viajes, hasta el momento de su muerte, en 1786. A través de su larga asociación con Mendelssohn, conoció y se relacionó con algunas de las mentes más brillantes de Europa. Poseía una gran biblioteca que incluía los manuscritos y las primeras ediciones no solo de los trabajos de Mendelssohn sino también los de Lessing.

En su vida cívica, Friedlander fue un verdadero republicano, un importante fabricante de seda y tuvo una destacada actuación en la defensa de los manufactureros de Berlín. En 1792, ganó las elecciones municipales en Berlín, y fue elegido inmediatamente para integrar el consejo de gobierno de la ciudad. Este era un extraordinario honor para un judío y le permitió preparar el camino para la emancipación de los judíos y su participación en la sociedad civil.

Friedlander fue el padre del Movimiento del Judaísmo Reformista. Hablaba abiertamente de la Emancipación de los Judíos, de una manera diferente a los Judíos Protegidos de Berlín, quienes pensaban que la lucha pública por los derechos de los judíos podía solo conducir a la pérdida de sus privilegios.

Bajo la dirección de Mendelssohn, Friedlander tradujo por primera vez un libro judío tradicional de rezos judío al más puro alemán, usando letras hebreas que fue publicado en  1786.

In 1799, Friedlander comenzó con la  reforma de las prácticas de los servicios ortodoxos. Una de las primeras que hizo con el rabino Israel Jacobson, fue introducir por primera vez en una sinagoga el uso del órgano y el canto de himnos en alemán en el momento de los rezos. El rabino Jacobson eligió la música del  himno más conocido de la Pasión Según San Mateo de Bach, lo hizo 20 años antes de la actuación que luego brindó sobre el mismo tema el nieto de Moses, Felix Mendelssohn. Friedlander fue comprometido para la transformación de la Comunidad Judía a través de la educación secular. En 1778, creó la Escuela Libre de Berlín, con su cuñado, Izaak Daniel Itzig, en la que trabajó como director durante veinte años. Allí se utilizaba un texto de Maimónides traducido por Moses Mendelssohn.

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* Iom Kipur - Perdonar y perdonarnos
 

* Iom Kipur - Perdonar y perdonarnos

 


Continua...

Perdonar es el valor de los valientes, sólo aquel que es bastante fuerte para perdonar a su enemigo, sabe amar". 
(Mahatma Gandhi)

El perdón para con los demás - excluyendo a los eternos fanáticos o a los radicales fundamentalistas que se excluyen del diálogo - no es sólo el acto de superación de una injuria o ataque, sino un intento sincero de comprensión de las circunstancias que han llevado a cada persona o pueblo a injuriar o atacar; dicha comprensión tiene, a veces, la virtud de poder entender la injuria y la provocación vivida como un resentimiento profundo y no sólo como un agravio personal o general.

Ese afán de perfeccionismo no es sino la contrapartida de lo que sentimos como una gran pobreza interna. Pero eso es lo que somos y nada más: la condición humana, que no es poco, y mantenerla es la gran deuda que tenemos para con nuestros hijos.

Como bien lo expresó Oscar Wilde:

"Los hijos empiezan por amar a sus padres; cuando ya han crecido, los juzgan, y algunas veces hasta los perdonan".

 Seamos merecedores de ese perdón.

 

¡Jatimá Tová!

Por Alberto Mazor
Desde Israel

"Ojo por ojo, y todo el mundo acabará ciego"  (Mahatma Gandhi)

Una de las cosas más difíciles es perdonarse a sí mismo; prueba de ello es esa exigencia que a veces nos asoma con respecto a los demás; esa sensación de deberes u obligaciones incumplidos por líderes, dirigentes, cónyuges, hijos, familiares o amigos. Dicha exigencia es, la mayoría de las veces, tan sólo una proyección de la misma que tenemos interiorizada para con nosotros mismos.

Desde muy chicos se nos ha dicho como se desarrollan los procesos, quienes son los buenos y quienes los malos, lo que se debe hacer, el cómo y el cuándo; esas órdenes cuajaron de tal manera en nuestro interior, que todo lo que se aparte de dichos modelos interiorizados despierta una culpa borrosa, sin saber por que. Esa culpa sentida - sea individual o general -  provoca ansiedad, y la ansiedad provoca temor.

Esa clase de circuito hace crecer el monto de exigencia, como si no se hiciera bastante para estar a la altura de lo que, internamente, nos pedimos sin darnos cuenta.

"Si no hemos perdonado nosotros, demos sentencia contra nosotros, que no merecemos perdón".    (Midrash)

Dado que la educación es imperfecta - menos mal -, esos resortes automáticos se ponen en marcha frente a cualquier cuestión que haya que decidir y, con ellos, se dispara la angustia de la decisión, fuera cual fuere. Crecer y quizás madurar, individualmente o como pueblo, quiere decir conocer ese mapa labrado en el inconsciente y no permitir que esos surcos internos desestabilicen nuestro equilibrio, conseguido cada día con mucho trabajo. Para ello es necesario aprender a perdonar y a perdonarnos. ¿Qué exactamente?, pues muchas cosas, algunas como sentir un temor apocalíptico por males que parecerían ser eternos, enfado por el cansancio de los conflictos interminables, la decepción de la imágenes que nos devuelven los espejos, el enojo sentido por la incapacidad de nuestros líderes, el tedio de la espera o el desperdicio del tiempo, y así cientos y cientos de contrariedades que ponen a prueba nuestra paciencia y nuestra tolerancia.

"Vencer y perdonar, es vencer dos veces; más que un ejército hiriendo, vence un héroe perdonando".   (Calderón de la Barca)

El perdón forma parte de la comprensión de nuestra condición humana y es justamente una de las llaves de la sabiduría, ya que si nos reconocemos en todas esas actitudes poco favorecedoras, comprenderemos las de los demás sin un juicio de valor desfavorable. Tan sólo deberíamos empezar por decir: "¡Bienvenidos a la condición humana!", y ello nos haría sentir más acompañados y menos infelices.

Lo que consideramos defectos nuestros o ajenos, por comparación con las virtudes, forma parte del equipaje con el que trajinamos cotidianamente, y a pesar de ellos o quizás a través de ellos, vamos construyendo la persona o el pueblo que somos.

El perdón por ser humanos solamente es una cura de humildad frente a esas injurias que oímos a diario exigiendo continuamente reyes, héroes y dioses que nos salven.

"Aquel que perdona a sus enemigos haciéndoles bien, es como el incienso, que embalsama el fuego que le consume".   (Proverbio árabe)

Una cosa es sabernos capaces ante los conflictos que nos tocan vivir y otra muy diferente es exigir que no se produzca ni el más mínimo error. Se dice que errar es humano, pero no nos lo creemos del todo: preferiríamos acertar siempre; no obstante, la mayoría de la veces es posible aprender más de un error que de un acierto; de manera que no resulta descabellado el pensar que los pocos aciertos logrados pasan muchas veces por un sin fin de errores cometidos.

Perdonar y perdonarnos es sabernos no dioses - talvez eso esencialmente - y aceptarlo. Si se acepta de verdad, el monto de la angustia cede y la comprensión se amplía.

Es entonces que tenemos la oportunidad de entender mejor lo que nos pasa con nosotros mismos y con nuestros vecinos, con lo cual la vida se puede hacer mucho menos conflictiva.

(Continua margen izquierdo)

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*Fotovivencias*


 

 

*Calendario:

  • Erev Iom Kipur: Viernes 21 de septiembre - 0 de Tishrei
  • Iom Kipur: Sábado 22 de septiembre - 10 de Tishrei

 

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* El lejano pasado sefaradí en la Gran Bretaña
  *El pasado sefaradí de algunos judíos de Gran Bretaña


Simon Castello

 


David Ferdinando.
Tumba de Antonio Carvajal

 

 


Baron de Montefiore

 

Sir Moses Montefiore Gobernador de Londres desde 1837 a 1838, recibió el título de barón por sus humanitarios esfuerzos en favor de los judíos.

Benjamín Disraeli fue dos veces Primer Ministro Británico.

Sir Basil Henriques fue un filántropo, fundador de un club para los niños pobres del East End de Londres.

Daniel Mendoza, fue campeón de Boxeo de Inglaterra entre 1792 y 1795

David Mocata (1806-1882) fue quien construyó las característica estaciones ferroviarias inglesas.

David Ricardo (1772-1823) fue uno de los grandes economistas en la historia.

Leslie Hore-Belisha (1897-1957) fue el ministro de guerra entre 1937 y 1940, tuvo un papel muy importante en la preparación de la guerra contra el nazismo y recibió un título nobiliario. Seguramente quedaron muchos nombres en el tintero, será para una próxima oportunidad.

Fuente: BBC News website
Por Hanna White

 


El año pasado, en 2006 se cumplieron 350 años de la readmisión de los judíos en Inglaterra, luego de una expulsión que duró más de tres siglos. Algunos miembros de las modernas comunidades judías del Reino Unido pueden remontar sus raíces hasta 1656.

Uno de ellos es Simon Castello  quien está muy orgulloso del escudo de armas de su familia, es un corredor de bolsa jubilado, sentado en el acogedor living de su casa, en el londinense barrio de Chelsea, y que nos muestra un pergamino amarillento heredado de su padre, un árbol genealógico familiar que data del siglo XVII. Luego retorna de un cuarto trasero dell living con el colorido escudo de armas de la familia Castello.  

Castello parece lo que es, un típico caballero inglés y es solo su apellido el que revela sus más exóticos orígenes. De hecho es un descendiente de uno de los primeros inmigrantes de este país, los judíos sefardíes.

La comunidad sefaradí  vivía originalmente en España y Portugal -  de allí los hispánicos apellidos tales como Mocatta, Mendes da Costa, Pereira y Nunez – y a mediados del siglo XV por las expulsiones y la acción de las  inquisiciones religiosas de ambos Estados se  fueron a Francia,  las colonias españolas  de ultramar, o a Holanda y las Indias Occidentales.

En 1656 llegó a Inglaterra el rabino Menasseh Ben Israel con una petición para Oliver Cromwell, solicitando permiso para que los judíos fueran autorizados a vivir y trabajar libremente en el país.

Los primeros Castello nacidos en Londres fueron Jacob y Daniel en 1797 y 1798 respectivamente. Algunos de los ancestros de Castello ya eran ancianos cuando fue fundada la Sinagoga de Bevis Marks, la más antigua de Londres, fundada en 1698

El apellido Castello morirá con él porque no tiene hijos, su hermana tampoco los tiene, ella se ha casado con Steven Henriques, un nombre prominente dentro de la comunidad. El pertenece a la congregación de la Sinagoga del West London, fundada en 1841 luego que algunas familias abandonaron la de Bevis Mark, creando su propia congregación.  

Henriques ha hecho una labor muy importante para su comunidad, sin embargo se siente muy triste porque en la próxima generación no habrá nadie de su familia para que continúe la tarea, porque cuenta que a pesar de que su hijo vive en en Northumberland, apenas conoce el interior de su sinagoga, si es que la recuerda, aunque allí tomó su bar-mitzvá.

Conversión e integración

Entre los judíos británicos es muy profundo el  temor a la pérdida de la identidad y la comunidad – por su integración dentro de la sociedad  británica - lo que demuestra como las sociedades absorben rápidamente a los inmigrantes.

Muchos de los que llegaron con las migraciones más tempranas a este país abandonaron eventualmente la comunidad judía.  Algunos lo hicieron porque querían que sus hijos tuvieran su lugar en el mundo, posibilidad negada a quienes eran judíos.  .  Samson Gideon, un miembro importante de la comunidad, en 1753 se hizo bautizar con sus hijos, luego de que fracasara un proyecto de otorgamiento de emancipación  para los judíos, que les hubiera asegurado los mismos derechos civiles que al resto de los ciudadanos.

La emancipación les fue otorgada a los judíos en 1858, fue allí que Lord Rotschild aceptó entonces entrar a la Cámara de los Lores, al poder hacerlo como judío. Gideon por su parte, a pesar de su apostasía nunca cesó de aportar secretamente para el mantenimiento de la sinagoga de Bevis Marks.

Otros se convirtieron porque habían abandonado la comunidad. Benjamín Disraeli, el primer ministro de la Reina Victoria, nació judío pero su padre, Isaac D'Israeli lo hizo bautizar en 1817 luego de una disputa con la sinagoga de la familia. Todd Endelman, un historiador norteamericano, tiene otra teoría. Dice que los primeros judíos asentados en Inglaterra, tenían una “ muy confusa identidad religiosa”. Antes de que Menasseh Ben Israel hubiera negociado con Cromwell para levantar la interdicción de judíos en Inglaterra, había una comunidad minúscula de cripto judíos o judíos secretos, que ya tenían negocios en Londres. Ellos eran vistos como cristianos españoles.

"Una cosa fascinante es ver la cantidad de gente que va y viene entre las diferentes religiones” dice Endelman.

"Una vez que han hecho su verdadera elección, algunos eligieron identificarse activamente, algunos no lo hicieron porque en primer lugarno se sentían judíos ”

Herencia Sefaradí

De hecho, puede haber miles de británicos que no tienen ninguna idea de sus orígenes judíos. Un muy dedicado genealogista ha descubierto la verdad oculta en el pasado familiar de David Ferdinando y que se halla relacionado con Antonio Carvajal, cuya muy vieja sepultura se encuentra en un cementerio de Londres.

David Ferdinando, tiene 49 años, es un consultor de Kent, ha estado buscando en la historia de su familia en los últimos pasados veinte años.

En el estudio del origen de su apellido ha podido remontar el origen de su familia hasta 1679 y al nacimiento de un tal Isaac Ferdinando.

Solo hay una pequeña duda con respecto al origen judío de Isaac, un herrero del siglo XVII, sus hijos tenían nombres del Antiguo Testamento, tales como Benjamín e Isaac. Por aquel entonces estaban todos ellos estaban bautizados, tal vez porque en los días previos a la emancipación, el gremio de los herreros al que Isaac deseaba ingresar no permitía la presencia de integrantes judíos.

Lo que es cada vez más interesante es la posibilidad de que Isaac Ferdinando pueda haber sido el nieto de Antonio Fernandes Carvajal, el dirigente de la Comunidad Judía Británica que a mediados del siglo XVII tuvo un papel clave en las negociaciones con Cromwell.

 Ferdinando estaba “impresionado “por la primera cosa que descubrió. 

"Carvajal era un mercader cuyo importe de las mercancías con las que trabajaba llegaba  en aquella época a un valor de  200,000 libras por año. Lo que a Ferdinado le gustaría saber es adonde fue a parar tanto dinero! 

Ciertamente Carvajal fue un hombre de gran fortuna y de gran relevancia en la comunidad judía sefaradí londinense.

                                                               A.B.

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* Recordando    *BABI YAR* - a 66 años de la masacre - 29 de septiembre de 1941
  * La Shoa y la Unión Soviética

*La masacre de Babi Yar


Babi Yar
Masacre de criaturas


Babi Yar
Fosas colectivas


Babi Yar
Una niña asesinada en Babi Yar


En el año 1941, en la afueras de Kiev, la capital ucraniana, cerca del viejo cementerio judío, a lado de un barranco, en Babi Yar, el 29 de septiembre, en el día más sagrado para el Pueblo Judío, en Iom Kipur, el día del Perdón, fueron fusilados más de 100.000 judíos por el Einsatzkommando, a las órdenes del coronel de las SS, Paul Blobel, con la colaboración de la policía ucraniana. Todos ellos, con disparos de ametralladora, asesinaron a los habitantes judíos de la más antigua ciudad de Rusia.
La masacre duró hasta el tres de octubre.
 

Cien mil cuerpos cayeron los unos sobre los otros al fondo de un barranco. Algunas de la víctimas respiraban todavía y les fue dado el golpe de gracia con granadas, la mayor parte de ellos eran judíos y del total  una tercera parte eran niños.

Cuando terminó la guerra este no fue un tema tratado por la sociedad soviética, porque hacerlo significaba contar toda la verdad y eso implicaba hablar sobre las tres divisiones ucranianas del Ejército Rojo, que bajo el comandante Vlassov, se habían unido a comienzos de la guerra germano-soviética a los ejércitos de Hitler, tomando parte de la masacre de los judíos ucranianos.

Tampoco existía ningún interés por hablar de la Shoá y la situación protagónica que tuvo el judaísmo soviético en los planes del nazismo de su eliminación, especialmente en el momento en que las persecuciones antisemitas comenzaban a aumentar en número y fuerza, y que culminó con el asesinato de intelectuales, artistas y médicos judíos por parte del régimen stalinista.

En septiembre de 1961, un joven  poeta russo, Evgenij Evtushenko, totalmente conmovido con el descubrimiento de la masacre de los judíos de Kiev, escribió «Babi Yar», una poesía publicada en la  Literaturnaia Gazeta. El Partido Comunista castigó inmediatamente al poeta y a la publicación, pero no lo pudieron evitar, los muertos, los asesinados cobraron entidad y su espantoso destino quedó a la vista de todos, había comenzado un movimiento crítico de la historia oficial soviética

En esa tergiversación, en esa traición del pasado, las autoridades soviéticas no cejaron en su propósito de ocultar la tragedia ocurrida en Babi Yar, en 1966 se colocó allí un estrella escrita en ucraniano en la que no se mencionaba el hecho de  que “las víctimas del  fascismo durante la ocupación de  Kiev (1941-1943)” eran en gran parte judíos. En 1976 en ese lugar fue erigida una imponente escultura en el estilo del “realismo socialista”, cuya inscripción en  ruso  y en ucraniano decía: “Aquí entre 1941-1943 los invasores fascistas alemanes han asesinado otros 100.000 ciudadanos de Kiev y prisiones de guerra”.

En enero de  2001 el nuevo gobierno ucraniano colocó una cruz en memoria de los “patriotas ucranianos asesinados” en la barranca en la que fueron acostados los cuerpos de ls judíos asesinados.

Antonella Salomoni es una historiadora que en su libro La Unión Soviética y la Shoa, sostiene que nunca en la Unión Soviética se consideró al genocidio cometido con el Pueblo Judío como un hecho fundamental ocurrido en la Segunda Guerra Mundial. También afirma que si bien nunca allí se ha negado el exterminio de seis millones de judíos europeos, de los que casi la mitad eran de ciudadanía soviética (antigua o reciente según el Pacto Ribentropp-Molotov) nunca ese genocidio ha sido reconocido como tal.

Siempre se lo ha incluido en la categoría de la “Gran Guerra Patriótica”a la que contribuyeron todas las nacionalidades que componían la URRS (sin mencionar nunca las deportaciones de poblaciones enteras como los tártaros de Crimea, los alemanes del Volga y los millares y millares de habitantes de las repúblicas bálticas).

El tributo pagado por la URSS durante la segunda guerra mundial fue altísimo (los datos creíbles hablan de 26 o 27 millones de muertos) por lo tanto ha quedado en suspenso históricamente el proceso de elaboración del luto por parte del judaísmo soviético o ruso, según el período histórico del que se trate la cuestión. Según Salomoni esto ha sido así porque exponer la verdadera naturaleza de lo acontecido sería mostrar el grado de culpabilidad de la dirigencia del Partido Comunista y del gobierno de la antigua Unión Soviética que cargan con pesadas responsabilidades sobre los sucedido a los judíos, en particular durante la fase incial de la guerra.

Todavía este rechazo a reconocer la especifidad absoluta del exterminio de los judíos, la tentativa de incluirlos (como especifica expresamente la autora del libro) en la categoría de los “pacíficos ciudadanos soviéticos” es una cosa que de veras turba la conciencia.

                                                                 A.B.

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© 2007 Alicia V. de Benmergui y Salvador Benmergui