* Auspiciado por el Departamento de Cultura de AMIA
* Declarado de interés por el Centro Contemporáneo de Estudios Judaicos y Sionistas *Organización Sionista Argentina*
* Declarado de interés por el Centro de Investigación y Difusión de la Cultura Sefardí - CIDICSef
* Auspiciado por el Departamento de Hagshamá, de la Organización Sionista Mundial www.hagshama.org.es

Año 2 - Nº 31
15 de Julio 2007 / 29 de Tamuz de 5767
Ciudad Autónoma. de Buenos Aires - Argentina
Email  Cultural@arnet.com
Editores:  Alicia V. de Benmergui - Salvador Benmergui
Edición quincenal

 

 

* El Antisemitismo en Estados Unidos
  * Sobre la Shoá y sus responsables * 2da y última parte

 

 


Emblema del partido nazi en EEUU

 

 


George Lincoln Rockwell
Presidente del partido nazi en EEUU
1918-1967

 

 


William Randolph Hearst
(sobre el cual basó su película
Orson Welles en el “El Ciudadano”)

 

 


Wald Disney

 

 


Rabino Stephen Wise

 

 

 

 


En la imagen, Henry Ford recibiendo
una orden de honor de la
Alemania nacionalsocialista

Fue tan grande la contribución de Henry Ford a la causa del Nazismo alemán, que después de que Hitler llegó al poder, no tuvo duda alguna en investirlo (el 30 de julio de 1938, al celebrar Ford su 75avo cumpleaños) con la Gran Cruz de la Orden Suprema del Aguila Alemana la más alta condecoración que Alemania le podía conferir a un extranjero (esta condecoración fue creada por el mismo Hitler el primero de mayo de 1937).

 

 

 

 

 

En 1919 Henry Ford compró un periódico, el Dearborn Independent, y contrató a William J. Cameron, un conocido periodista, para que le escribiera una columna en dicho periódico a su nombre. Eventualmente, Ford llegó a convencerse a sí mismo sobre la existencia de una conspiración mundial judía para apoderarse del planeta, culpando a "financieros judíos" por haber fomentado la Primera Guerra. Usó su propio periódico, el Dearborn Independent, para desahogar todas sus sospechas y suspicacias en contra de los judíos, como podemos verlo en la página frontal de la edición de dicho periódico correspondiente al 6 de agosto de 1921. 

Por Alicia Benmergui

...Joseph Kennedy impulsó a su amigo William Randolph Hearst (sobre el cual basó su película Orson Welles en el “El Ciudadano”) a ayudar a Hitler a mejorar su imagen en los Estados Unidos. Hearst no necesitaba esta sugerencia, venía cortejando al fascismo desde mucho tiempo antes, casi al mismo tiempo que prestaba su apoyo y ayuda a Roosvelt y al New Deal. Desde 1927 hasta mediados de los años treinta, Hearst solicitó y publicó en sus periódicos, columnas de Mussolini y de Hitler.

 Hearst también tenía una sociedad con ambos regímenes, visitó Alemania en 1934 y se entrevistó con Hitler; por otra parte, la evidencia demuestra y Hearst la divulgó en Hollywood, que asistió a la reunión de Nüremberg en 1934. Además de apoyar al nazifascismo también libraba una campaña para tratar de instalar la censura dentro Hollywood para los films que allí se producían. Había logrado un gran apoyo en el Congreso, donde algunos senadores consideraban que la inmoralidad de todo tipo que se podía ver en las películas era producida por los judíos que dominaban Hollywood.

El problema, según dos consecuentes antisemitas, era que los judíos como paganos no podían comprender la moral cristiana. Consideraban que los hombres de negocios judíos de Hollywood habían corrompido el arte por su excesiva ambición  y que al hacerlo habían contribuido a extender la corrupción moral por toda de América. Eran, en las palabras de Henry Ford, “un ejemplo perfecto del problema cada vez mayor de América, la creciente influencia desde comienzos de siglo 'del judío internacional’.”

 Otro notorio antisemita fue Walt Disney, el hijo de un evangelista cristiano, enemigo acérrimo de todos los derechos y reclamos de los trabajadores en sus asuntos de negocios. Estas actitudes estaban relacionadas también con el resentimiento que tenía hacia el poder de muchos de los empresarios judíos en los estudios. Quizás debido a sus opiniones, Disney comenzó a asistir a las reuniones del partido nazi americano en compañía de su abogado Gunther Lessing. “Durante ese tiempo Disney ayudó a organizar a los cineastas independientes contra los judíos de la industria del cine”.                  

Un testigo afirmó que en los años previos a la guerra, se había creado un partido nazi, pequeño, pero leal y fervoroso seguidor de Hitler. Se podía comprar un ejemplar del Mein Kampf en cualquier kiosco de periódicos en Hollywood. Walt Disney asistía casi siempre a las reuniones, junto con muchas otras personalidades prominentes de Hollywood, grandes admiradoras del nazismo, de sus ideas y proyectos. Disney asistía las reuniones del partido nazi continuamente. Esos encuentros tenían lugar en los hogares de varios actores y músicos famosos, quienes trabajaban activamente para el partido nazi americano.

A partir de 1934 desaparecieron de las pantallas los temas relacionados con judíos, los personajes judíos y aún el uso ocasional del idish. Cuando comenzó la Gran Depresión, se hizo cada vez más frecuente el latiguillo sobre la “inmoralidad” de Hollywood y que el decaimiento “moral” en que se había precipitado América era culpa de los judíos.

 El derrumbamiento financiero de Wall Street provocó una intensa presión sobre el gobierno y su responsabilidad sobre el contenido moral del cine de Hollywood. Se atribuía a los judíos el descenso económico y moral de la Nación. Con cada nuevo ataque,”las cabezas judeoamericanas de los estudios hollywoodenses sentían en la nuca el helado aliento del antisemitismo”. No era ningún secreto que el difundido odio a los judíos existente en los Estados Unidos antes de la guerra había aumentado a niveles nunca vistos. El historiador Leonard Dinnerstein demostró que luego de 1933, los Estados Unidos experimentaron “una explosión inusitada de fervor antisemita”. Los judíos fueron culpados por la crisis económica mundial y fueron acusados de ejercer una influencia indebida en la administración de Roosevelt. Había discriminación en el empleo para los judíos, lo mismo que “números clausus” en colegios y universidades..

 Luego del ataque japonés a Pearl Harbor, en diciembre de 1941, Estados Unidos entró en la guerra. Numerosos judíos se ofrecieron como voluntarios, también aquellos que habían luchado en la Guerra Civil Española, porque para ellos el enemigo más letal y peligroso era  el nazifascismo, no los japoneses como lo eran para la mayoría de la población norteamericana. Con el alistamiento estos jóvenes descubrieron el antisemitismo existente en las fuerzas armadas norteamericanas.

 Los graduados de las universidades como Yale, Columbia y otras, entraban directamente como oficiales, los judíos con las mismas condiciones eran rechazados en cuerpos de oficiales de la marina, así como en la Inteligencia de la Fuerza Aérea.  Donde los gentiles entraban sin problemas los judíos eran rechazados. A uno de los protagonistas de este problema le informaron con toda franqueza que la fuerza aérea no quería judíos. Para unirse a los marines una de las razones invocadas por el rechazo hacia los judíos estaba relacionada con la respuesta a la  pregunta de porque se alistaban voluntariamente. La respuesta equivocada era “para combatir al nazismo”, la correcta era “para luchar contra los japoneses." Era también muy visible la discriminación y racismo hacia los negros dentro de las fuerzas armadas. El sentimiento de ser también víctimas de la discriminación, impulsó a muchos judíos a unirse a la lucha por la defensa de los derechos civiles de los negros.

 Durante la Segunda Guerra Mundial lucharon 550.000 judíos aproximadamente, entre hombres y mujeres. El equivalente a 37 divisiones. Algunos de estos soldados se enfrentaron al antisemitismo, o se encontraban con gente que nunca había visto un judío. Las informaciones que traian los soldados judíos al retornar de la guerra eran sobre la existencia de una difundida imagen de los judíos como cobardes y desganados a la hora de entrar en batalla. Otros relataron que se sintieron despreciados o burlados o en algunos casos apenas magnánimente soportados en las fuerzas en las que les tocó luchar.

 Cuando comenzaron a difundirse los informes sobre el genocidio el gobierno impidió que llegaran a ser del dominio público. El representante en Ginebra del Congreso Judío Mundial, Gerhart Riegner envió en agosto de 1942 una información al  Departamento de Estado sobre los planes nazis para asesinar a los judíos europeos. Esta información no fue divulgada.

Rabino Stephen Wise

 El rabino americano Stephen Wise, enterado del informe fue advertido por el Departamento de Estado de que no debía difundirlo. La prensa no hablaba mucho sobre las atrocidades nazis. En 1943, el mensajero polaco Jan Karski informó al presidente Franklin D. Roosevelt sobre las noticias de asesinatos masivos enviadas por líderes judíos en el Gueto de Varsovia. Ninguna acción inmediata fue tomada.

El 19 de abril de 1943, representantes de los Estados Unidos y Gran Bretaña se reunieron en Bermudas para resolver el problema de los refugiados. Ninguna propuesta significativa fue considerada en esa Conferencia.

 En enero de 1944, Roosvelt estableció la Junta para los Refugiados de Guerra por parte del departamento del Tesoro para facilitar el rescate de los perseguidos en peligro en Fort Ontario, Nueva York que empezó a servir ostensiblemente como un puerto libre para los refugiados. Pero los que llegaron allí no eran de las áreas ocupadas por los nazis, provenían de las zonas libres y gran parte de ellos fue un aporte notable a la ciencia y a la cultura estadounidense, no eran inmigrantes comunes.

La prensa también manifestó desapego e indiferencia ante la matanza que tenía lugar en Europa. Uno de los diarios más importantes de Estados Unidos, el New York Times, cuyos dueños eran de origen judío, los Ochs y Sulzberger, mantuvo una valiente actitud, en plena época de aislacionismo antisemita, con una campaña preparando a la opinión pública para su entrada en la Guerra.

Sin embargo cuando hubo que tomar abierto partido por la defensa de la vida de los judíos europeos, declinó la obligación moral que tenía de informar sobre el trágico destino y el exterminio a que fueron sometidos.

 Una historiadora, Débora Lipstad, demostró que el diario, cuando debió dar la noticia en la primera plana de una muy autorizada versión sobre que cuatrocientos mil judíos húngaros estaban siendo deportados para su eliminación, a los que se agregarían otros trescientos cincuenta mil que serían asesinados en las próximas semanas, fue relegada a la página doce, donde solo le dieron cuatro columnas. No focalizó la atención sobre el tema de la eliminación de judíos, cuando contó sobre el Levantamiento del Gueto de Varsovia, nunca habló de los resistentes como judíos, siempre se refirieron a ellos como polacos y patriotas de Varsovia, nunca como judíos. Si bien habían eliminado el correo de lectores para no tener que censurar la numerosa correspondencia antisemita que llegaba al diario, es evidente que no hicieron nada de lo que moralmente debían haber hecho por el problema de identidad de sus propietarios que se consideraban a si mismos como ciudadanos norteamericanos de fe judía. 

El New York Times no fue el único en adoptar esa actitud pero su  responsabilidad frente al tema era mayor, era el diario más respetado en el país, con una gran capacidad informativa, especialmente sobre temas de política exterior por la cantidad de periodistas y medios que tenía para informar. Hay quienes prefieren creer  que si hubiera utilizado su primera plana para contar las atrocidades del nazismo, los norteamericanos hubieran reaccionado antes.

También el resto de los medios de prensa, aquellos  que no era  considerados antisemitas, diarios tales como el New York Herald Tribune, el Washington Post, y Los Angeles Times se rehusaron a publicar  las noticias sobre el genocidio judío en Europa porque no las creían, algunos esgrimieron la excusa de que en ese momento estaban convencidos de que esos informes eran exagerados y sobredimensionados para aumentar la recaudación de fondos para los refugiados.

Para la primavera de 1944, los Aliados sabían de los gaseamientos en Auschwitz-Birkenau. La dirigencia judía suplicó sin resultados al gobierno estadounidense que bombardeara las cámaras de gas y vías de tren que llegaban al campo. Desde el 20 de agosto al 13 de septiembre de 1944, la fuerza aérea de los Estados Unidos bombardeó el complejo industrial de Auschwitz-Monowitz, que se hallaba a menos de cinco millas de las cámaras de gas en Birkenau. No obstante, mantuvieron su política de no-participación en el rescate, y no bombardearon ni las cámaras de gas ni las vías de tren usadas para transportar prisioneros.

Algunos historiadores y personalidades relacionados con el mundo del cine contaron que la historia de genocidio judío tampoco fue tema del cine y la televisión norteamericana hasta muy avanzados los años setenta, se considera que la serie Holocausto fue el primer intento por parte de la industria cinematográfica y televisiva norteamericana de contar la historia de la Shoá y la masacre judía.

Sabemos que aquí no está contada la historia completa acerca de las complicidades y asociaciones de sectores muy importantes norteamericano, entre ellas  la industria estadounidense con el nazismo alemán. Será tema de otro artículo.

Para quien crea que ya está todo dicho o no queda mucho por hablar sobre todo lo acontecido es importante pensar que falta mucho por decir y contar. Es muy probable que esto se postergue para los años venideros, cuando ya haya desaparecido toda la generación próxima a los acontecimientos. A pesar de las millones de palabras vertidos en libros, novelas ensayos y poesías, de las miles de películas y series utilizadas para hablar sobre la Shoá o sobre el Holocausto, palabra que también encubre el verdadero significado de lo sucedido, la verdad aun no ha aparecido, ni ha sido dicha en toda su plenitud.

Históricamente es muy reciente todo lo acontecido. La existencia del nazismo es una responsabilidad histórica que incumbe a numerosos protagonistas que aún permanecen en las sombras.

 El costo que pagó Europa y los millones de muertos que produjo esa guerra impiden asumir en toda su magnitud la dolorosa certeza de que la ceguera y la indiferencia con que fue afrontado el problema judío produjo la debacle en la que se sumió el mundo.

 Tal vez esa sea una de las razones por las cuales la ideología nazi y la crueldad que le es inherente, triunfaron cuando forman parte de los métodos habituales en los conflictos que fueron posteriores a la Segunda Guerra Mundial. Nada indica que esa situación vaya a revertirse en el futuro, cuando no se ha hecho la verdadera y necesaria autocrítica por parte de quienes resultaron responsables de  la guerra y a los que la posición de vencedores les ha permitido de alguna manera eludir el juicio de la historia...

Para leer el informe completo haga click aqui

 

*Los Mendelssohn - El Judaísmo y la Cultura Europea

 


Heinrich Heine

 

Lo mismo ocurrió con Heinrich Heine, que había pasado por una doble conversión, primero al protestantismo en Alemania y luego al catolicismo, sin embargo volvió al intenso pasado judío de su juventud en sus penosos últimos años de enfermedad y parálisis. Una de las frases más citadas de Heine es la respuesta que le dio a un amigo que le manifestó su complacencia por el retorno del poeta al judaísmo: "Nunca negué mi judaísmo y no volví a él porque nunca lo abandoné."

 


Rahel Varnahagen

También ese fue el caso de de Rahel Varnahagen, nacida Levy, una judía ilustrada alemana, lo que mejor puede describirla es la frase que pronunció en su lecho de muerte y que fue relatada por su marido, no judío, Karl August Varnhagen von Ense: ¡Qué historia! ¡ Una refugiada de Egipto y Palestina soy aquí, y es en vosotros donde encuentro ayuda, amor y cuidados! ...
" Lo que en mi vida fue durante tanto tiempo la mayor vergüenza, la pena y la infelicidad más amargas- haber nacido judía- no quisiera ahora que me faltara por nada del mundo.”

Por Alicia Benmergui

*MOSES MENDELSSOHN                    Continuación del Nº anterior 30
Conversiones Judías en Berlin

Mendelssohn y los numerosos rabinos líderes e intelectuales colaboraron a su vez con los líderes cristianos intelectuales de ese tiempo, creando un renacimiento de las ciencias, la música y las artes. Movilizaron a una población judía, atrasada cultural y educativamente, haciéndolos participar en la vida de su nación, elevándolos a lo más alto del pensamiento en la mayoría de los ideales universales de la humanidad, trascendiendo más allá de una estrecha autodefinición étnica.

Así de esta manera la minoría judía fue traída para actuar en un rol extraordinario en el desarrollo de la cultura y de la nación alemana en el Siglo XIX

Mendelssohn había llegado a Berlin en 1740, apenas veinte años después se hallaba entre los más conspicuos integrantes del “Berlin Erudito” en una ciudad donde todo el mundo sabía que era judío y era especialmente fiel a las tradiciones del judaísmo. No le interesaba la integración dentro la sociedad general, que excluía a los judíos. Hanna Arendt cuenta que “...Fiel a su religión, desconocedor de la historia, oponía una orgullosa indiferencia a la sociedad que lo había relegado al escalón mas bajo de su jerarquía. Aspiraba, a lo sumo, a defender a la comunidad judía, quería para todos los judíos el respeto que a él le demostraban Lessing y el resto de la Alemania culta...”

Esa notable personalidad que fue Mendessohn quería preservar al judaísmo berlinés de las tentaciones de las que no pudieron escapar otras personalidades notables, al decir de Heine, de la posibilidad de obtener con la conversión al cristianismo el pasaporte a la Sociedad europea. La condición judía por esa época era un un obstáculo insalvable para muchos individuos que querían despojarse de ella, olvidar y dejar atrás un pasado que los avergonzaba. Gabriel Riesser un judío que luchó contra la conversión como la única manera de integrarse a sociedad contó que “...La mayoría de los judíos que apoyados en la ley de 1812 vivían en la esperanza de que Estado les incluiría en algún círculo de actividad y que se dedicaron por completo a las ciencias, tras largos e infructuosos intentos para que se cumplieran las promesas de la ley y después de haber sufrido una gran decepción, se han pasado al cristianismo, han hecho carreras brillantísimas tanto en el terreno académico como en las más variadas ramas del servicio al Estado…apenas un diez por ciento de todos los sabios que han salido de familias judías desde 1812 han permanecido fieles al judaísmo”. 

Entre 1812 y 1845 solo en Prusia se bautizaron mil trescientos setenta judíos, muchos de ellos de notable inteligencia y capacidad se apartaron del judaísmo para siempre.

Sin embargo no fue fácil la existencia de estos judíos conversos, uno de ellos, Ludwig Borne, nacido con el nombre de Löb Baruch y convertido al protestantismo evangélico en 18l8,  fue junto a Heine uno de los dirigentes espirituales de la “Joven Alemania” un movimiento liberal y literario que se había constituído para liberar a Alemania del Romanticismo reaccionario, impulsado por Wagner entre otros. En un momento dado escribió con un sentimiento de profunda amargura: “algunos me reprochan el ser judío, algunos me alaban por eso, algunos me lo perdonan, pero todos piensan en ello”.

Lo mismo ocurrió con Heinrich Heine, que había pasado por una doble conversión, primero al protestantismo en Alemania y luego al catolicismo, en Francia, sin embargo volvió al intenso pasado judío de su juventud en sus penosos últimos años de enfermedad y parálisis. Una de las frases más citadas de Heine es la respuesta que le dio a un amigo que le manifestó su complacencia por el retorno del poeta al judaísmo: "Nunca negué mi judaísmo y no volví a él porque nunca lo abandoné".

También ese fue el caso de de Rahel Varnahagen, nacida Levy, una judía ilustrada alemana, lo que mejor puede describirla es la frase que pronunció en su lecho de muerte y que fue relatada por su marido, no judío, Karl August Varnhagen von Ense: “¡Qué historia! ¡ Una refugiada de Egipto y Palestina soy aquí, y es en vosotros donde encuentro ayuda, amor y cuidados! . . . Lo que en mi vida fue durante tanto tiempo la mayor vergüenza, la pena y la infelicidad más amargas- haber nacido judía- no quisiera ahora que me faltara por nada del mundo.” 

Continua en el margen izquierdo

*Fotovivencias*

*Calendario:

  • Atentado a la AMIA   13º Aniversario - 18 de Julio
  • Tisha Beav               Martes 24 de Julio - 9 de Av
  • Erev Rosh Hashana   Miércoles 12 de Septiembre - 29 de Elul

 

*Envíe sus fotos digitales a través de nuestro sitio web*

fotovivencias.com.ar

y retírelas en cualquier local Vivencias, en papel fotográfico

Cabello 3616 Palermo
4806-118?

Av. Quintana 336 Recoleta
4813-8610

Av Maipú 941 Vte. López
4796-4352

Corrientes 681 Olivos
4799-7620

*Poesía amorosa sefardí        Prof. María Esther Silberman de Cywiner
  *La poesía amorosa sefardí.

 

 

 

 

 

Prof. María Esther Silberman Levy de Cywiner 

Facultad de Filosofía y Letras. Universidad Nacional de Tucumán, República Argentina

Es Profesora titular, regular, por concurso de antecedentes, méritos y oposición de “Introducción a la Literatura”, “Introducción a los Estudios Literarios”;  y por extensión, de “Medios de Comunicación Social” en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Tucumán.

Como Investigadora del Consejo de Investigaciones de dicha universidad, de la Secretaría de Ciencia y Técnica (CIUNT) dirige el Programa de investigación “Etnias, Identidades y Memoria. Confluencia de Culturas en la heredad  hispánica y andina del Tucumán de ayer y de hoy” en el Instituto de Literatura Española (ILE) de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNT.

Dentro de dicho Programa, que consta de tres Proyectos, es Directora de uno de ellos, “El patrimonio cultural sefardí en la heredad hispánica del Tucumán de ayer y de hoy. Identidad y memoria” 2005-2008-

Ha realizado trabajos de crítica literaria e investigaciones sobre temas de Literatura española, hispanoamericana, argentina y clásica. 

Así también ha incursionado en el estudio de los Medios de comunicación, y ha publicado numerosos artículos y ensayos en revistas especializadas, secciones literarias y culturales, actas de Congresos, Jornadas, Simposios nacionales e internacionales, a los que concurrió como expositora. 

Es autora de varios libros: El Rinconete y Cortadillo en la encrucijada de dos siglos; De textos y autores argentinos; Estudios Hispánicos I; Estudios hispánicos II; ¿Es tan conocida la ruda?; Estudios hispánicos III (CDRom); Estudios hispánicos IV (CDRom  y soporte papel); Cultura , Medios y Literatura (en co-autoría., CD Rom); De textos y autores hispanoamericanos y argentinos (en co-autoría, CDRom); La Asociación Israelita Sefaradí de Beneficencia de Tucumán. Memoria y Testimonios de su Fundación y Evolución. 1921-2006 ( en co-autoría)

Ha publicado sola y en colaboración, numerosos Documentos de Trabajo vinculados con los Proyectos de investigación sobre la cultura sefardí, tema al que está dedicada desde hace más de una década.

*Prof. María E. Silberman de Cywiner     Univ. Nac. de Tucumán 

*Rasgos destacables en la poesía amorosa

El amor es un tópico universal, así como lo es la muerte. En su variedad, puede mostrar matices diversos que hacen de él un rico repertorio dentro del abanico de posibilidades más generales tales como el amor dichoso o el amor desdichado.

Esta poesía generalmente está centrada en el emisor. Y la principal función es la emotiva y expresiva. Dicho emisor, hombre o mujer, siempre apela a un tú, y habla de él o ella, como del objeto amoroso que lo desvela.

Se trata de una poesía que ha sido pensada para ser cantada. Por lo tanto, en ella encontramos buen ritmo, cadencia y rima si no consonante, asonante.

La poesía oral tradicional muestra un proceso que va de la voz a la escritura. Y no perdemos de vista el gesto en la representación, que debió acompañar toda dramatización en el momento del cante. A veces se reproducen estos gestos, en los cantes de boda, con palmas, instrumentos de percusión, tamboriles, panderos, etc. Y también con el acompañamiento del baile, ya sea en suaves desplazamientos, o en ritmos llevados con los pies mientras se entonan los versos.

El sentimiento amoroso se manifiesta de acuerdo con el destinatario del mensaje. Se ama a Di’s, a la mujer o al hombre de quien se está enamorado, al esposo, al hijo/a, al amigo, a la patria lejana.

Todo esto se expresa con diferentes matices emotivos, tiñendo de dicha o angustia versos que se acompañan con música en la generalidad de los casos. De ese modo, una canción puede resultar melancólica, exaltada, nostalgiosa, picaresca. Según el estado emocional del sujeto enamorado así será la percepción que tenga de el o de la  amada.

Estas canciones desnudan el alma con palabras que reprochan la falta de correspondencia amorosa, hablan de despecho, del dolor de ausencia del amado. En muchas de ellas se llama o se menciona a la muerte como el último recurso para aplacar el dolor causado por la pasión no correspondida. (Di’s, que no responde; la enamorada que se casó con otro; él, que viajó a otras tierras y nunca regresó; ella, que se enamoró de quien no debía, etc.).

¿Qué tipo de circunstancias dan lugar al trato amoroso?

Decíamos anteriormente que cada momento en la vida del individuo o de la comunidad da ocasión al canto. Tratándose del tema amoroso, debemos mirar hacia distintos horizontes puesto que el hombre y la mujer tienen en su vida muchas circunstancias en donde el amor juega un papel fundamental.

El amor y la alabanza a Di’s, por ejemplo, ha sido una de las manifestaciones que desde la Biblia ocupó un gran espacio en la poesía del pueblo hebreo.  Muchas veces dicha veneración se manifiesta en diálogos entretejidos con bellas metáforas entre el enamorado y la enamorada, como en  El Cantar de los Cantares, del Rey Salomón, o en bellos poemas escritos por los poetas  hispanohebreos de Al Andalus. Las palabras seductoras y llenas de amorosa entrega tienen lugar entre el esposo y la esposa, donde el recato muchas veces falta y la sensualidad invade el vínculo con aromas, gustos y sensaciones varias. Por ejemplo, El Cantar de los cantares, atribuido al Rey Salomón.

 Bellas endechas pueden ser interpretadas como cantes de profunda melancolía por la falta de respuesta del amado, cuando en realidad se está aludiendo al Creador del Universo, que calla y no da respuestas a su pueblo.

Otra manifestación amorosa es la de la madre por su hijo que también halla un lugar privilegiado en el cancionero sefardí en las canciones de cuna. Podríamos decir que esto tiene sus raíces en la vieja tradición de las nanas hispánicas, que hasta nuestros días se conservan en cantidad.

Algunas canciones de cuna suelen transmitir el dolor, la indefensión e impotencia de la mujer que cría a su niño sin saber qué suerte aguardará a su pequeño: “Durme, durme angeliko”, “Noni, noni”.

Los cantes de novia, tienen la frescura de la espontaneidad. Suelen ser cantos de mujeres que acompañan a la joven al baño ritual, para que llegue al momento de su compromiso limpia y pura. “La galana”. En esa circunstancia se hace una fiesta con las mujeres de la familia y con las amigas. Se comen y beben especialidades culinarias hechas para la ocasión, y se baila mientras se cantan estas canciones para la novia.

Pero están también los cantes de boda, cuando están juntos el novio y la novia. En esos cantos se puede aludir a la condición económica de la novia, a la dote de ella, a su buena suerte y a las condiciones y virtudes de él: “Scalerika de oro”, “Arrelumbre”, “Dice la novia”.

 En esos versos suele deslizarse lo que toda familia aspira para sus hijas solteras, un buen candidato, que las haga feliz, las atienda y las regale, les haga la vida placentera.

 Motivo destacado es el elogio de la belleza de la novia. Se alude y destacan rasgos físicos preferentemente del rostro: ojos, cejas, frente, boca, cabellos, mejillas. Los cabellos largos y rubios parecen ejercer un gran atractivo, como paradigma de la belleza femenina. La mujer morena, se suele identificar con la mujer mora. Y ello atiende tanto a sus cabellos negros, como al color de su piel, que no es blanca y colorada, sino oscura: “La morenika” .

El mancebo adolescente canta su fascinación  por la bella joven que lo prendó. Es su primer amor. La fisiología del amor se manifiesta al mejor estilo de los románticos pues se habla de la sensación de fuego en el pecho, del enmudecimiento, y de la necesidad imperiosa de que ella le dirija una palabra para curarse de ese mal: “Diziocho anios tengo”.

La mujer soltera, bella y liberal seduce y se deja seducir por los mancebos que le dan serenatas en su homenaje. Y a la vez es motivo del comentario de la gente. Podría decirse que es una visión muy machista; pero tenemos que tener en cuenta que no se trata de letras surgidas en estos últimos tiempos, sino que su antigüedad data de períodos diversos y bien pueden ser del siglo XVIII o XIX, como de siglos anteriores: “Por la tu puerta yo pasí”, “La serena”.

Hay otras canciones que han ganado la preferencia de los grandes intérpretes del cancionero sefardí donde el enamorado se dirige a la mujer insensible, dura de corazón, que no es capaz de corresponder con igual pasión a quien se desvive por ella. Y las penas de amor  hacen nacer palabras duras en el enamorado:  “Adío, kerida”.

El paisaje marino es espacio habitual donde ir a llorar quejas de amor. Allí aguarda la joven enamorada, cuyo el amante emprendió un viaje a otras tierras y no se acuerda más de ella. De sus labios escapan reclamos de ausencia y soledad, teñidos de profunda tristeza.

El diálogo entre una madre y su hija ofrece confesiones de amores adúlteros, los llamados del amor joven en la presencia del mancebo que la corteja y le hace presentir nuevos goces del amor: “Una matika de ruda”.

Entre los romances que se conservaron por los exiliados de España pueden encontrarse algunos, no muchos, que dan testimonio de relaciones  incestuosas, del rey hacia una de sus hijas a la que castiga con el encierro, el hambre y la sed por negarse a sus propósitos. O el romance de tema bíblico de los hermanos Tamar y Amnón, en donde ella es violada por su hermano. Doble pecado: incesto y violación. El amor ligado a lo aberrante: “Romance de Tamar y Amnón”.

No faltan en el Romancero hispánico, que heredaron los judíos exiliados, episodios donde el señor –moro o cristiano- toma a la cautiva, cristiana, mora o judía, y la somete a sus pasiones amparado en el amor que la cautiva ha sabido despertar.

Otras veces el poderoso señor procura seducir a la joven con dádivas y promesas de amor para lograr de ella la conversión a la fe del señor. Alguna canción sefardí cuenta el caso de una mártir sacrificada por negarse a la apostasía: “Sol, la sádica”.

Existen variadas versiones de romances que cantan el amor fiel de la esposa que aguarda por años el regreso del marido que partió a la guerra. Y sale victoriosa de ese amor sostenido en la adversidad: “La Catalinita”.

O el caso de “El Romance de Gerineldo”, una de cuyas versiones alude al adulterio de la reina con su paje. Mientras otra cuenta del amor entre Gerineldo, el paje del rey, con la hija del monarca. La solución del romance está acorde con las pautas sociales de la comunidad que acoge tal versión. En un caso, el rey opta por callar el adulterio de su esposa. En otro,  el rey acuerda los esponsales del paje con su hija.

Para terminar, debemos referirnos a lo que acontece durante el siglo XX con la poesía sefaradí.

Curiosamente, con el resurgir de los estudios sefárdicos en diferentes ámbitos geográficos, y con el establecimiento de la Autoridad para la defensa de la lengua Judeo Española en Israel, se ha notado un curioso florecimiento de la literatura escrita en lengua judeo española. Hay ejemplos que se pueden citar. Tal el caso de la escritora y poetiza francesa, Clarisse Nicoidski, de padres inmigrantes venidos de Bosnia cuya lengua era el judeoespañol. Clarisse, a la muerte de su madre, como un homenaje, quiso escribir poemas en la lengua materna. Y Dina Rot, la exquisita cantante argentina, residente en España desde hace muchos años, grabó un CD, y allí canta los poemas en judeoespañol de Clarisse acompañada por un equipo de excelentes músicos.

Inspirado por esos versos, nuestro poeta Juan Gelman, quiso también escribir poemas en judeoespañol porque decía: “..la sintaxis sefardí me devolvió un candor perdido y sus diminutivos, una ternura de otros tiempos que está viva y, por eso llena de consuelo”.

En Buenos Aires, Beatriz Mazlíah, también ha desafiado el tiempo y ha escrito poemas en lengua sefardí. Son poemas de amor, donde las palabras resuenan con un profundo eco que llega al alma, por su sencillez y tersura.

He aquí quinientos años de poesía amorosa sefardí, donde el tema no se agota y atraviesa tiempo y espacio. Etapas gloriosas de la cultura judeoespañola en el exilio y momentos de recogimiento y dolor, del cual siempre parece querer resurgir.

* Recordando * 13 Años del Atentado a la AMIA *

 

18 de Julio de 1994
***
18 de julio de 2007

¡4753 días sin justicia!

 


Robert Maistriau Youra Livchitz
y Jean Franklemon

 

Se cumplen 13 años del atentado a la Amia que terminó con las vidas de 85 personas.

Cualquiera de nosotros que circula por esa calle, que va a la Amia por cualquier trámite o actividad, cualquiera que vive en su vecindad, cualquiera de nosotros, pudo haber sido o una víctima o hallarse en el lugar de sus familiares. Tal vez esa misma razón que nos ayuda a colocarnos en el lugar del otro debería reforzar nuestra convicción y la necesidad de insistir en la búsqueda de justicia. No han sido redimidos las muertes ocasionadas en el atentado a la Embajada de Israel ni las de la Amia. No basta el ejercicio de la memoria, no es suficiente si antes no logramos saber como fueron realizados los atentados, y  que aquellos que los ejecutaron sean apresados y llevados a la justicia y condenados por este delito. Esta es nuestra deuda con los muertos, como sociedad Argentina y como Comunidad Judía.

En un país como el nuestro donde la impunidad era la norma estamos asistiendo a juicios ejemplares por delitos contra la humanidad y que por lo tanto no prescriben en el tiempo. Los asesinos, por hechos cometidos ya hace casi treinta años, están siendo alcanzados por el largo brazo de la ley. Entre otras razones, esto ocurre porque aquellos que reclamaron por sus derechos nunca bajaron los brazos. Para impedir que los asesinos que también seguramente están entre nosotros, tal vez algunos de ellos parados a nuestro lado en los actos conmemorativos, se burlen del dolor de los deudos y amigos y de toda una sociedad en su conjunto, es necesario un permanente y fuerte reclamo de justicia. Para muchos de nosotros ese es el único y necesario gesto de solidaridad humanitaria que estamos esperando de aquellos a quienes les corresponden ese acto necesario y largamente postergado.

Visite nuestra Página Web en:
www.milimcultural.com.ar

         

Comentarios y sugerencias
Se autoriza la reproducción total o parcial de los artículos mencionando la fuente y el autor.
© 2007 Alicia V. de Benmergui y Salvador Benmergui